Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Portal Carta de España.Joseph Stiglitz: ¿Los mercados han acumulado demasiado poder¿

Carta de España Online Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Gobierno de España.

Carta de España Online. Cultura y sociedad

Joseph Stiglitz: “Los mercados han acumulado demasiado poder”

El premio nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, disertó en el Starmus Canarias 2016 sobre “El aumento de la desigualdad económica en una economía globalizada

Stiglitz

Ante un público más ávido por encontrarse con leyendas de la astrofísica (Stephen Hawkings), la divulgación (De Grasse) la música (Brian Eno) la astronáutica (Chris Hadfield) o la neurociencia (Edvard Moser), Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía en 2001, echó mano de sus dotes de orador para atrapar a sus oyentes en una memorable ponencia en la Pirámide de Arona Tenerife en el marco de la 3ª. Edición del Festival Starmus Canarias 2016 celebrado el pasado verano.

Con insistencia machacona la realidad se empeña en demostrar que las diferencias entre países ricos y pobres no han hecho más que aumentar y al análisis de las causas de esa creciente diferenciación aplica el profesor Stiglitz sus conocimientos. "Para muchos de los pobres de la Tierra el sistema no está funcionando. Para buena parte del medio ambiente no funciona. Para la estabilidad de la economía global no funciona. La transición del comunismo a la economía de mercado ha sido gestionada tan mal que -con la excepción de China, Vietnam y unos pocos países del este de Europa- la pobreza ha crecido y los ingresos se han hundido.”

En su ponencia, Joseph Stiglitz desveló los orígenes de nuestro descontento e identificó tres aspectos esenciales: los mercados no funcionan como deberían (no son ni eficientes ni estables); los sistemas políticos son incapaces de corregir las deficiencias del mercado; y los actuales sistemas económicos y políticos son fundamentalmente injustos.
Se centró principalmente en la gran desigualdad que estos sistemas promueven, pero también explicó lo intrínsecamente vinculados que están. Stiglitz argumenta que la desigualdad es tanto la causa como la consecuencia del fracaso del sistema político, y además, contribuye a la inestabilidad de nuestro sistema económico.

Política al servicio de los intereses financieros
El Gobierno, los reguladores, los tribunales, los principales organismos del país (EEUU) favorecen «por encima de cualquier interés, al de las personas más ricas y al de las grandes empresas». Stiglitz sostiene esta tesis y ofrece reveladores ejemplos de las formas y las estrategias que han seguido «los de arriba» para que el sistema político vele por sus intereses.
El autor señaló como culpables a los mercados, las grandes empresas, el sector bancario y los resortes viciados de la globalización. En este sentido consideró que los mercados «han acumulado demasiado poder». Y estas fuerzas implacables se han visto determinadas y reforzadas por otro factor: la política. Una política, «demasiado pasiva antes los fallos del mercado» y «demasiado sensible a los intereses económicos». Al final se ha terminado por diseñar un marco que representa los intereses de muy pocos.

Stiglitz se mostró muy crítico con el papel que ha jugado el sector financiero en los últimos años. «Algo malo le ha sucedido a la brújula moral de muchísima gente que trabaja en el sector financiero. La riqueza que recibían las élites y los banqueros parecía surgir de su capacidad y su voluntad de aprovecharse de los demás». A este respecto el catedrático de la universidad de Columbia añadió que “la crisis actual ha puesto en evidencia, más claramente que nunca, quiénes han sido los ganadores y los perdedores del crecimiento económico. También ha servido para desencadenar «una nueva conciencia de que nuestro sistema económico no solo es ineficiente e inestable, sino básicamente injusto”

grupo starmus

Foto de familia de los participantes en Starmus 2016

Expuesto el problema, el autor se pregunta: ¿Cómo se ha creado tanta desigualdad? ¿Cuáles son las fuerzas económicas, políticas y sociales que subyacen?
Stiglitz sostiene que la desigualdad no ocurrió «así como así» sino que «fue creada». Admite que las fuerzas del mercado jugaron su papel, pero no fueron las únicas causantes. Los gobiernos también han sido decisivos. «Los de arriba han aprendido cómo succionarle el dinero a los demás con unos métodos de los que los demás apenas son conscientes, esa es su auténtica innovación». Los gobiernos – especialmente el norteamericano- han permanecido más bien pasivos ante el creciente aumento de poder de los mercados. No han tratado de corregir sus fallos ni sus malas prácticas.

Stiglitz admite que el cambio estructural en los empleos experimentado por Estados Unidos y buena parte de Europa ha contribuido a una reducción de los salarios del trabajador medio y por lo tanto, a un aumento de la desigualdad. Pero hay otros factores: que se resumirían en: La gestión de la globalización. Los ganadores de la forma en la que se ha manejado la globalización han sido, según el autor, «la gente de arriba». «La globalización tal y como se está gestionando no promueve ni la eficiencia ni la equidad, y pone en peligro las democracias». En segundo lugar, la liberalización financiera. «Cuando nos preguntamos cómo es posible que los financieros consigan acumular tanta riqueza, una parte de la respuesta es muy sencilla: han ayudado a redactar un conjunto de normas que les permite hacer grandes negocios, incluso durante las crisis que han contribuido a crear». En tercero, la flexibilidad laboral. «Que el mercado de trabajo estadounidense tuviera un comportamiento tan deficiente durante la Gran Recesión, y que a los trabajadores estadounidenses les haya ido tan mal durante tres décadas debería suscitar dudas sobre las míticas virtudes de un mercado laboral flexible». Estados Unidos ha dejado de ser el país de las oportunidades para pasar a ser el paradigma del subempleo para una parte muy importante de la población. La sociedad podría ser más eficiente y más justa si los mercados funcionaran como tienen que funcionar y fueran competitivos. «Vamos en la dirección equivocada», sostuvo Stiglitz.

Qué hacer para reducir la desigualdad
Pero ¿qué se puede hacer para atajar toda esta desigualdad? En esta última sección de su ponencia Stiglitz aporta alternativas en forma de reformas: el coto a la búsqueda de rentas, unas leyes más estrictas, una mejor gobernanza, una reforma fiscal y jurídica, el fin a los «regalos del gobierno», la suavización de la globalización, una política monetaria diferente y la reivindicación y reforzamiento del papel de los sindicatos son algunas de ellas. Ninguna de estas recetas es infalible, admite el autor, pero pueden ayudar. Por lo tanto cabe preguntarle ¿Hay esperanza? Como si se sintiera aludido ante esta pregunta no formulada abiertamente, el profesor concluye con aseveraciones no exentas de nubarrones en el horizonte “El 1% ha hecho todo lo posible por convencer a los demás de que no es posible un mundo alternativo. Hoy en día la esperanza se está desvaneciendo. Si no se produce un verdadero cambio sistémico estamos abocados al horror económico y por ende la destrucción social”.

Pero dado que su conferencia se produjo en el seno de un cónclave endocientífico y multidisciplinar, Stiglitz no quiso dejar de resaltar los lazos entre la economía y el mundo de la ciencia, específicamente la ciencia del Clima. En este sentido planteó la idoneidad de una tasa del carbono a las empresas que permita frenar el cambio climático además de promover la innovación de las propias compañías. A su juicio, la ciencia debe venir al rescate de la economía global y minimizar los efectos de la modificación del clima y las consecuencias dañinas para nuestro planeta.

Ezequiel Paz

  • Comparte esta noticia en:
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter

Pie de página

© Carta de España Online 2015