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Buena Fe y Andrés Suárez: Canciones que van y vienen

En los viejos tiempos de la emigración masiva a América, la música viajó también, de polizón, en las maletas de cartón y a bordo de los buques, enriqueciendo nuestra cultura a ambos lados del Atlántico.

Hoy va en modernos aviones o hasta por el ciberespacio, pero sigue siendo, de alguna forma, un fenómeno de ida y vuelta. Se conocieron en una de esas noches madrileñas. Lo que comenzó siendo simpatía y admiración mutua entre el joven cantautor ferrolano y la más seguida banda cubana de estos tiempos, ha devenido en una relación de trabajo estable, con conciertos, temas y videoclips conjuntos. Andrés Suárez e Israel Rojas (líder de Buena Fe) hablan hoy en exclusiva para Carta de España, en una entrevista a dos voces.

PREGUNTA ¿Cómo valoran la relación de trabajo que se ha establecido entre Buena Fe y Andrés Suárez?

ISRAEL ROJAS Realmente excelente. Es una relación de respeto y admiración. También de coincidencias estéticas y, aunque parezca demasiado esotérico, de empatía en la manera melancólica con que enfrentamos lo existencial.

ANDRÉS SUÁREZ Lo valoro de la mejor de las maneras, ya que se trata de una relación sincera, de las que van más allá del propio trabajo. Por mi parte disfruto mucho en los conciertos con Buena Fe, me parecen grandes encima y debajo del escenario, incluso he disfrutado en el proceso de composición a medias.

Buena Fe y Andrés Suárez: Canciones que van y vienen

P¿Qué tienen en común y en qué se diferencian las canciones de ustedes?

A. S. Creo que tenemos formas distintas de crear música pero de la unión de ambos estilos nace algo hermoso, hay fusiones que no siempre funcionan, esta, creo que sí.

I. R. En común tienen la capacidad de sentir que la canción de cada uno podría haberla escrito el otro y de diferente, pues casi todo. Y es en esa contradicción donde radica la magia con que se desatan los ángeles del arte en el escenario cuando compartimos juntos o cuando nos sentamos a componer a cuatro manos.

P ¿Creen que nuestras raíces españolas y en particular, gallegas, han influido en esa simbiosis que han logrado ustedes? Ven un vínculo entre la música que hacen ustedes hoy y la historia musical de nuestros países?

I. R. Es posible. No soy muy conocedor de mi árbol genealógico, por eso no sé si tendré raíces gallegas. Pero cuando estuve con Andrés en Pantin, que es el lugar donde él creció y cuando compartí con su familia sentí una gran identificación con ese ambiente. Me acorde de mi propia gente y sentí coincidencias muy profundas en lo cultural. En la manera en que se transmiten los valores. Sentí que los acentos eran la única cosa que nos diferenciaba, porque desde el sentido del humor hasta la manera de compartir afectos eran sencillamente iguales. No estamos tan lejanos como la geografía se empeña en asegurar.

A. S. Dicen que “hay un gallego en la luna” y es cierto. En todos los lugares a los que he viajado he encontrado gallegos, pero en Cuba su número me llamó la atención especialmente. De hecho, me decían los de la banda que a todos los españoles les llaman gallegos y me hizo gracia. Me he encontrado con mucha familia en Cuba y sí, por supuesto, pienso que hay un equilibrio, una simbiosis entre ambos lados del charco. A los gallegos nos influye mucho el estilo de música cubano, Cuba es el país de la música para mí (así lo comprobé). Supongo que la forma de entender la música de los gallegos ha mostrado algo distinto en Cuba también.

Buena Fe y Andrés Suárez: Canciones que van y vienen

P Israel, en tu obra has tratado varias veces el tema de la emigración. ¿Cómo percibes ese fenómeno hoy? ¿Hay analogía entre los millones de españoles que un día vinieron a Cuba y los cubanos que hoy emigran a España y a otros lugares?

I. R. Es un tema conocido que muchos emigrantes de España zarparon un día buscando oportunidades que allá no encontraban y hoy pasa lo mismo en dirección contraria. Quizás mañana veamos a los nietos de los que hoy emigran a España regresar a buscar oportunidades en América Latina y entre ellos en Cuba. Quizás no sean los nietos, sino los propios hijos. Tal y como están las cosas en este mundo de crisis económicas fruto de especuladores sin responsabilidad penal, potencias de pies de barro y “guerras preventivas” es descabellado aventurarse de oráculo.

Tal vez, el petróleo que guarda el Golfo de México para los cubanos deje de ser esquivo. O logremos los cubanos invulnerabilidad económica en lo interno y a la vuelta de 20 años sea esta una sociedad de bienestar económico y socialismo participativo que haga de la mayor de las Antillas un atractivo para hacer vida. Al menos yo aspiro y lucho por ver a mi país con un futuro luminoso. Ese día, guardaremos mi familia y yo un cuarto en casa para el amigo Andrés.

P Andrés, ¿qué te llevaste de La Habana?

A. S. Me llevé amigos, paisajes, una canción a medias con Buena Fe y demasiadas historias como para no volver. Es que además de ser músicos somos amigos y en los conciertos allá demostramos que el compañerismo tiene más éxito que la batalla de egos. Buena Fe me dijo, quieres venir, aquí tienes mi público, ven. Ir allá fue uno de los mayores aciertos de mi vida.

Buena Fe y Andrés Suárez: Canciones que van y vienen

P Israel, ¿cómo ha sido tu relación con España y el público español?

I. R. Ha sido entrañable. Allí donde hemos podido mostrar nuestro arte hemos recibido mucho más que un respetuoso aplauso. Fue fecundo estar presentándonos al público de Andrés, por el propio Andrés. Fue de mucho estímulo comprobar que aún, en medio de todas las crisis, de toda la música de “usar y tirar” que hoy se difunde, de todas las barreras subterráneas, aún hay espacio para la música de autor. Aún se puede develar la magia del contacto cara a cara con la gente sin más artificio que un instrumento y mucho corazón. Tengo fe en la poesía. La gente necesita de lo artísticamente auténtico y diverso. No me refiero tampoco a esa canción que, de tan elaborada, es incomprensible y falsamente bella. No. Creo en esa canción que sustenta una idea, una emoción o un sentimiento pero en aras del crecimiento del espíritu del oyente, no del enriquecimiento del ejecutante. Aún hay esperanzas. Esas fueron nuestras impresiones.

P ¿Adónde creen que puede llegar esa amistad y el trabajo conjunto entre ustedes?

A. S. No lo sé, pero tal vez tampoco quiera saberlo, me siento a gusto con esta buena gente, lo que tenga que legar llegará.

I. R. A la vejez, con salud y suerte de por medio. Y el trabajo: a canciones, espero que a muchas, aspiro a que bellas.

Texto: Natasha Vázquez
Fotos: Cortesía Buena Fe y Andrés Suárez

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