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Fray Rosendo Salvado, el apóstol de Australia

Este fraile benedictino, gallego de Tui, emprendió una monumental obra evangelizadora en Australia que aún permanece y progresa.

El controvertido decreto de Juan Álvarez Mendizábal (un liberal progresista) en 1835, por el que se disolvían las comunidades religiosas improductivas, lo que se conoce generalmente como desamortización de Mendizábal, tuvo consecuencias impensables para un monje benedictino de Tui que haría una benemérita carrera en Australia.

Hace ahora 200 años Lucas Josef Rosendo Salvado y Rotea nacía en el barrio tudense de Riomolinos. El bicentenario de su nacimiento trae a la actualidad una personalidad extraordinaria y rica en matices, un hombre renacentista, adelantado a su época. Estudiando sus escritos, sobre todo su epistolario, se encuentra al hombre de gran temple, el fundador, el colonizador, el abad, el obispo, el diplomático, el descubridor, el artista, el escritor. Pero, sobre todo, estaba marcado por su vocación sacerdotal y misionera. Entre otras muchas obras fue el iniciador de los cursos para misioneros en España

Los primeros años

Rosendo Salvado, tras los primeros estudios en el convento de los franciscanos de Tui, con quince años ingresa en el monasterio benedictino de San Martín Pinario de Santiago de Compostela, donde ya era novicio desde 1825 su hermano Santos. Al año de noviciado tomó el hábito e hizo sus primeros votos.

El abad de San Martín se fija en sus extraordinarias dotes musicales y dispone que estudie la filosofía en San Juan de Corias (Asturias) y que cultive su talento artístico con el padre Juan Copas, uno de los mejores organistas de España. Dos años más tarde, sin haber cumplido aún los veinte, regresó al monasterio compostelano, donde destacó como responsable de la música en la comunidad.

Con el decreto de la exclaustración y expulsión del 1 de septiembre de 1835, Santos, ya sacerdote, y su hermano Rosendo se refugiaron en el hogar familiar de Tui. Rosendo, fiel a su vocación, optó por exiliarse. Escribió al abad del monasterio benedictino de la Cava deiTirreni, cerca de Nápoles, y en 1838 embarcó para dirigirse a Italia. En la abadía de Cava fue recibido con los brazos abiertos y a los pocos días le nombraron profesor de música. Allí fue ordenado presbítero el 23 de febrero de 1839 después de haber terminado sus estudios teológicos en el Colegio de San Anselmo de Roma.

En Cava descubre Rosendo su vocación misionera y, junto con otro monje benedictino español -José Benito Serra- se presentaron como voluntarios en la Congregación de Propaganda Fide, ahora Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Su destino: Australia. Tras viajar primero a Inglaterra, el 17 de septiembre de 1845 la expedición misionera se embarca rumbo a las antípodas. Salvado y Serra viajan con el recién nombrado obispo de Perth, Juan Brady.

Los evangelizadores se esforzaron por construir templos sólidos y elegantes, acordes con la dignidad de sus creencias

Los evangelizadores se esforzaron por construir templos sólidos y elegantes, acordes con la dignidad de sus creencias

Al cabo de 113 días de penoso viaje, el 7 de enero de 1846, arribaron a Fremantle, antepuerto de Perth. "Deseosos de entrar en relaciones con los salvajes que veíamos por la calle de Fremantle -relataba el propio Salvado-, dirigimos la palabra a los dos primeros que nos presentaron. Pero, ¿quién de nosotros era capaz de entenderlos? La primera palabra que oímos fue maraña(comida)".

El obispo Brady formó varios grupos de misioneros y a cada uno le asignó un campo de acción; Rosendo Salvado y José Serra fueron destinados en febrero a la zona central. Escogieron un lugar a orillas del río Moore, que bautizaron como Nueva Nursia (New Norcia en inglés), en honor del santo fundador de su orden, Benito de Nursia.

Pero un mes más tarde las provisiones se agotaron y el obispo les aconsejó que regresaran a Perth. El padre Salvado, que no estaba dispuesto a abandonar la misión, se puso a pedir limosna incluso entre los protestantes. "La recaudación fue un completo fracaso -relata Avelino Bouzóncanónigo archivero de la diócesis de Tui-Vigo- y entonces se le ocurrió el famoso concierto de piano para la noche del 21 de mayo. Mons. Brady aprobó la idea e inmediatamente solicitó al gobernador un local, la sala del tribunal; preparó unos programas que un impresor protestante hizo gratis, mientras que un ministro anglicano se encargó del alumbrado, llevando los candelabros del templo, y hasta un judío se encargó de despachar las entradas e influir para que asistieran familias adineradas. El piano lo pusieron las monjas benedictinas de la Misericordia. Todo Perth supo del gran acontecimiento".

Llegado el momento de actuar, el artista tudense se presentó ante el respetable con su hábito de monje, pero hecho jirones y recortado, "los calzones negros -narra él- estaban remendados con piezas de hilo de distintos colores; las medias, gracias a mis cuidados, aún estaban algo decentes; pero, en cambio, lo zapatos, buenos y nuevos cuando salí de Italia, habían dejado las suelas en los bosques de Australia, de suerte que mis pies besaban el suelo. Añádase a esto una barba de tres meses y más que medianamente desaliñada, y un color de cara y de manos tan cobrizo casi como el de los salvajes... Mi figura era tan rara, que movía a risa y compasión al mismo tiempo".

