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Más de cuatro millones de víctimas de explotación sexual en el mundo

La ONG Anesvad advierte que 4,5 millones de personas son víctimas de la explotación sexual forzosa. En España hay más de 11.000 potenciales víctimas de la Trata con fines de explotación sexual.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) cifra en 4,5 millones las víctimas de explotación sexual forzosa en todo el mundo -el 90% son mujeres y niñas-; se cree en realidad que son muchas más, pero es difícil cuantificar la dimensión de un negocio ilegal y clandestino como es la trata, que incluye varias modalidades y afecta prácticamente a todas las naciones del mundo, ya sea como país de origen, tránsito o destino de las víctimas -entre 2010 y 2012 se encontraron víctimas de 152 países en 124 países diferentes-.

Por eso este Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños, que se celebra desde 1999 el 23 de septiembre de cada año, para concienciar de esta grave violación de los Derechos Humanos que mueve al año 35.000 millones de dólares y que deja graves secuelas físicas y mentales en las víctimas.

La explotación sexual es una de las modalidades de trata más extendida y común en todo el mundo. Su impacto se prolonga tras el cautiverio y deja graves secuelas físicas y mentales en las víctimas, en su mayoría mujeres, niñas y niños. El promedio de tiempo que estas personas pasan en situación de esclavitud es de 18 meses, antes de escapar o ser rescatadas. Con tan solo 100 euros, en Tailandia se puede comprar una esclava sexual.

En Europa, según datos de Euroestat, entre 2010 y 2012 se registraron más de 30.000 personas identificadas como víctimas de trata, lo que supone un incremento del 28% respecto al periodo 2008-2010. De ellas, el 69% con fines de explotación sexual. Un 17% tenía entre 12 y 17 años y un 2%, menos de 11. Mientras, en España, la Policía identificó entre abril de 2013 y diciembre de 2014 cerca de 11.000 víctimas potenciales de trata con fines de explotación sexual, modalidad que predomina tanto a nivel estatal como europeo. Diversos estudios apuntan, además, que el 80% de quienes ejercen la prostitución en España lo hacen contra su voluntad.

La Trata de Seres Humanos implica reclutamiento, transporte, traslado, acogida o recepción de una persona a través del uso de la fuerza, el engaño u otros medios con el fin de explotarla. La trata es una forma moderna de esclavitud y cada vez que se comete este delito se violan todos los derechos de la persona, corrompiendo no solo su libertad y dignidad, sino también su integridad física y emocional. La trata convierte a la persona en mercancía y eso tiene graves consecuencias en la salud.

Según el primer estudio en Asia sobre las consecuencias y riesgos de la Trata de Seres Humanos en la salud, realizado por Anesvad junto con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la London School of Hygiene &Tropical Medicine (LSHTM), una de cada dos víctimas de trata (48%) ha sufrido violencia física y/o sexual -patadas, encierros, vejaciones, amenazas, etc.- y presenta trastornos por ansiedad (42,8%), depresión (61,2%) y estrés post-traumático (38,9%).

El estudio, elaborado a través de un millar de encuestas realizadas a supervivientes de la trata que, tras ser liberados/as, han sido atendidos/as en centros pos-trata de Camboya, Tailandia y Vietnam, revela además que uno/a de cada seis participantes (14,9%) afirman haber tenido algún pensamiento suicida durante la semana anterior a la entrevista.

Con este trabajo, titulado “La salud y la trata de personas en la Subregión del Gran Mekong”, Anesvad busca llamar la atención de la comunidad internacional sobre la urgencia de poner en marcha sistemas de salud, especialmente mental, para las víctimas de trata en esta región del mundo.

Los investigadores encontraron que un tercio de los niños y las niñas encuestadas había sufrido violencia física o sexual (o ambos), y de los que el 23% había sufrido una lesión grave. Los problemas de salud mental eran comunes: más de la mitad de los jóvenes supervivientes del tráfico (56%) habían sufrido depresión, un tercio (33%) de un trastorno de ansiedad y una cuarta parte (26%), trastorno de estrés postraumático. El 12% reportó que habían tratado de dañarse a sí mismos en el mes anterior a la entrevista, mientras que el 15,8% reportó tener pensamientos suicidas en el último mes. Un tercio todavía tiene miedo del traficante o sus asociados.

Ya a nivel global las estimaciones sugieren que en el mundo 5,7 millones de niños y niñas se encuentran en situaciones de trabajo forzoso y aproximadamente 1,8 millones son explotados en la industria del sexo, pero hay pocas evidencias hasta la fecha. El 95% de los niños/as y adolescentes entrevistados en el estudio eran mayores de 13 años, y la mayoría eran mujeres (82%).

Otros datos del estudio

  • El 35% de las mujeres y las niñas en total reportaron violencia sexual
  • Un 47% fue amenazado/a y el 20% encerrado/a en una habitación
  • El 70% de los participantes con datos disponibles trabajó siete días de la semana
  • El 30% de los participantes con datos disponibles trabajó al menos 11 horas por día

 

CdE, con información de ANESVAD

 

Happy: un fragmento de la historia universal de la infamia

Taller de costura de la asociación APRAMP

Taller de costura de la asociación APRAMP

Engañada y vendida por su padre, maltratada y explotada por su prima, obligada a prostituirse con 17 años, la sonrisa con la que Happy habla con Carta de España en la sede madrileña de APRAMP (Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida) esconde muchas horas de llanto, de rabia, de humillación y de miedo. Happy nació en Benin City (Nigeria) hace 23 años. Creció con su madre, su padrastro y sus cuatro hermanos y hasta los 14 años no vio a su padre. Ella misma, cuando estaba a punto de entrar en la Universidad, quiso conocerlo y fue su padre quien le habló de la hija de un hermano suyo que vivía en España y quien la alentó venir aquí con ella a estudiar. Aunque la familia no pasaba hambre y ella ya tenía incluso novio, el señuelo era tan tentador que Happy, pese a la reticencia de su madre, sucumbió al deseo de hacer realidad su sueño europeo: Nadie te abre los ojos de lo mal que puedes pasarlo en Europa. Hay una trama de mentira. Su padre se encargó de hacer todos los trámites y hasta de darle dinero. El único episodio oscuro de ese tiempo, cuando la llevó a un lugar maloliente donde le pidieron que entregara una braga utilizada durante la regla, cayó pronto en el olvido, sepultado por el embriagador aroma de la esperanza.

