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La Central, una librería diferente

Apostar por el libro en estos tiempos de tribulación tanto para el papel como para la tinta, y hacerlo en pleno corazón de Madrid, como ha hecho La Central, solo puede se obra de suicidas o de creyentes acérrimos de la lectura.

Cuando, acuciadas por la crisis, librerías de larga y acendrada trayectoria cierran sus puertas, y las editoriales de todo el país extreman sus cuidados para no descarrilar la cuenta de resultados, La Central (que ya se había ubicado tanto en el Museo Nacional del Centro de Arte Reina Sofía como en la Fundación Mapfre, de Madrid) decidió en pleno mes de septiembre poner una pica a dos pasos de Callao, concretamente en la calle Postigo de San Martín.

Y no sólo eso: lo hizo de manera apabullante, utilizando un viejo palacio de tres plantas rehabilitado por el arquitecto Ricardo Marco y con el atrevido objetivo de convertirse en referencia de las librerías del siglo XXI. “El balance -según fuentes de la propia librería- es positivo. El público ha reaccionado muy bien desde el primer día de apertura, hace tres meses. Gusta el espacio, porque difiere mucho del que suele hallarse en las librerías tradicionales”.

Como marca, La Central no es ninguna recién nacida. De la mano de María Isabel Guirao, Antonio Ramírez y Marta Ramoneda abrió su primer local en Barcelona, en el año 1995, y a partir de esa fecha no ha cesado de crecer y recoger frutos gracias a su afán por romper moldes y conectar con los gustos y apetencias de unos clientes que aprecian, por ejemplo, el hincapié que pone esta librería en la selección del fondo: “Los lectores - afirman- agradecen que al buscar un libro concreto se encuentran con el resto de la producción anterior del autor. Eso, en narrativa, es muy importante, pero en ensayo, historia, filosofía o ciencias sociales, resulta básico”.

 Biblioteca

 Sin embargo, La Central de Callao ha sido el resultado de la estrecha colaboración de la librería catalana con la italiana Feltrinelli. Ambas entidades comparten la misma filosofía: crear un espacio especial en torno al libro de papel “porque creemos que un producto que sigue teniendo muchos adeptos”, y, además, convertirse en lugar de cita y encuentro. Incidiendo en esa idea, La Central de Callao ha situado en la planta cero, junto a las novedades, los libros recomendados y el ciprés (signo de hospitalidad), y el bistró, dirigido por Marc y Miquel, especialistas en repostería y cocina mediterránea.

“A pesar de que lleva poco tiempo funcionando, da la impresión de que lo frecuenta gente de toda la vida y ésta se conduce como si estuviera en su casa. Se come bien y nos estamos convirtiendo en lugar de encuentro para curiosos y enamorados de la cultura, donde no es raro tropezarse con periodistas y escritores”.

La primera planta de la Central de Callao está dedicada a la ficción, y el lector puede disponer de ejemplares escritos en el idioma original, “sin tener que aguardar la traducción, ya que tenemos muchos lectores de italiano, inglés o francés”.

Junto a novelas y cuentos, se ubican los cómics, la poesía, libros clásicos y objetos de papelería, mientras la literatura infantil ocupa el espacio que antiguamente estaba dedicado a la capilla del viejo palacio. A su vez, la segunda planta está reservada a ensayos, filosofía, historia, arte, música, cine y teatro, aunque también se habilita como zona para presentaciones y diversos actos. Pero aunque La Central de Callao es un pontón del libro impreso, eso no significa que desdeñe las nuevas tecnologías, de modo que en su web el lector puede encontrar recomendaciones e información oportuna en torno al título que haya escogido.

Además, dispone de un servicio para editar las selecciones biográficas del lector que también puede adquirir ejemplares en línea. Y como remate, La Central ha creado su propia editorial: Ediciones de La Central.

Como colofón y secreto en boca de todo el mundo, la Central de Callao ha dedicado el abovedado sótano situado en la cripta del edificio (sirvió como almacén de tabaco cuando el palacio se utilizaba como legación de Cuba) a garito especializado en cócteles y escenario para actuaciones musicales en directo y actividades alternativas.

 Biblioteca Central de Callao

Por si supieran a poco las cincuenta mil referencias y setenta mil volúmenes que ofrece la Central de Callao a los madrileños y demás visitantes, esta ambiciosa librería amenaza a sus clientes con una batería importante de actividades lúdicas y culturales que abarcan desde propuestas de talleres literarios para los más pequeños hasta concursos, talleres, debates, intercambios de ideas, charlas, presentaciones e incluso ¡un futbolín! con el que entretener las esperas retando e intentando derrotar a ese amigo de toda la vida.

Quien sale ganando, desde luego, es una zona de la capital de España que con la concentración en sus aledaños de la FNAC, La Casa del Libro, El Corte Inglés, y ahora, La Central, se ha convertido en un potente polígono cultural: “Se está creando una ruta, y esto es bueno, es positivo, es ideal para todos: escritores, lectores, libreros, editores”.

Pero ¿y las pequeñas librerías del barrio? ¿Acaso tanta concentración de gigantes acabará asfixiándolas y fagocitándolas definitivamente? En La Central de Callao piensan que no, porque “tienen un público concreto y fiel que sigue acudiendo a ellas cuando necesitan comprar un libro especial”.

Paco Zamora.

Fotos: Pablo Torres.

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