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Visa al paraíso

“Soy el embajador de México. No me pueden tocar”. Con estas palabras dirigidas a los oficiales de la SS que lo amenazaban al llevarse a refugiados de los campos de concentración nazis, el diplomático mexicano Gilberto Bosques salvó de la muerte a miles de republicanos españoles y otros perseguidos, con riesgo de su propia vida

Gilberto Bosques.

Con modestia y determinación, Bosques, en un discurso pronunciado ante un grupo de diputados de la XXX Legislatura del Congreso de la Unión en la Ciudad de México a su regreso de Europa en 1944 reconoce: "Hice la política de mi país, de ayuda, de apoyo material y moral a los heroicos defensores de la república española, a los esforzados paladines de la lucha contra Hitler y contra Mussolini y contra Franco y contra Petain y Laval. Si en la interpretación de la actitud gallarda y trascendente de México me excedí en mis atribuciones reglamentarias, estoy dispuesto a arrastrar las consecuencias y la sanción que proceda. No lo creo".

Nacido en Chiautla de Tapia, Puebla, en 1892, Gilberto Bosques Saldívar ingresó a la política tras el triunfo de la revolución y llegó a ser diputado y presidente del Congreso de la Unión. En 1939 da inicio una nueva etapa en su vida que le lleva a desempeñar varias misiones diplomáticas en Europa y América desde las que, en palabras del profesor Alberto Enríquez Perea, pudo consumar uno de los viejos y más caros anhelos de la humanidad: otorgar asilo a la persona perseguida por sus ideas políticas e ideológicas sin importar raza, nacionalidad, religión, posición económica, social y cultural. En todas estas misiones la bandera desplegada en lo alto de la sede diplomática de México era para el perseguido símbolo de amparo y libertad.

Imagen de una exposición organizada por la UNED dedicada a Gilberto Bosques

Imagen de una exposición organizada por la UNED dedicada a Gilberto Bosques (Ampliar)

Desconocido para la mayoría de los españoles, el longevo diplomático salvó a unas cuarenta mil personas de ser enviadas a campos de concentración, ofreciéndoles residencia como refugiados o concediéndoles visas para viajar a México, durante su acreditación como cónsul general de México en París, Bayona y Marsella entre 1939 a 1944. A los republicanos españoles huidos al final de la Guerra Civil les siguieron exiliados de diversas nacionalidades y signos políticos, religiosos e ideológicos: alemanes antinazis, italianos antifascistas, austriacos, polacos, comunistas, socialistas, liberales, conservadores, masones, judíos, protestantes, católicos, cristianos, ateos.

Esta tarea memorable no estuvo exenta de riesgo. Tras la ruptura de relaciones diplomáticas de México con el Gobierno de Vichy y el allanamiento del consulado por tropas alemanas, Bosques, su esposa María Luisa Manjarrez y sus tres hijos, así como el personal del consulado, fueron arrestados y trasladados a Bad Godesberg, donde permanecieron recluidos como prisioneros de guerra hasta su canje por prisioneros alemanes que se encontraban en Perote, Veracruz, en abril de 1944.

Esta historia, desconocida también para la mayoría de los mexicanos, es el eje del excelente documental Visa al paraíso (2010) de Lilian Liberman, quien durante 15 años recopiló testimonios y documentos de sobrevivientes y beneficiarios de Bosques, como Friedrich Katz, el famoso historiador alemán cuya familia llegó a México gracias al diplomático mexicano; Claudia Bodek, hija de un médico berlinés que emigró a México; Roberto Civera, hijo de un republicano español fundador del Partido Sindicalista en Madrid, que cuando era niño conoció a Bosques en los campos de refugiados en Francia; Cecilia Elio, española e hija de un juez de Pamplona; el académico Leo Zuckermman, cuyo abuelo, judío-alemán y militante comunista, también fue salvado por Bosques, o el abogado Fernando Serrano Migallón, hijo de refugiados.

Bosques condecorado en la Embajada de la República de España en el exilio (México 1956)

Bosques condecorado en la Embajada de la República de España en el exilio (México 1956)

La lista de personas rescatadas es muy larga a incluye artistas, intelectuales, profesionales, como las pintoras Remedios Varo y Leonora Carrington.

Después de su experiencia en la Europa en llamas, Bosques fue Ministro Extraordinario y Plenipotenciario en el Portugal de Salazar (1945-1949), en Suecia y Finlandia (1949-1953) y de 1953 a 1964 Embajador en Cuba. Durante su etapa al frente de la Legación lisboeta, Bosques tuvo de nuevo ocasión de un nuevo acto humanitario con los españoles que huían del franquismo, a quienes facilitó el embarque rumbo a México.

Gilberto Bosques falleció el 4 de julio de 1995 en la Ciudad de México. En el homenaje de los republicanos españoles a las representaciones diplomática y consular de México en Francia, en junio de 1944, la revista Somos resumía la experiencia diciendo que la residencia era para los refugiados un oasis en medio de aquel inmenso desierto de sentimientos que era Francia, feliz recuerdo para los que tuvimos la suerte de estar en ella, y para gloria imperecedera de sus fundadores y alentadores.

J. Rodher
 

 

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