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Nikola Tesla, el científico visionario

Desarrolló un gran trabajo en el electromagnetismo, en las décadas finales del siglo XIX y los inicios del siglo XX. Las patentes de Tesla fueron las bases de los sistemas de potencia eléctrica por corriente alterna y el motor de corriente alterna, que originaron la segunda Revolución Industrial.

Nikola Tesla (Smilian, actual Croacia, 1856 – Nueva York, USA, 1943) fue un científico visionario, fundamental en la historia del progreso: inventor, ingeniero mecánico, electricista y físico. Está considerado como el creador de la electricidad, pese a que Edison se le adelantara con la patente. Desarrolló un gran trabajo en el electromagnetismo, en las décadas finales del siglo XIX y los inicios del siglo XX. Las patentes de Tesla fueron las bases de los sistemas de potencia eléctrica por corriente alterna y el motor de corriente alterna, que originaron la segunda Revolución Industrial. Sus descubrimientos, inventos, aportaciones y vaticinios permitieron el desarrollo de la civilización eléctrica en la que vivimos. Fue pionero en tecnologías como la robótica, los aviones de despegue vertical, las armas teledirigidas, las lámparas de bajo consumo, las energías alternativas o la transmisión inalámbrica de electricidad…

Fue uno de los mayores genios de su tiempo. Y si hubiera estado atento a las patentes, figuraría como inventor de la electricidad. Tesla revolucionó la Industria.

Fue uno de los mayores genios de su tiempo. Y si hubiera estado atento a las patentes, figuraría como inventor de la electricidad. Tesla revolucionó la Industria.

El trabajo de Tesla nunca fue inferior al de Thomas A. Edison o Guglielmo Marconi, ambos más rápidos registrando sus patentes. El genio serbio estaba obsesionado con su trabajo, aunque no tuvo fortuna en los negocios: perdió el mérito histórico de sus inventos, a favor de otros inventores más hábiles en los despachos. El nuevo capitalismo, que puso en marcha la segunda Revolución Industrial le apartó, relegándole a la soledad de una habitación del hotel New Yorker, donde murió. Tesla pasó de ser un brillante científico europeo a un viejo que mascullaba locas ideas sobre un futuro inalámbrico.

Le compararon con Einstein y no les faltaba razón: su cerebro era todo un prodigio de la naturaleza.

Le compararon con Einstein y no les faltaba razón: su cerebro era todo un prodigio de la naturaleza.

La exposición “Nikola Tesla: suyo es el futuro”, al cuidado de Miguel A. Delgado y María Santoyo, se suma a la corriente científica actual que recupera la figura del inventor, científico físico, rindiéndole tributo, preservando su memoria. Tesla nunca fue un segundón: sus investigaciones y hallazgos describen una asombrosa trayectoria y un maltrato de sus contemporáneos.

Los visitantes de la muestra disfrutaron con los experimentos electromagnéticos hechos con máquinas diseñadas por Tesla.

Los visitantes de la muestra disfrutaron con los experimentos electromagnéticos hechos con máquinas diseñadas por Tesla.

La exposición, con la colaboración del Museo Tesla de Belgrado, es la más grande presentada hasta ahora sobre la figura del inventor. Propone un recorrido por el espacio y el tiempo habitados por Tesla: del imperio austrohúngaro al Nueva York de los primeros rascacielos, de las habitaciones de hotel a los laboratorios, de la fama a la ruina, de la genialidad a la locura… son muchos los rostros de Tesla: el inventor brillante, el hombre de su tiempo, el extravagante seductor, el visionario, el superhéroe… Tesla es una figura asombrosa: el hombre que pretendía cambiar el mundo… un mundo que cambió a su imagen y semejanza.

Texto y fotos: Pablo Torres

“Nikola Tesla. Suyo es el futuro”.
Fundación Telefónica (Calle Fuencarral nº 3. Madrid, España).
Hasta el 15 de febrero.

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