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María Gabriela Azaña: “Mi sueño es que esta novela llegue al público español, especialmente a los jóvenes”

La escritora argentina, Licenciada en Filología Inglesa y profesora universitaria, nos habla de su novela "Por quienes lloran los pinares serranos".

Un viaje en el tiempo y en la geografía de sus raíces. Ésta, su segunda novela, ha sido un anhelo desde hace años en que quiso retratar —a través de un género costumbrista— el pueblo y la época de su abuela burgalesa. Para ello hubo no sólo una creativa labor literaria sino también un fino andamiaje etnográfico en el que las entrevistas y las fuentes orales de los habitantes de Canicosa de la Sierra han sido centrales.

Para concretar esta obra, la escritora argentina María Gabriela Azaña comenzó su proyecto investigando en el Centro Burgalés en Buenos Aires con el fin de consultar bibliografía. Su presidenta, Julia Hernando, y la Comisión Directiva la pusieron en contacto con la Diputación de Burgos, que hizo posible que viajara al pueblo de sus orígenes y a los demás que integran la comarca.

Así llegó por fin al sitio donde su abuela había dejado su niñez y adolescencia. Sus alegres canciones serranas y sus vívidos y nostálgicos relatos sobre el terruño habían construido en la subjetividad de la autora un paisaje incompleto.

Durante el trabajo de campo contó con la ayuda de vecinos, personajes claves del lugar y de los historiadores Pedro Gil, Alberto Bengoechea y Luis San Valentín.

Ambientada en 1920-1922 la obra refleja los oficios de la época, el clima sociopolítico, los usos y códigos, el papel asignado al hombre y la mujer, los destinos según las clases sociales y otro tanto de características inmersas en una apasionante trama.

La escritora durante su estancia en Canicosa.

La escritora durante su estancia en Canicosa.

Si bien sólo en dos capítulos aborda de manera explícita la migración, la autora ha intentado dar una mirada particular de la época en que marcharse era una constante. De algún modo quiso rendir homenaje a sus raíces, a los emigrantes y también a quienes no emigraron y apostaron a permanecer en su lugar:

Sufrieron no sólo los que se vinieron sino también los que se quedaron. Viví de cerca el desarraigo de mi abuela que pudo volver a su Burgos natal después de cuarenta años, pero la gente que se quedó —porque no pudo embarcarse o no quiso— también sufrió por las condiciones político económicas (…). Quise hacer un homenaje también para los que se quedaron allá (en España)”.

¿Cuáles fueron sus motivaciones para este arduo trabajo que incluyó investigación histórica, además de la creatividad propia de la ficción?

El motor inicial fue el deseo de explorar el legado de mis ancestros. Luego, la convicción de la importancia de reivindicar los valores perdidos en estos tiempos de crisis en las relaciones interpersonales.

Al respecto, en la presentación realizada en el Centro Burgalés, el Dr. Ernesto Fernández Núñez, Secretario General de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores) hizo hincapié en que Por quienes lloran los pinares serranos refleja los valores fundamentales de Burgos y de España resaltados en El Cantar del Mío Cid del siglo XI, que destaca el heroísmo, la familia, la honra y el honor de las personas.

¿Cuánta cercanía siente por ese pueblo estando lejos geográficamente?

Creo que no entendí la dimensión de lo cerca que me sentía de Canicosa hasta que la recorrí por primera vez. Me considero “geográficamente” argentina, pero “genéticamente” española y especialmente burgalesa.

Las montañas, las ovejas, las calles, las casas, el Ayuntamiento, la iglesia, las ermitas, el bar, el frontón, los vecinos, el pueblo todo me resultó increíblemente familiar, como si nunca me hubieran separado más de 11.000 km de distancia. Ahora veía por mí misma aquel pueblo que sólo había visto a través de los ojos de mi abuela. Claro que había cambiado, pero aún preserva rastros de su aire medieval como tantos otros sitios de toda España.

¿Qué sintió durante el proceso de creación?

Fue una experiencia única y la disfruté mucho, pero era necesario anclar la ficción en documentos históricos (bibliográficos y audiovisuales) y en anécdotas de la vida diaria. Durante mi estancia en Burgos, entrevisté a historiadores burgaleses y a vecinos de la zona. De modo que, a la hora de escribir, me encontré no sólo con mis recuerdos sino con los de otras personas que compartieron conmigo un trozo de su pasado, lo que me permitió volcar sobre el papel un pequeño mundo donde las historias reales coexistieran con la ficción de forma sencilla, evitando cualquier dramatismo grotesco que pudiera ofender o vulnerar al lector.

Me pareció muy altruista la novela en sí y destaco que no se haya limitado a contar algo autobiográfico de su familia sino que reconstruye toda una sociedad del pasado.

Claro, no se trata de mi historia familiar sino de recrear el espíritu de la época: la vida social, de convivencia y los valores de Canicosa y de España misma. En este contexto, los pinares eran determinantes para el pueblo porque los árboles conformaban un santuario: debajo de ellos se hacían promesas eternas que no podían deshacerse.

Gabriela Azaña en el centro, junto al grupo vestido con el traje tradicional.

Gabriela Azaña en el centro, junto al grupo vestido con el traje tradicional.

De ahí el título de la novela…

Sí, el pino-roble constituye un referente central: árbol único en el mundo, un pino que enraizó dentro del tronco de un roble hace más de 150 años. Ambos coexisten aferrándose a la vida; fiel reflejo, en mi opinión, de la dura vida del serrano desde tiempos inmemoriales.

El enfoque histórico requería un fundamento previo a 1920 que sirviera de “andamiaje”. Entonces, incluí alusiones breves a acontecimientos políticos y económicos decisivos entre los siglos XVI al XIX en los que tuvieron un papel preponderante La Santa Junta y Hermandad de la Cabaña Real de Carreteros de la Comarca Burgos-Soria y El Honrado Consejo de la Mesta, organizaciones que hicieron de España una potencia económica a nivel nacional e internacional.

¿Qué representa para usted haber escrito esta obra que tanto tiene que ver con su identidad?

Representa un gran logro en mis primeros pasos como escritora. Tuve el honor de que la Excma. Diputación Provincial de Burgos la considerara para hacer una edición limitada en carácter de obsequio protocolar. Es, sin duda, una distinción para mí que me hayan respaldado sosteniendo que mi obra, por su contenido, constituye un aporte a la milenaria cultura española.

Presentación de la novela en Burgos

Presentación de la novela en Burgos

¿Qué trayecto quisiera que recorra su novela?

Hay muchos lectores interesados en nuestras raíces. Mi sueño es que una editorial publique una edición que salga al mercado y llegue al público español, especialmente a los jóvenes. Me gustaría que escuchen, a través de las páginas de mi libro, las voces de sus abuelos y bisabuelos que hicieron innumerables sacrificios para dejarles un mejor futuro en una época en la que el coraje, la honradez, la verdadera amistad y el amor incondicional guiaban el rumbo de las vidas. Vale la pena rescatar esos valores.

Gisela Gallego

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