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De Cádiz a Montevideo: la murga uruguaya

La murga, de origen español, junto al candombe, de origen africano, constituyen las dos expresiones culturales esenciales del Carnaval en Uruguay, que forma parte de la identidad nacional y es su gran fiesta popular.

Un Carnaval, donde el pueblo uruguayo se refleja como sociedad, durante los casi cuarenta días de su celebración, desde finales de enero a principios de marzo, que lo convierten en el más largo del mundo. Más aun, si tenemos en cuenta que muchas de las actividades se practican a lo largo de todo el año, en eventos oficiales, talleres, espectáculos y festivales.

El origen de la celebración del Carnaval en Uruguay se remonta al siglo XIX y se estima que en 1.865 se crea la primera comparsa, pero es a comienzos del siglo pasado, el año 1.909, cuando surge la murga, procedente de España, que se incorpora con gran éxito al Carnaval de este país y va evolucionando hasta la actual murga uruguaya.

Cuenta la historia que ese año llego a Montevideo, procedente de Cádiz, una modesta compañía de zarzuela para presentarse en el teatro Casino y que al no podes convocar suficiente público en sus funciones, algunos de sus componentes formaron una suerte de chirigota, la murga “La Gaditana”, para salir a la calle a cantar y recolectar dinero. Al año siguiente, una agrupación del carnaval uruguayo se autodominio “Murga, la Gaditana que se va”, para parodiar lo acontecido con los artistas españoles y a partir de ese momento la palabra “Murga” se empieza a usar para denominar a ese tipo de conjuntos de genero coral – teatral- musical, cuyas letras tienen un alto contenido de humor y sátira social y política.

Las primeras agrupaciones de murgas, además de su director, tenían seis integrantes y cada uno de ellos tocaba un instrumento distinto: flauta, pistón, saxofón, bombo y platillos, a los cuales se les fueron agregando otros instrumentos caseros, como uno hecho de caños o tubos con una hojilla de papel de fumar en un extremo, que el murguista hacia vibrar con su propia voz. Con un repertorio creado a partir de la música de canciones ya existentes, a las que le modificaban las letras, siguiendo el modelo del carnaval de Cádiz.

Comparte también con la murga gaditana la estructura de la actuación, que tiene tres momentos ó partes: la presentación o saludo, donde comunica sipnóticamente su historia; la parte central, donde desarrolla la historia con cuplés y eventualmente un popurrí, de forma similar a una pequeña pieza teatral cantada y, por último, la retirada o despedida, que suele estar dedicada a alguien ó algo más concreto, sus arreglos son más cuidados y es el broche de oro del trabajo del director.

El número de componentes fue creciendo lentamente y el año 1918 se produce un cambio importante en el acompañamiento instrumental, cuando el murguista, José Ministeri “Pepino”, crea la batería de murga, compuesta por un bombo, los platillos y un redoblante. La cual le da una nueva sonoridad y un nuevo ritmo, actualmente conocido como marcha camión.

Las murgas actuales están integradas por diecisiete personas en escena: un director, trece cantantes y los tres percusionistas que integran la batería, cuyos instrumentos son en la actualidad los únicos permitidos. El director es el encargado de dar el tono con su voz e ir dirigiendo y llevando el ritmo del espectáculo, tal como lo hace un director de coro. Por su parte, los trece cantantes del coro se dividen por “cuerdas” según las diferentes tonalidades de su voz, desde los tonos más bajos hasta los más agudos.

Una murga montevideana

Una murga montevideana

El Carnaval de Montevideo

A diferencia de los carnavales en el resto del mundo, caracterizados por sus desfiles callejeros, en Montevideo el carnaval esta concebido esencialmente como un gran festival de presentaciones al aire libre en los “tablaos” o escenarios populares, en su mayoría de pago, distribuidos por los diferentes barrios, que tienen actuaciones casi todas las noches y por donde van pasando las diferentes Agrupaciones de Carnaval, durante el largo periodo de su celebración. Con un “tablao” central, un anfiteatro abierto llamado Teatro de Verano Ramón Collazo, donde las agrupaciones participan en un concurso oficial, organizado por la Intendencia de Montevideo, en el que un jurado otorga los premios, teniendo en cuenta la letra, la musicalidad, los disfraces el maquillaje y la puesta en escena.

Las murgas tienen un rol central en el Carnaval de Uruguay y el premio a la mejor murga de la temporada es el galardón más importante del concurso y el más esperado por el público, pero también hay otras categorías de agrupaciones, que han ido surgiendo a lo largo de los años, actúan en los “tablaos” y participan en el concurso: Revistas (ya en declive), Parodistas y Humoristas. Además de las Comparsas de Negros y Lubolos, que aparecen en el desfile de carnaval de 1.876 y tienen su esplendor en las Llamadas, interpretando ritmos musicales vinculados al Candombe, pero que asimismo participan en los tablados, con un formato más reducido de tambores y bailarines.

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Texto: Carlos Couto
Foto: Luis Alcalá

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