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Especies Invasoras

Unas fueron traídas para su explotación industrial, como los cangrejos y los visones americanos; otras fueron adquiridas como mascotas, como las cotorras y los mapaches; otras más viajaron por su cuenta en barcos, como el mejillón cebra y el caracol verde...; todas han llegado para quedarse, desplazando a las especies autóctonas.

Hay todo un conjunto de animales y plantas, desplazados de un continente a otro, que son todo un peligro para los animales autóctonos. Reseñadas en el “Catálogo español de especies exóticas invasoras” hay más de doscientas especies, bastantes agresivas, en el medio marino, en la flora, en la fauna: algas, peces, anfibios, reptiles, aves, mamíferos… Las ratas, por ejemplo, están amenazando a las aves marinas de las Islas Baleares y las Canarias porque se comen sus huevos. Las ratas que han llegado a las Canarias ponen en peligro a las palomas de la laurisilva, especie que no tenía depredadores, porque anidan en el suelo.

Un alto porcentaje de peces que viven en los ríos corresponden a especies invasoras; el siluro fue introducido en el río Ebro por pescadores alemanes. También el lucio, pese a que está prohibido. Otras especies introducidas son la trucha arco iris y otros peces de acuario, como el voraz “chanchito”.

MAPACHES.- En la Comunidad Autónoma de Madrid los mapaches son todo un problema. Es un animal omnívoro que, ante la falta de otros depredadores que puedan hacerles frente, ha colonizado el Parque Regional del Sureste. El primer ejemplar fue encontrado en el año 2003. Algunos irresponsables soltaron a este tipo de animales y desde entonces se han capturado 407 ejemplares, 242 en el Parque Regional. Los mapaches se pusieron de moda por parecer animales entrañables e inofensivos. La realidad es que cuando crecen, los dueños no son capaces de hacerse con ellos, demostrando que son animales salvajes y no mascotas. Forman núcleos familiares de entre quince y veinte individuos. Expulsan a las nutrias españolas de sus territorios.

Los mapaches son muy voraces y desplazan a especies autóctonas.

Los mapaches son muy voraces y desplazan a especies autóctonas.

Para cazar mapaches, las “nubes”, esas chucherías de los niños, son imprescindibles. Son animales de una voracidad extraordinaria: se han apoderado del terreno, expulsando a otras especies autóctonas. Para cazar mapaches y cotorras se necesita una autorización del Gobierno de la Comunidad de Madrid. No está permitido el uso de venenos. En diciembre del año 2011 se prohibió la venta de mapaches como mascotas y fueron incluidos en el catálogo español de especies invasoras.

COTORRAS DE LA ARGENTINA.- Otro problema lo generan las cotorras de la Argentina y la de Kramer, aves que pueden contagiar la ornitosis, que expulsan de sus territorios, por su mayor tamaño, a los gorriones, beneficiosos para el medio ambiente por ser insectívoros. Las cotorras son tan voraces que acaban con las cosechas que encuentran. Se asocian en grupos de 15 a 40 ejemplares y construyen nidos de hasta 50 kilos de peso en plátanos o cedros. En 1985 se detectó por vez primera la presencia de cotorras en Madrid. En 1993 se citaban 9 nidos en la Casa de Campo, de Madrid. Desde allí colonizaron 15 grandes zonas verdes de la capital. El censo del año 2005 indicaba que ya había más de mil cuatrocientas cotorras en Madrid. Se expansión es imparable: ya colonizan zonas del sur de Madrid y poblaciones como Aravaca y Pozuelo.

Las cotorras argentinas se han convertido en un grave problema para las aves autóctonas. (foto: Pablo Torres)

Las cotorras argentinas se han convertido en un grave problema para las aves autóctonas. (foto: Pablo Torres)

AVISPAS ASIÁTICAS.- Llegaron primero a las regiones del norte peninsular, como Galicia, Cantabria, País Vasco, Navarra, Cataluña… y ahora no se descarta que puedan invadir el resto de la península ibérica. La avispa asiática, originaria de China, es todo un peligro para la abeja común, a la que puede exterminar. Este insecto se adapta mejor a la climatología templada y húmeda del norte, aunque es capaz de expandirse y, una vez aclimatada a nuevas regiones, instalarse y apoderarse de zona que antes eran de las abejas.

En Guipúzcoa los primeros nidos aparecieron en el año 2010, cerca de San Sebastián e Irún. Cubrieron el resto de la provincia en 2012, año en el que se destruyeron cerca de mil nidos. La avispa asiática no es más peligrosa que el avispón europeo, aunque en algunos casos puede causar la muerte de personas.

El peligro de la avispa asiática radica en sus nidos, ocultos en árboles, que este insecto empieza a construir a mediados de la primavera. Consigue construcciones esféricas que pueden llegar a los 80 centímetros de longitud. Empiezan por algunas decenas de ejemplares y acaban albergando a millares de individuos vivos en septiembre (diez veces más que el avispón europeo)

TORTUGA DE FLORIDA.- Las compraron como mascotas y cuando se hartaron de tenerlas en casa, decidieron soltarlas a los ríos sin pensar en las consecuencias ecológicas. La tortuga de Florida se aclimató estupendamente a los estanques y a los ríos, desplazando a las tortugas autóctonas, poniéndolas en peligro de extinción: galápago europeo (Emys orbicularis) y galápago leproso (Mauremys leprosa). Aunque en la actualidad su venta está prohibida, se sigue multiplicando y liquidando a sus competidores originarios.

