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Encuadernadores, artesanos del libro

Desde la irrupción del libro digital en el mercado, el libro tradicional, impreso en papel, parece condenado a la desaparición; aunque papel y lectores digitales podrían ser complementarios

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Los grandes encuadernadores serán complementarios de los grandes manuscritos medievales y evolucionarán el oficio, en los siglos siguientes, con la invención de la Imprenta: permitirá multiplicar los ejemplares impresos. En los inicios del siglo XXI, el oficio de encuadernar ha perdido a grandes profesionales, por jubilación o abandono de la profesión; aunque todavía quedan grandes maestros en las ciudades, dedicados a restaurar y encuadernar o re-encuadernar el patrimonio bibliográfico español para preservarlo para el futuro. En Madrid están Ángel Camacho y Jesús Cortés, con sus talleres abiertos, como los más representativos de un oficio centenario.

Los encuadernadores creen que, aunque hay un número menor de talleres, el oficio no desaparecerá. Y que el futuro de su oficio tiene relación directa con la Cultura: menos cultura significa menos interés por el arte, antiguo y tradicional. En el futuro las artes serán exclusivas, con mejores profesionales: serán menos, pero no desaparecerán. Siempre ha haya libros, habrá encuadernadores y restauradores.

En Madrid, donde restan menos de una decena de encuadernadores –el más antiguo es Jesús Cortés, con taller en la calle Caños del Peral–, hay un buen número de escuelas privadas de encuadernación. La crisis y la falta de nuevos clientes parecen ser los motivos que hacen que, en los talleres, se dediquen más a la enseñanza que a encuadernar para clientes: es una buena disciplina de trabajo de entretenimiento.

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Ángel Camacho

    Camacho encuadernación

El origen del taller se remonta a 1972, cuando Ángel Camacho emprende la aventura por su cuenta, después de trabajar como aprendiz en diversos talleres. Ingresará en el Centro Nacional de Restauración de Libros y Documentos, donde trabajó en la restauración de libros, documentos y encuadernaciones. A finales de 1985 aprobó la oposición a la primera plaza que se convoca a nivel Nacional de funcionario de carrera, como Maestro de Taller de la asignatura de “Restauración de Encuadernaciones”.

"Creo que no hay vuelta atrás –indica Iván Camacho, de Camacho Encuadernación–. Sería interesante que existiera la figura del aprendiz, que se forma desde muy joven en su disciplina. Y también la habría si hubiera más Cultura. Es un hecho que al haber meno encargos para encuadernar, los colegas su busquen la forma de ganarse la vida; y sí es cierto que muchas personas, sobre todo al jubilarse, con afición a la lectura y a las manualidades, busquen en qué ocupar su tiempo, siendo la encuadernación un tipo de artesanía en la que, con una gran variedad de técnicas y estilos, nunca se termina de aprender. Y así van encuadernando sus libros".

En hay una escuela superior, la antigua Escuela de Artes y Oficios, pero no se imparten enseñanzas de Encuadernación por falta de espacio, maquinaria y personal docente. Las dos únicas ciudades que tienen centros oficiales donde estudiar Encuadernación, con título reconocido, son Barcelona y Salamanca. Y la Encuadernación es un oficio necesario para restaurar y conservar el patrimonio bibliográfico español.

Ivan camacho

Iván Camacho

Grandes entidades, con grandes bibliotecas, y bibliófilos con grandes bibliotecas particulares, ¿cómo conservan sus libros? ¿A qué encuadernadores recurren, dada la escasez de profesionales cualificados?
Generalmente las bibliotecas públicas y privadas –señala Ángel Camacho– realizan sus trabajos por medio de concursos públicos. En tiempos de crisis, los concursos salen con precios bajos y condiciones duras. El cliente particular hace menos encargos, bien por falta de dinero, bien porque cambia “la moda” en el mundo del Libro Antiguo; o porque sus libros están en buen estado.
Las nuevas tecnologías han llegado, aplicándose al diseño y al uso de nuevas técnicas de ornamentación, como la impresión de telas, transferencias… también se aplican a la Encuadernación artística. La diferencia está en la calidad, por las horas invertidas en la construcción de un libro
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En Camacho Encuadernación han restaurado importantes ejemplares: “Liber Chronicorum”, varios “Salustios” (La conjuración de Catilina) y “Quijotes” de la Academia, impresos por Ybarra, la “Crónica del gran Capitán”… manuscritos como “De Cosmographia practica” o la “Crónica de Fernán González”… sin olvidarnos de grabados de Goya, como la “Tauromaquia” o “Los desastres de la guerra”…

"Una buena encuadernación alarga la vida de los libros, dándole un valor estético –añade Iván Camacho–. Revaloriza el libro. Antiguamente el encuadernador también era restaurador. Ahora son disciplinas distintas y complementarias. El buen profesional las conoce y aplica".

En 1997 el taller de Ángel Camacho cambia de ubicación y nombre: “Encuadernación y restauración Camacho”. Se incorporan Iván y Ángel, sus dos hijos, técnicos titulados en Conservación y Restauración de Bienes Culturales.

"Intervenimos en obras pertenecientes a Instituciones Públicas y Privadas, de librerías especializadas en libro antiguo, bibliófilos y particulares en general. Trabajamos la restauración y encuadernación artesanal de libros, documentos y obras gráficas, estando especializados en la restauración y conservación de encuadernaciones".

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Deben revisar página a página cada ejemplar, para ver qué tipo de intervención deben realizar

    Jesús Cortés

Entre los encuadernadores más antiguos establecidos en Madrid, está Jesús Cortes. Se inició como aprendiz de encuadernador en 1955, en un taller fundado en 1927, establecido en la calle de Mesonero Romanos. Después trasladaron el Taller a la calle Caños del Peral, junto a Ópera. Desde entonces, siguen abiertos.

"En el taller llegué a tener hasta 18 operarios –indica Jesús Cortés–, entre encuadernadores, doradores, cosedores… Pero la crisis me alcanzó de lleno. En los últimos siete años, me he quedado sin trabajadores. Han influido muchos factores: irrupción del libro digital, el parón económico provocado por Europa, la retirada de subvenciones a muchas entidades públicas… Menos presupuesto aquí, menos de allí y al final no hay trabajo".

¿Es un oficio condenado a desaparecer?
No lo sé. Tener aprendices es poco rentable, para los aprendices y para los talleres. Los aprendices reciben poco dinero y en los talleres hay que formarles. Es como la pescadilla que se muerde la cola. Hay actualmente muchas escuelas privadas de encuadernación. La gente que quiere aprender acude a ellas.

Jesús Cortés es un maestro encuadernador de reconocido prestigio. Ha conseguido hasta 12 galardones del Gremio de Empresarios de Artes Gráficas por la calidad de sus encuadernaciones. De su taller han salido grandes obras, como una Constitución de 1978, firmada por todos los diputados, propiedad de Francisco Vázquez, que fue alcalde de La Coruña. También realizó un primoroso libro de firmas para el mismo cliente, cuando fue nombrado embajador de España en la Santa Sede (Vaticano).

Texto y fotos: Pablo Torres

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fase2

fase3

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Diferentes fases del trabajo

 

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