En noviembre de 2008, Happy llegó a España vía Francia, acompañada de una mujer desde Nigeria y desde París por un chico, amigo de la prima que la esperaba en Madrid, sin hablar una palabra de español, sólo inglés y su dialecto (edo). La misma noche de su llegada a Madrid, su prima le quitó el móvil y el pasaporte con el que había viajado. Como el pasaporte era falso, pues figuraban otro nombre y una edad superior (19 años), y además su prima le enseñó su habitación y le permitió ducharse antes de ir a dormir, Happy no sospechó nada extraño.

El camino se tuerce.- A la mañana siguiente se produce el cambio. La prima, después de sacar todas las cosas de su maleta y de revisar incluso los bolsillos de su ropa, le dijo que se desnudara y le cortó trozos de pelo, de la cabeza, de la axila y de “abajo”, así como las uñas de las manos y los pies. Supongo que era por vudú, por si no pagas o por si escapas. Yo no cree en eso, pero casi todos mis paisanos sí creen. Lo hacían para meter miedo. Cuando Happy le contó que ella no había jurado nada ni había llevado ninguna braga, su prima le dijo tenía que pagar el dinero empleado en traerla (¡60.000 euros!) y quiso obligarla a firmar un compromiso de pago, amenazándola con usar el vudú contra ella y su familia si no pagaba o si se escapaba. Al negarse a firmar, arguyendo que eso se lo tenían que haber advertido antes de salir, en Nigeria, es cuando su prima le dijo que, como no tenía papeles ni sabía el idioma, la única solución para poder vivir y devolver lo adeudado sería ejercer la prostitución.

Cuando Happy se echó a llorar vino la primera paliza, y a partir de entonces un largo calvario de varios años imposible de detallar en toda su crudeza pero del que pueden darse algunas muestras.
Un cautiverio de dos meses, sola 24 horas al día durante 60 días y 60 noches, encerrada en el piso, sin televisión, sin ver a nadie, en el que se limitó a comer, ducharse y estar en la habitación. Una corta estancia de dos o tres semanas en un club del sur de Madrid, donde se limitaba a sentarse y mirar, sin poder hablar con nadie. Y sin poder salir por miedo a la policía. Muchas noches haciendo la calle en Alcalá de Henares, desde la ocho de la tarde hasta las 6 de la mañana. No trabajaba mucho. A veces no tenía para el billete de vuelta en el autobús. Hacía mucho frío. A veces los chichos o te tiran huevos. Pero había otras nigerianas con las que podía hablar.

Tras la primera detención por la policía y la consiguiente orden de expulsión, su prima le consiguió un permiso de residencia y la envió a trabajar a diferentes clubes de Andalucía (Estepona, Marbella, Málaga, Algeciras), al albur de los cierres judiciales, los contactos de agenda, las previsiones de ganancia, las detenciones policiales y la siempre latente posibilidad de deportación. En todo este itinerario, las amenazas, la vigilancia, las sospechas, las palizas, el miedo a lo que pudiera sucederle a su familia y las noches enteras de llanto estarán siempre presentes. Además, la deuda nunca disminuye a pesar de las sucesivas entregas: en un cuaderno apuntaba el dinero que le daba pero ponía 300 para ropa, 400 para abogado,… así que al final sólo quedaban 50 euros para saldar la deuda. Llega también el lento aprendizaje del español, la amistad con alguna de las chicas con las que comparte casa y destino y el tardío descubrimiento de que su padre recibe en Nigeria dinero de su prima.

La redención y la solidaridad.- La amistad con chica de Médicos del Mundo abre los ojos de Happy, que comprende al fin que lo que a ella le ha pasado, le está pasando, es un delito. Pero hasta que no pasa una semana en el CIE de Madrid como inmigrante irregular y traba contacto con policías del Grupo 8 y con gente de APRAMP no se decide a denunciar su situación y a quienes la han causado. Llamó a su madre para decíle que había denunciada a su prima, pero su madre tenía miedo por ella, y le dice que su padre la estaba molestando,…¿Sabes con cuantos hambres he tenido que acostarme, y sólo tengo 19 años? Le dijo a su madre. Desde octubre de 2011, Happy recibe clases de textil (no le gusta la costura), de español (porque hablaba gallego) y es atendida por una psicóloga. Siente resentimiento hacia los hombres, no odio: No tengo confianza todavía en los hombres. No creo que pueda confiar en un chico, porque ¿dónde están los buenos?, si todos vienen a los clubes, abuelos, jóvenes, casados,…

Happy no ha vuelto a Nigeria, pero quiere volver de visita, a Lagos, porque echa de menos a su madre. Ahora, desde la Unidad Móvil de Apramp ayuda a otras mujeres en su situación, en especial nigerianas y africanas, a huir de su situación. Es difícil acabar con la trata porque la causa última es la pobreza, luego está la mentira, luego está la demanda, es decir los clientes,… Pero ayudar a otras mujeres me ayuda a mí: “hago lo que puedo”.

J. Rodher

 

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