Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Portal Carta de España.Richard Ford, viajero y dibujante

Carta de España Online Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Gobierno de España.

Carta de España Online. Cultura y sociedad

Richard Ford, viajero y dibujante

Entre 1830 y 1833 recorrió España anotado y dibujando pueblos y ciudades. En 1845 publicaría en Londres "Hand book for travellers in Spain, and Readers at Home" (Manual para viajeros por España y lecturas en casa), obra de referencia para todos los curiosos románticos de la segunda mitad del siglo XIX.

Richard Ford pertenecía a la alta aristocracia inglesa. Recibió una esmerada educación y heredó una gran fortuna de su padre, a la que sumaría la de su primera esposa. Vivió una vida de ensueño: abogado que nunca ejerció, casado y con hijos, viajes por el mundo, exitoso escritor de viajes… nos ha legado un conjunto de dibujos a lápiz y tinta, así como acuarelas, que permiten reconstruir la imagen de España, tal como era en los años posteriores a la guerra contra Napoleón, en los inicios del XIX. La mayoría de los 203 dibujos seleccionados en la exposición “Richard Ford. Viajes por España”, presentada en la Real Academia de Bellas Artes de Madrid (España) son obras inéditas: permiten descubrir una imagen de España, en un tiempo concreto, que fascinó a los viajeros románticos, “curiosos impertinentes” que no paraban en sus ansias por saber todo de España.

FORD 008

Los dibujos de Ford constituyen un extraordinario complemento visual de su conocida obra “Manual para viajeros por España y lectores en casa”, un libro de referencia de la literatura de viajes en el siglo XIX. Aunque Ford realizó numerosos dibujos en sus rutas durante los tres años de su estancia en España, de 1830 a 1833, las sucesivas ediciones del manual se publicaron sin ilustraciones. Los dibujos, muy apreciados por Ford, fueron pegados en álbumes que se han mantenido en el patrimonio familiar.

“Los (viajeros) que aspiran a lo romántico, lo poético, lo sentimental, lo artístico, lo antiguo, lo clásico, en una palabra a cualquier tema sublime y bello, encontrarán en el actual y el antiguo Estado de España material suficiente si vagan con lápiz y cuaderno en ristre por este curioso país, que oscila entre Europa y África, entre la civilización y la barbarie”. Estas palabras forman parte de la introducción del “Hand book for travellers in Spain, and Readers at Home” (Manual para viajeros por España y lecturas en casa), de Ford, publicado en Londres (1845). El fragmento del más conocido libro de viajes anglosajón por España hace alusión a los dos principales temas de esta exposición: la construcción de una mirada y la forma de registrarla. Ford mira España desde su alta posición aristocrática, de hombre culto que se reviste de cierta autoridad para opinar desde su moralidad, presuntamente superior. Advierte que el lápiz y el papel son herramientas indispensables para aproximarse a ese “Oriente cercano y confortable” que España representaba en el imaginario colectivo de la Europa de la época.

La relación de Ford con España fue especial, difícil y compleja. Amaba a España, pero renegó en más de una ocasión de los españoles, en el país “del no sé” y “no se puede”, que sabía y podía si se le sabía untar con el dinero preciso. Esas dos respuestas tan españolas, “no sé” y “no se puede”, que escondían el sé y el puedo, les desquiciaban, encendían su cuajo inglés. También se interesó por la pintura española, adquiriendo un gran número de cuadros de grandes autores. Esas adquisiciones acabarían siendo un gran negocio para Ford al venderlas, por falta de espacio, en Inglaterra. Una sola obra de Zurbarán le reportaría grandes beneficios.

FORD 002

Ford entró en España por Andalucía, estableciéndose en Sevilla y Granada. Pero en sus tres años de estancia en España, realizó un conjunto de itinerarios que le llevarían a recorrer todo el arco del Levante, desde tierras almerienses hasta Barcelona; a tomar la Ruta de la Plata y, a través de Extremadura y Castilla, llegar a Santiago de Compostela; a moverse por el centro de la Península, rastrear las huellas de la historia en Andalucía. En sus viajes, Ford utilizó pequeños cuadernos para las anotaciones; y papeles de diversa calidad y formato para sus dibujos y acuarelas.