Los galápagos de Florida han acabado con las tortugas españolas. (Foto. Pablo Torres)

Los galápagos de Florida han acabado con las tortugas españolas. (Foto. Pablo Torres)

VISÓN AMERICANO.- Fue traído a España para su explotación comercial en las granjas peleteras. Pero en unos casos, algunos ejemplares se escaparon; en otros, algunas empresas quebraron y abandonaron a los animales, que finalmente fueron puestos en libertad; y en otros pocos casos más, ecologistas descontrolados entraron en granjas peleteras para soltar a los animales. Las irresponsabilidades de unos y otros han dado como resultado que el visón americano ha colonizado las orillas de los ríos del norte de España, invadiendo el hábitat del visón europeo, de menor tamaño, incapaz de defenderse. De estas maneras, el visón europeo está en peligro de extinción en España.

Visón Americano

Visón Americano

CARACOL MANZANA.- El caracol manzana (Pomacea insularum) es una especie invasora de caracol acuático voraz, escapada de una empresa de importación de fauna para acuarios, desde donde empezó a expandirse el verano de 2009. Amenaza de manera peligrosa con invadir rápidamente todos los espacios de agua dulce naturales y agrícolas del Delta del Ebro (Tarragona). El caracol manzana causa verdaderos desequilibrios naturales: destruye el arrozal porque come la semilla sembrada y las pequeñas plantas de arroz. La Administración ha gastado hasta ahora cuatro millones de euros en combatir esta plaga desde su aparición en la comarca del Delta. Y se intenta evitar que llegue a los hábitats más vulnerables, como las lagunas litorales o la zona de manantiales naturales, donde esta especie sería difícil de erradicar si acaba entrando. La Generalitat catalana ha pedido al Gobierno que reconozca el alcance de esta plaga y que aporte los fondos estatales y europeos necesarios para hacer frente a esta especie que amenaza la agricultura y la biodiversidad.

El caracol manzana se ha instalado en zonas marinas. Acaban con arrozales completos.

El caracol manzana se ha instalado en zonas marinas. Acaban con arrozales completos.

CANGREJOS AMERICANO Y CHINO.- El cangrejo de río americano (Procambarus clarkii) es una especie invasora, traída para su explotación comercial. Pero también trajo un hongo, aphanomyces astaci, que provoca la enfermedad conocida como “peste del cangrejo”. Ha colonizado las partes altas y bajas de los ríos españoles y está acabando con el cangrejo autóctono.

Los cangrejos de río americano y asiático han causado graves problemas ecológicos al acabar con el cangrejo autóctono español.

Los cangrejos de río americano y asiático han causado graves problemas ecológicos al acabar con el cangrejo autóctono español.

Las costumbres del cangrejo chino están provocando el desplome de las orillas, acelerando los procesos erosivos. Desde hace años es causa del peligro de extinción del cangrejo autóctono, el cangrejo de río europeo (Austropotamobius pallipes)

MEJILLÓN CEBRA.- Es el caso más reciente de especie que puede provocar una crisis por las graves repercusiones ecológicas que provoca su presencia

El mejillón cebra (Dreissena polymorpha) es un molusco bivalvo no comestible, de agua, resistente también en aguas salobres: Se caracteriza por su rápida propagación y su facilidad para reproducirse. Originario de los mares Negro y Caspio, la navegación fluvial y el transporte marítimo de mercancías han posibilitado su expansión a numerosas zonas acuáticas de América del Norte y Europa, provocando graves efectos ecológicos y económicos.

España no se ha librado del mejillón cebra: En el año 2001 se detectaba su presencia en Cataluña, en el bajo Ebro. En la actualidad ha logrado instalarse en 9 comunidades autónomas. En sólo cinco años ha colonizado espacios naturales como Flix (Tarragona), los embalses de Mequinenza y Ribarroja, en Aragón, e incluso han aparecido larvas en el Ebro a su paso por Zaragoza capital.

El mejillón cebra invade hasta las tuberías de los pantanos. No hay una solución fácil.

El mejillón cebra invade hasta las tuberías de los pantanos. No hay una solución fácil.

La cuenca del Júcar también está siendo afectada: En septiembre de 2005 se detectaron los primeros ejemplares en el pantano de Sitjar, en Onda (Castellón). Recientemente, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) confirmaba que ya hay ejemplares adultos en la presa de Sobrón (Burgos) y en el salto hidroeléctrico de Puentelarrá (Álava). Asimismo, inspecciones preliminares señalan que ya se ha extendido a los embalses aragoneses de Tranquera y Maidevera y al navarro de Monteagudo.

Las poblaciones de mejillón cebra producen una grave disminución del fitoplancton disuelto, alteran la composición de los fondos y aguas fluviales, y afectan en mayor o menor grado a las especies presentes en los ríos, destacando su efecto sobre los bivalvos autóctonos, como la Margaritifera auricularia, en peligro de extinción. Afecta a todo tipo de construcciones hidráulicas, causando graves pérdidas económicas.

En Fayón (Zaragoza) tuvieron que sustituir su infraestructura hidráulica con un coste de 400.000 euros. La central nuclear de Ascó también tuvo sus problemas, y según los expertos, la central de Garoña, muy cerca de Sobrón, probablemente tenga que llegar a enfrentarse al mejillón cebra.

Pablo Torres

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