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Vigán, la ciudad española mejor conservada en Asia

Pasear por la ciudad filipina de Vigán es hacer un viaje en el tiempo. En 1999, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, al ser el enclave que mejor conserva la arquitectura colonial española en este país

Calles de herencia española

Vigán fue fundada por los españoles en 1572, más de 50 años después de que Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano llegaran a Filipinas en 1521. "Cuando los conquistadores españoles llegaron a Vigán en 1572, encontraron que era un lugar de asentamiento del comercio entre los chinos y los locales", explica el arquitecto filipino Rey Itchon Florentino, encargado de la restauración de muchas de las aproximadamente 200 casas que quedan en Vigán de la época colonial española

La ciudad, capital de la provincia Ilocos Sur, situada en la Isla de Luzón, al noroeste de Filipinas, era un asentamiento de comerciantes procedentes de la provincia china de Fujián. El conquistador Juan de Salcedo, cuyo abuelo era Miguel López de Legazpi, fundador de Manila, se dirigió a la zona para establecer una base militar, pero descubrió que era un importante punto mercantil de Asia, y la llamó en un primer momento Villa Fernandina, en honor del primer hijo del rey Felipe II. "Los españoles trataron de hacer las mismas construcciones que en América, porque existía un decreto real al respecto. Pero las construcciones son un poco diferentes, ya que existe una cierta mezcla de Oriente, china y filipina, en su diseño", señala Rey Itchon Florentino.

"En Vigán no había muchos españoles. Los gobernadores eran nacidos en Filipinas, Los españoles estaban sobre todo en Manila. Vinieron muchos mexicanos. Incluso Juan de Salcedo era mexicano, era un novohispano. Es por ello que hay mucha influencia mexicana en las construcciones, con muchos colores", añade el arquitecto. La mayor parte de las casas fueron construidas en los siglos XVIII y XIX, y muchas de ellas se encuentran en la Calle Crisólogo o cerca de la Plaza Burgos o de la Plaza Salcedo, en cuyo extremo se sitúa la Catedral de San Pablo Apóstol, un edificio barroco construido en el siglo XVII y restaurado en el XVIII. Pero los edificios coloniales están desperdigados en calles con nombres tan españoles como De los Reyes, Del Pilar, Jacinto, Bonifacio, Libertad, Zamora o Gómez.

Diversos edificios religiosos de Vigán recuerdan que la ciudad pertenece a la Arquidiócesis de Nueva Segovia, creada en 1595, que comprende las provincias de Ilocos Norte, Abra, Ilocos Sur y Benguet.

calle típica

Calesas en las calles
Entre los edificios religiosos, además de la catedral, se encuentra la Parroquia de San Agustín, de estilo neogótico con elementos románicos, cuyo campanario se mantiene intacto tal como fue construido en el siglo XVI. A unos 70 km al norte se encuentra la catedral de Laoag, de estilo renacentista, construida por los españoles en 1612, una de las joyas arquitectónicas de Filipinas.
Las calesas, esos carruajes tirados por caballos, heredados de la época española, siguen muy presentes en las calles empedradas de Vigán. Con el paso de Filipinas a manos estadounidenses, a finales del siglo XIX, se alteró parte de la arquitectura de Vigán. "Los americanos trataron de cambiar algunas influencias, sobre todo en los edificios de las oficinas administrativas.

Por ejemplo, el monumento a Juan de Salcedo fue cambiado por un obelisco. Pero las casas eran privadas y no pudieron cambiarlas", indica Rey Itchon Florentino. El arquitecto señala que el gran peligro que corre este patrimonio español en Asia es el fuego. "Muchas cosas deben hacerse. Lo más duro puede ser la destrucción de las estructuras debido al fuego. Cuando hay fuego se destruye todo, ya que las casas están juntas y están hechas de madera. Tiene que haber un plan para prevenir o mitigar esto. Tenemos que proteger la herencia española", afirma.

Placa commemorativa

Placa commemorativa (Ampliar)

Al contrario que algunas ciudades filipinas, destruidas durante la Segunda Guerra Mundial, como la parte vieja de Manila, por estadounidenses o japoneses, Vigán se pudo salvar. "La leyenda dice que Vigán se salvó debido a una historia de amor. El comandante japonés que invadió Vigán se enamoró de una chica de cerca de aquí. Vivieron como una pareja, como marido y mujer, y tuvieron dos hijos. El japonés, se llamaba Fujiro Takahasi y la chica Adela Correntino", relata el arquitecto. "Cuando vinieron los americanos para liberar la ciudad, los japoneses tuvieron que huir y dejar Vigán debido a los bombardeos. Cuando el japonés habló con un cura para dejarle a su familia filipina, ya que no podía llevarla con él, el religioso aceptó con la condición de que no destruyera Vigán, ya que si hacía eso, la gente local tomaría represalias contra su familia, añadiendo que si hacía arder el lugar, su familia iría al purgatorio", añade.

"La gente mayor todavía recuerda la historia. Cuando los japoneses se fueron, el cura envió un mensajero para advertir a los americanos de la nueva situación. Los estadounidenses entraron sin problemas en la ciudad", concluye.

Parroquia de San Agustín

Parroquia de San Agustín

Recuperar herencia española
Rey Itchon Florentino ha vuelto a su ciudad, al ver que había mucho trabajo de conservación y restauración a realizar. "Estudié arquitectura en la Univerdad de Santo Tomas de Manila, la universidad más antigua de Asia. Volví a mi ciudad, Vigán, después de estar 20 años ausente. En 1998, cuando se empezaba a hablar de que Vigán sería nominada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, tuvo el sentimiento de que debía ayudar para recuperar la herencia española", explica el restaurador. "Al principio empecé a trabajar para un grupo de propietarios.

Fueron ellos lo que empezaron, ya que el gobierno no estaba tan activo. Tras la organización de este grupo, el gobierno se empezó a dar cuenta de que debía intervenir también. Llevo 18 años trabajando en la conservación del patrimonio", detalla el arquitecto. "Mi sueño es que se establezca un fondo para la herencia española, para ayudar a los propietarios, porque no todos tienen los medios para restaurar sus casas", añade el arquitecto de 61 años, que ha colaborado en la restauración de una veintena de casas por ahora.

Arzobispado

Arzobispado

Desde que Vigán fue declarada Patrimonio de la Humanidad, el turismo se ha incrementado, aunque es mayoritariamente filipino. "El turismo es bueno, aunque una preocupación es que la ciudad es muy pequeña y no mucha gente puede estar al mismo tiempo. Si se juntan 5.000 personas al mismo tiempo en los tres kilómetros cuadrados del centro se puede destruir. Deberíamos crear más itinerarios fuera del centro de la ciudad", explica. La restauración y el acondicionamiento de las casas sigue su curso aunque a un ritmo lento.

"En muchos casos depende de si los propietarios tienen dinero para realizar los trabajos. Es un trabajo a largo plazo. Todavía es un sueño, pero debemos darnos prisa. Muchos propietarios no están aquí, viven en América, Manila y otros lugares. Muy pocos viven en Vigán, pero poco a poco algunos van regresando. Algunos se fueron hace 30 años y las casas quedaron atrás, sin cuidarlas, por lo que se han deteriorado. La primera casa fue restaurada en 1980", concluye.

Llegar a Vigán no es sencillo. A 400 km al norte de Manila, se necesitan entre ocho y diez horas en autobús por carretera. Es el precio a pagar para visitar la joya española de Oriente.

Texto y fotos: Pablo San Román

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