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Don Jorgito "el inglés"

Entre los viajeros románticos que pasaron por España en la primera mitad del siglo XIX, el más extravagante en su extravagancia pudo ser George Borrow, un inglés educado en Escocia e Irlanda, llamado en Madrid "Don Jorgito el inglés".

Aficionado a la equitación y al vagabundeo, George Borrow (1803-1881) estudió en Edimburgo y pasó su juventud en Escocia e Irlanda. En 1810 conoció a Ambrosio Smith, gitano británico que le dejaría una huella imperecedera: marcharía con él a un campamento de gitanos, donde aprendería sus ancestrales costumbres, su idioma. Su espíritu aventurero le hizo viajar, años más tarde, por Francia, Alemania, Rusia, Portugal, España, Marruecos y Oriente. Inicialmente como representante de la Sociedad Bíblica, después como corresponsal del “Morning Herald”.

Entre 1835 y 1840 estuvo en Portugal y en España como “colportor” (difusor de biblias protestantes) de la Sociedad Bíblica. Establecido en Madrid, mandó imprimir el Nuevo Testamento traducido por el padre Felipe Scío de San Miguel… Abrió una librería en la calle del Príncipe, con el rótulo de “Despacho de la Sociedad Bíblica y Extranjera”. Y en Madrid fue bautizado como “Don Jorgito, el inglés”, un personaje singular y divertido, que se relacionaba con la alta sociedad.

Cuando llevó sus biblias evangelistas a Sevilla, traducidas al castellano y sin notas, tratando de popularizarlas, tuvo serios problemas. El pretender difundir ideas religiosas opuestas al catolicismo fundamentalista, le llevó a la cárcel: la libre lectura de la Biblia no estaba permitida en España, considerada “martillo de herejes”. La Biblia evangelista era vista, además, como algo extravagante.

George Borrow (1803-1881).

Aprovechó sus peripecias por España para escribir “The Bible in Spain” (1843), animado por el hispanista Richard Ford. La obra, de título que puede crear confusiones, narra sus viajes por España: fue un éxito en toda Europa, con la excepción de España al no permitirse su edición. Los contenidos no gustaron a las autoridades españolas, que entendieron que el autor trataba de ofrecer unas facetas de España que no se correspondían con la realidad. Hasta 1921 no se permitió la publicación del libro de Borrow. Y volvió a prohibirse durante la dictadura franquista (1939-1975). En España, actualmente, la obra está considerada como una pieza clásica de la Literatura romántica de viajes. Fue traducida por Manuel Azaña. Un importante seguidor de sus trabajos fue el hispanista Walter Starkie, autor del libro “Don gitano” que, en el siglo XX, también viajó por España, recreándose en las muchas facetas que España ofrece a los curiosos impertinentes.

Su obra “The Zincali; or Account of the Gypsies in Spain” (1841) es una descripción apasionada de la vida de los gitanos españoles y “The Bible in Spain, or the Journey, Adventures, and Imprisonment of an Englishman…” (Londres, 1843), es un relato pintoresco de sus viajes y aventuras en España, durante la primera Guerra Carlista (1832-1840), cuando pretendía vender sus biblias. El libro de Borrow apenas describe o se recrea en ciudades, lugares o monumentos: prefiere centrarse en sus experiencias directas con los españoles, de distintas condiciones sociales, en los lugares comunes de la época: calles, posadas, tabernas, salones… Borrow, hombre templado, acostumbrado a peligros y situaciones comprometidas, vio unas ejecuciones públicas en la Plaza Mayor de Madrid, a garrote vil. Las escenas debieron impresionarle hasta el pasmo: las describe entre fascinado y horrorizado.

Algunos párrafos de Borrow son muy elocuentes: “Dejando a nuestra derecha las montañas de Jaén pasamos por Andújar y Bailén y al tercer día llegamos a Sierra Morena, habitada por los descendientes de los colonos alemanes. A dos leguas de ese lugar entramos en el desfiladero de Despeñaperros, que incluso en tiempos de paz tiene mala fama debido a los asaltos que constantemente ocurren en sus entrañas y en la época a la que me refiero se decía que estaba infestado de bandidos. Temíamos ser atacados y que tal vez nos despojaran y maltrataran, pero la Providencia nos favoreció”.

Borrow, definido por Azaña como “un niño triste fascinado por los gitanos”, se cruzó en España con bandoleros y contrabandistas, campesinos y pastores, toreros y taberneros, mendigos y policías, manolos y muleteros… su libro contribuyó a promover una imagen medievalizada de España en la Europa del Romanticismo.

Pablo Torres

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