Los itinerarios de la exposición no se ofrecen aislados: se contextualizan a través de los temas presentes en su obra. El interés por registrar los paisajes de España, tan escasos de representaciones hasta esa época, permite conocer los antiguos perfiles de ciudades históricas, retratadas desde la distancia y a veces mostradas con el detalle y la precisión propia de un “curioso impertinente” –como denominó Ian Robertson a los viajeros de la época–. Ford sentía atracción por los monumentos antiguos: sus dibujos son una fuente extraordinaria para conocer cómo eran en todo su esplendor.

5fa204759229158039abb031ba991cf8_orig

Los objetivos de Ford sobre “las cosas de España”, eran propios, diferentes a los de otros viajeros: quería llevarse la memoria objetiva de lo visto y vivido. Las limitaciones de su técnica quedan suplidas por algo mucho más importante: al no depender de la obra, ni tener que llevarla a cabo pensando en una clientela potencial, Ford tiene un perfil singular. Le atraen lugares a priori poco relevantes, y cuando se acerca al ámbito de lo urbano prefiere las vistas generales, e incluso disfruta retratando el entorno de las ciudades, su periferia; frente a los edificios monumentales, opta por representar las calles y plazas con su actividad cotidiana. Sus dibujos y acuarelas sirven por tanto como memoria fiel de un tiempo y de un país que amaba, pese a tantas cosas en él que le producían rechazo.

La exposición hace visible la figura de Richard Ford en sus facetas de viajero y dibujante. El dibujante y acuarelista de más de 500 obras realizadas en España, decidió llevárselas a Inglaterra, tras su marcha definitiva en 1833. Han permanecido en poder de su familia, que ha conservado el legado en su integridad. El prestigio del viajero inglés tuvo un amplio reconocimiento por su Manual. Su faceta artística sólo fue valorada por los especialistas en la época que tuvieron acceso a las obras, o por la aportación hecha en publicaciones sobre la iconografía de Granada y Sevilla, las dos ciudades en las que vivió.

FORD 003

La importancia de los dibujos es enorme: se trata del gran álbum: apuntes del natural hechos con la voluntad de fijar lo visto por medio de sus habilidades artísticas. Ford no era un artista profesional, como tampoco lo era su esposa Harriet, de quien también se exponen una pequeña pero interesante serie de dibujos. Sí lo eran contemporáneos y amigos suyos como John F. Lewis, uno de los artistas más importantes de su época; y David Roberts, quienes también visitan España por esos años. Todos aprovecharon sus viajes para profundizar en su técnica y para adquirir el reconocimiento que les llevaría, años después, a ser autores de prestigio. Para ellos, lo más importante era la imagen de los lugares pintorescos, los grandes monumentos o las costumbres y fiestas populares. Llegaron a conocer a José María “El Tempranillo”, célebre bandolero, toda una leyenda en la Serranía de Ronda. Ford y Lewis participaron en cacerías junto con otros británicos que buscaban en Andalucía ese orientalismo que tanto les atraía…

Richard Ford fallecería en el verano de 1858 en Londres. Sería enterrado con su chaqueta negra española, hecha con piel de oveja, todo un acto que le unía definitivamente a España, el país que tanto amaba; y a los españoles, de los que renegaba.

FORD 010

Pablo Torres

“Richard Ford. Viajes por España”.
Real Academia de Bellas Artes de san Fernando.
Calle Alcalá nº 13. Madrid (Sala de exposiciones temporales).
Hasta el 1 de febrero. Consultar horarios en Internet.

  • Comparte esta noticia en:
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter

Pie de página

© Carta de España Online 2015