Tocó durante cuatro horas, y la recaudación fue tan importante, que no sólo pudo adquirir abundantes provisiones, sino también un par de bueyes para un carro que le regaló un protestante. El problema del calzado se lo resolvió una señora irlandesa, que, situada muy cerca del piano, había observado el extraño pedalear del artista; conmovida al ver sus pies lastimados, se quitó allí mismo sus botas que inmediatamente pasaron a los pies del padre Salvado.

El padre Salvado consiguió establecer buenas relaciones con la población indígena y con las autoridades, que le cedieron una extensa dotación de tierras. El 1 de marzo de 1847 abrieron en Nueva Nursia lo que más tarde sería un monasterio. Después vinieron varios viajes a Europa para buscar recursos y nuevas manos para su misión. En uno de ellos trajo por primera vez a España semillas de eucalipto, especie que pronto se extendió por Galicia.

Los edificios de algunas congregaciones religiosas destacaron por su arquitectura colonial Obispo Salvado

Los edificios de algunas congregaciones religiosas destacaron por su arquitectura colonial Obispo Salvado

El 15 de agosto de 1849 fue consagrado obispo de Puerto Victoria. En 1852 regresó temporalmente a su ciudad natal, donde ya era un personaje famoso el 4 de septiembre le ofrecieron un grandioso recibimiento, interpretando la banda de música el "Maquieló", pieza de baile de los nómadas australianos. Relata Álvaro Cunqueiro en un artículo que a Rosendo Salvado "no le faltó nunca el humor y que pasó todos los años de su vida sin perder el acento galaico. Siendo ya obispo de Puerto Victoria, visitó su ciudad natal. Su pectoral era un sencillo crucifijo de madera y plata y en la mano llevaba todos sus bienes temporales: un maletín con el breviario y unas ropas. "Dejad paso a mi Obispado", dicen que decía, burla burlando, a la gente que se apretujaba a su paso.

A finales de 1865, después del fallecimiento de su madre, su hermano Santos le fue a ver a Roma donde permaneció diez meses. Como capellán de la Real Capilla tenía un sueldo de 30.000 reales, que según él, le sobraba para vivir como un duque, pero se ofreció para trabajar en la misión de fray Rosendo. Éste aceptó, pero le advirtió que desde ese momento se pusiera a estudiar fotografía. A él se debe en parte el precioso álbum de fotos y el extraordinario archivo gráfico de la increíble epopeya civilizadora de Nueva Nursia.

Rosendo explorador

El 12 de marzo de 1867 obtuvo la declaración de Nueva Nursia como prefectura apostólica y “abadianullius”, con lo que la misión pasaba a depender directamente de Roma, al tiempo que fray Rosendo era nombrado su abad.

Al poco tempo de llegar de nuevo a Australia, fue convocado para las sesiones del Concilio Vaticano I, con lo que hubo de volver otra vez al Viejo Continente. Al finalizar el concilio, Salvado regresa a Australia.En 1882 emprendió otro viaje a Europa, visitando de nuevo Galicia. Retoma la antigua idea de crear un colegio misionero en España que preparase futuros propagadores de la fe católica en ultramar. La coyuntura política era ahora favorable, tras la restauración borbónica: el rey Alfonso XII aprobó, el 18 de mayo de 1884, la creación de tres colegios localizados en los monasterios de Montserrat, Silos y Samos. En julio de 1886, fray Rosendo emprendió viaje de vuelta a Australia.

En noviembre de 1899 hizo su último viaje a Europa. Llevaba la idea de lograr una mejor coordinación de los monasterios benedictinos para la labor misionera. En Roma logró agregar Nueva Nursia a la provincia benedictina de España y nombró como sucesor en la dignidad abacial al padre Fulgencio Torres y Mayáns. En el mismo mes visitó la abadía de Montserrat. En el mes de diciembre, en Roma, comenzó a sentirse mal, sin que lograra recuperarse. Falleció en la basílica de San Pablo Extramuros, y sus restos fueron trasladados a Nueva Nursia, siendo sepultados en un sepulcro de mármol de Carrara situado bajo el altar mayor de la iglesia abacial.Dicen sus biógrafos que, dos días después de recibir el Viático y la Santa Unción, murió el 29 de diciembre de 1900 cantando con su voz sonora la Salve y el Magníficat. Tenía 86 años.Una calle y una estatua recuerdan su figura en su ciudad natal de Tui.

En el vasto cinturón de trigo de Australia Occidental, que parece cubrir toda la tierra fértil en el rincón suroeste del estado, las ciudades son decepcionantemente iguales. Una terminal de carga, una línea de ferrocarril, un “pub”, un solar con maquinaria agrícola y unas pocas casas. Por lo tanto es una delicia llegar a New Norcia y de pronto encontrarse con una ciudad tan diferente y tan única. Aquí hay un pequeño pedazo del Mediterráneo en medio del matorral australiano. La orden benedictina ha conseguido conservar e incrementar el legado de Rosendo Salvado. New Norcia es hoy la única ciudad monasterio de Australia, alberga uno de los mejores colegios católicos del país y es un lugar de peregrinación y turismo por la excepcionalidad de su conjunto arquitectónico. Hace ya algunos años la comunidad benedictina hizo de la necesidad negocio y empezó a comercializar sus excelentes productos de panadería y pastelería tanto en el monasterio como en un local en Perth.

Una tienda de productos españoles, sin que falte jamón serrano, en Australia

Una tienda de productos españoles, sin que falte jamón serrano, en Australia

Carlos Piera.
Fotos: Abbey of New Norcia
Consello da Cultura Galega.
Western Australia Government.

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