Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Portal Carta de España.España: El milagro de los bosques

Carta de España Online Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Gobierno de España.

Carta de España Online. Cultura y sociedad

España: El milagro de los bosques

Con motivo del Año Internacional de los Bosques, la editorial Lunwerg acaba de editar una obra que nos muestra, provincia por provincia, la enorme y amenazada riqueza forestal española.

España: El milagro de los bosques

Con motivo del Año Internacional de los Bosques, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha programado una serie de actividades encaminadas a concienciar a la sociedad de los problemas que sufren los recursos forestales del universo y frenar así, su deterioro. Pero los responsables de la ONU saben muy bien que nada se conseguirá sin el compromiso de los responsables políticos y de los propios ciudadanos. Recuerdan que tras una iniciativa semejante llevada a cabo en 1985 por la FAO, poco o nada se ha conseguido. Los bosques siguen deteriorándose, a pesar de que son esenciales en el desarrollo sostenible del planeta, gracias a los beneficios económicos, socioculturales y ambientales que proporcionan.

Según fuentes de la FAO, cada año desaparecen más de 13 millones de hectáreas de bosques en todo el mundo, una superficie equivalente a la cuarta parte de toda la Península Ibérica. Según los expertos, las causas son plurales, pero provocadas todas por el hombre: la sobreexplotación y las talas ilegales, la conversión de los bosques en tierras agrícolas y ganaderas, la gestión inadecuada y fraudulenta de la tierra, las explotaciones mineras y petrolíferas, la deforestación salvaje provocada por las multinacionales madereras o la incontenible contaminación atmosférica. Y más grave aún es la situación de los llamados bosques vírgenes, que cubren un 10 por ciento de la superficie terrestre.

Según la organización ecologista Greenpace, en la actualidad sólo se conserva el 20 por ciento de los bosques vírgenes originarios y otro 20 por ciento corre serio peligro de desaparición. Centrándonos en España, la mitad de la superficie forestal se ha desarbolado y la acción del hombre amenaza seriamente la calidad biológica de los bosques que han logrado pervivir. La amenaza es muy seria y debería alertar a los gobernantes, ya que 1.600 millones de personas de los países más pobres sobreviven gracias a los alimentos, los materiales, el agua y las medicinas que consiguen en los bosques. Con la desaparición progresiva de las superficies arboladas se extinguen muchos pueblos indígenas y se pone en peligro la supervivencia de cientos de especies animales.

Según fuentes de la FAO, todavía se pueda actuar. En este momento, los bosques cubren más del 30 por ciento del planeta y contienen más de 60.000 especies distintas de árboles. Pero es necesario intervenir pronto y con contundencia. El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) exige a los gobiernos una acción inmediata y pide su colaboración a los propios ciudadanos. Una de las acciones más eficaces, para frenar la actual devastación, sería que cada uno de nosotros plantase árboles, siguiendo las campañas promovidas por el Premio Nóbel de la Paz, Wangari Maathai.

En España, la Fundación Apadrina un Árbol, Acciónatura, Ecologistas en Acción o Arba proponen a los ciudadanos que colaboren en la reforestación del Planeta. Un naturalista tan conocido como Joaquín Araújo asegura haber plantado 22.000 árboles, y no deja de predicar ante las instituciones –al parecer, sin éxito-, a que se sumen a la urgente y necesaria acción de conservación de los bosques.

Araújo es el autor del Libro “Bosques en España”, que acaba de editar Lunwerg, en el que nos muestra la inmensa riqueza forestal española: nada menos que trece millones de hectáreas ocupadas por los predios arbolados, una quinta parte de la superficie total del país. Según Araújo, somos uno de los países europeos con un patrimonio forestal más rico, con más de 50 tipos diferentes de bosques. “Hay tramos de las cordilleras cantábrica, asturianas y pirenaicas –afirma- que pueden obsequiarnos con una docena de bosques diferentes, tan sólo en unos pocos kilómetros”.

El naturalista hace un análisis detallado de las cuatro grandes modalidades boscosas españolas: las coníferas, las de corte caducifolio, los sotos ribereños y las arboledas de tipo esclerófilo: hayas, robles, acebos, tilos, encinas, castaños, pinos, sabinas, enebros, chopos, sauces, alcornoques, madroños, olivos y algarrobos, que conforman una variedad extraordinaria y dibujan los bellísimos paisajes de la Península. Un tesoro de incalculable valor que Araújo va analizando provincia a provincia, que urge preservar de la acción devastadora provocada por los más espúreos intereses de los poderosos. Es preciso entrar en el bosque, emboscarse, como nos dice Araújo, regenerar y forestar las crecientes superficies desiertas del país. Algo que, como asegura el naturalista, no sólo es necesario y urgente, sino también posible.

Lucía López Salvá

Foto 2(1)

Robles, Hayas y Abedules en Muniellos (Asturias)

Foto 9(1)

Bosque de laurisilva en Canarias

  • Comparte esta noticia en:
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter

Pie de página

© Carta de España Online 2015