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La Isla de Lala

Tras años de experiencias, estudios y análisis, la antropóloga Lala Isla actualiza su historia en versión online ofreciendo una perspectiva de la emigración y la mujer en la capital inglesa que se ha convertido en materia de estudio en la prestigiosa Universidad King College de Londres.

La población de Londres está formada por un amplio número de etnias, culturas, y religiones. Más de 300 lenguas conforman un universo misceláneo donde conocer la verdadera sociedad inglesa conlleva una ardua labor. Una emigrante española, Lala Isla (Astorga, León) aceptó ese reto hace más de 40 años. Sus resultados se materializaron en un gran éxito editorial Londres, pastel sin receta —publicado hace más de una década—, donde muestra un mundo “al revés” que la cautivó y sirve de guía para cualquier recién estrenado “emigrante español” que en 2013 inicie una aventura en Inglaterra.

Nacida en una familia acomodada, su espíritu inquieto la empujó a abandonar una España en transición para adentrarse en las rarezas y el espectáculo del Londres de los años 70. “Mi visión es la de una emigración atípica —afirma Isla—. No huía de una guerra, ni buscaba una vida mejor como sucede ahora; buscaba una visión diferente, incluso más abierta, de la única vida que había conocido”.

Emigración atípica

De este modo, Lala Isla se plantó en una ciudad en ebullición, rebosante de cambios sociales y vivió un proceso de adaptación que hoy sirve de ejemplo. “Cuando yo me fui, la emigración estaba dividida en dos: la clase trabajadora y los estudiantes. En este momento la diferencia radica en que la emigración española es casi toda profesional. Son los emigrantes económicos. Además ha surgido una nueva clase de emigrantes que vienen en masa: los latinoamericanos con pasaporte español”.

La percepción de la realidad actual contrasta con su llegada al país de la reina Victoria. Se casó con un licenciado en Cambridge, vivió la renovación del Este de Londres y se codeó con la “aristocracia” cultural de la época. “Me fui de España en el verano del 76 —nos cuenta—, me perdí toda la transición pero entré en un mundo completamente progresista y revolucionario. Al llegar a aquí me sentí muy libre. En Londres había un movimiento generacional más avanzado de sexismo y racismo y tuve la oportunidad de trabajar como periodista entrevistando a personajes de la élite social como Mary Quant, Vivien Westwood o Ian Holme”. Sin embargo el choque costumbrista fue tal que la condujo hacia la creación de algo más íntimo, una autobiografía, considerada como una visión cotidiana femenina de lo pequeño, de lo privado, de lo individual.

“En España todo va mucho más atrasado. En la cultura anglosajona las mujeres han escrito mucho sobre sí mismas, han querido explicar cómo somos realmente, porque no somos como nos han dicho que somos. Las británicas no tienen nada que ver con las mujeres de mi generación en España. Entre nuestras madres y la sección femenina se nos preparaba para ser mujeres de casa según la clase social. Aquí todo es otro mundo tanto para bien como para mal”.

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Educación y estereotipos

En Londres, pastel sin receta, la antropóloga desmenuza una cultura que choca con la nuestra desmitificando el estereotipo inglés. “Llevo muchos años tirando de los hilos para tratar de saber cómo funciona esta cultura. Ni son racistas, ni son antipáticos —afirma encantada—. En este país, la gente es muy tímida, y no se atreven a interferir en tu vida. Para empezar son isleños y la gente de las islas, de cualquier isla, son diferentes. Tienen otra mentalidad. Si a eso le sumas su postimperialismo no hay manera de que se consideren europeos”. Otra diferencia cultural que esta experta en el comportamiento de las sociedades señala son las estructuras sociales. “Compartimos con los ingleses lo que se conoce como esnobismo invertido. Sin embargo, en este país se valora muchísimo más la originalidad. Decirte que eres original es el mejor piropo que te puedan hacer. Aquí aprecian mucho la educación y que tengas chispa y sentido del humor —asegura Isla—, pero sobre todo que seas capaz de manipular el lenguaje de manera inteligente”. Sin embargo, asimismo rubrica que emocionalmente somos lados opuestos: “La educación inglesa es tan severa y tan de ‘dominarte a ti mismo’ que les produce unas lagunas emocionales tremendas. Hoy en día, en el Reino Unido, ya se han dado cuenta de que todo en su cultura se ha deshumanizado muchísimo. Al menos ahora están tratando de humanizarlo”.

Proyectos en el horno

Involucrada desde hace años en temas de historia oral sobre la guerra civil, su bagaje con la emigración española es extensa: coordinó el libro Aventuras en la nostalgia junto al historiador Paul Preston y además participó en la producción de los documentales: Extranjeros de sí mismos y El Exilio. Libertad para recordar. En el 2013 tiene nuevos proyectos sociales en el horno. El primero es el más pétreo y complejo: un libro sobre las fosas franquistas de Astorga, su ciudad natal. “Mi familia pertenecía a una clase social alta en el bando de los vencedores de la Guerra Civil pero lo que me contaron fue una visión muy extrema de la realidad. Lo que he escrito es una historia muy pequeña, que atañe a mi familia y a una clase social alta, la de los ‘señoritos’ de La Bañeza. Tras muchas investigaciones e intercambio de información con el investigador José Cabañas, he descubierto cuán grande es la capacidad del ser humano de creer en lo que no existe. Y cómo en España no están interesados en completar las rendijas de la desmemoria que aquella etapa dejó consigo”.

El segundo es la secuela de su autobiografía: “Aún queda mucho por descubrir y analizar sobre esta metrópolis: divorcio, tercera edad… Una de las cosas que más me impresionaron y en lo que me he centrado es en la importancia inglesa de ‘ser independientes’. Incluso en los funerales. Cuando se muere alguien cercano lo que cuenta es la intimidad y al funeral van cuatro personas. Aquí te mandan una tarjeta porque consideran que tú quieres estar sola con tu dolor. Son una caja de sorpresas”.

Quedan muchos ingredientes por descubrir para completar el misterioso y diverso pastel de Londres, pero siempre tendremos la mirada antropológica de Lala Isla para ayudarnos a sobrellevar esta extraña isla.

MUJER POLIFACÉTICA: Fue miembro desde su gestación de la junta directiva del refugio latino para mujeres maltratadas, y diez años más tarde entró en la junta directiva del Women´s Therapy Centre, por Susie Orbach y Louise Eichenbaum, del que es la vicepresidenta.

Londres, pastel sin receta puede encontrarse en la Editorial Lulu de Amazon.

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Marina Fernández Cano

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