Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Portal Carta de España.Patones, entre la historia y la leyenda

Carta de España Online Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Gobierno de España.

Carta de España Online. Comer y viajar

Patones, entre la historia y la leyenda

Esta localidad madrileña, situada en las estribaciones de Somosierra, es un museo al aire libre de la arquitectura con pizarra y un punto de encuentro para senderistas, domingueros y amigos de las leyendas.

Declarado Bien de Interés Cultural en 1999 por la conservación de su patrimonio arquitectónico y su paisaje rural, Patones de Arriba ha pasado en pocos años de ser un pueblo abandonado, a uno de los más visitados de la Comunidad de Madrid. El acceso se realiza a través de una carretera retorcida y empinada, construida durante la Segunda República que, tras su última curva, pone ante los ojos del turista la puerta del tiempo: casas de pizarra, con techos de pizarra, apriscos de pizarra y calles adoquinadas con pizarra, algunas farolas de forja que no desentonan y pocos rastros a la vista de la sociedad industrial.

Desde la altura de su escondite, Patones domina el amplio valle del Río Jarama

Desde la altura de su escondite, Patones domina el amplio valle del Río Jarama

 

La antigua iglesia de San José es hoy un centro de iniciativas turísticas, con sala de exposiciones y centro cultural. Un poco más allá se encuentran los lavaderos de piedra con techumbre de troncos, un par de alojamientos rurales, unos pocos restaurantes, alguna tienda de artesanía o alimentos naturales de la zona, y a lo lejos el cementerio, un islote con cuatro cipreses cercado de pizarra. El pueblo se ve en poco rato, pues ni en su época de esplendor pasó de 500 habitantes y unos centenares de metros, pero si el visitante tiene suficiente curiosidad, se sentará en la escalinata de la iglesia y no parará de leer sobre este pintoresco lugar, hasta convertirse en estatua.

 

La antigua iglesia de San José es ahora un centro de turismo

La antigua iglesia de San José es ahora un centro de turismo

Patones tiene mas leyenda que historia, y eso que los yacimientos del lugar dan fe de vida desde la Prehistoria, con su Cueva del Reguerillo, la Cueva del Aire y un cercano castro celtíbero, pero llegando ahí, a los albores de la era cristiana, Patones entra en el territorio de la leyenda, del que no saldrá hasta el mismísimo Siglo XX.

Se cuenta que nunca fue romanizado, ni islamizado, ni por supuesto reconquistado y que, obedeciendo a las costumbres de lugar se eligió un Rey, cuya monarquía hereditaria pervivió hasta el Siglo XVIII, cuando el último Rey de las Patones pidió, no se sabe el motivo, al Duque de Uceda que designara un alcalde para el pueblo.

Dicen también que en el Siglo XVI, el monarca serrano escribió a Felipe II tratándole como igual: “Del Rey de los Patones al Rey de las Españas”, una misiva a la cual el Habsburgo no se dignó responder, tras averiguar lo que había tras aquel título desconocido.

Lavaderos de piedra

Lavaderos de piedra

En cuanto al origen de Patones, hay quien asegura que surgió de la alquería que al final de la Edad Media establecieron en ése paraje los hermanos Asenjo, Juan y Pero Patón, “Los Patones”, siendo “de Arriba” sólo a partir de los años sesenta del Siglo XX, cuando sus pobladores se mudan a la vega del Jarama y fundan “Patones de Abajo”, devolviendo a esta localidad al libro de Historia.

Construcciones típicas de este emblemático pueblo de la sierra madrileña

Construcciones típicas de este emblemático pueblo de la sierra madrileña

Construcciones típicas de este emblemático pueblo de la sierra madrileña

Tras el abandono de su población natural y unos años de olvido, Patones fue redescubierto por forasteros con iniciativa, que reconstruyeron sus casas, edificios públicos e infraestructuras, inyectando nueva vida a tanta pizarra milenaria.

Carlos Ortega

Datos de Interés:

  • Comparte esta noticia en:
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter

Pie de página

© Carta de España Online 2015