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Aurora Egido: "Resulta difícil ser zahorí del futuro"

Catedrática de Literatura de la Universidad de Zaragoza, ha sido elegida académica de la Real Academia Española de la Lengua para ocupar el sillón B que dejó vacante el desaparecido cineasta José Luis Borau.

La filología, la literatura y la pasión por los clásicos han constituido el santo y seña de la vida académica de esta brillante catedrática, nacida en 1944, en Zaragoza. Su gran devoción por la obra del autor de El Criticón, Baltasar Gracián, ha marcado una trayectoria intelectual que le ha conducido finalmente a la Real Academia de la Lengua Española.

¿De dónde arranca su pasión por la literatura clásica?

He sido lectora atenta de todo, desde muy pequeña, cuando iba a la biblioteca de mi pueblo, en Molina de Aragón. Posteriormente, me incitaron a la lectura los profesores que tuve durante el Bachillerato, particularmente un poeta gallego, llamado Bernardino Graña, que daba clases en el Instituto Santo Tomás de Aquino, en Molina. Él nos enseñó a ser buenos lectores y también a interpretar lo que leíamos, y además lo hacía tanto con los escritores en castellano como con los catalanes y gallegos. Leíamos a Rosalía, las Cantigas de Amigo, poemas de Celso Emilio Ferreiro, de Ausias March, incluso de poetas más modernos.

¿El profesor Graña constituye para Ud. el ejemplo de lo que debe ser un buen profesor de Literatura?

Graña era un gran profesor, una persona crucial para los primeros pasos de mi vida. Profesores como él resultan fundamentales para todo, pero son escasos. Sólo hay que observar el verdadero desastre, el detrimento que han sufrido los programas de bachillerato en lo que se refiere a la literatura universal en general y a la española en particular. Lo que se da ahora es un tercio o un cuarto de lo que se enseñaba en mis tiempos, como consecuencia de lo cual, los alumnos acceden a la Universidad con un bagaje muy precario.

Dentro de los clásicos, Ud. se ha especializado en Gracián. ¿Se debe también a alguna precisa orientación desde su época de estudiante?

Siempre me interesó Baltasar Gracián, pero me parecía un autor muy difícil, y de he hecho no me adentré en su estudio hasta muy tarde, después de haber cumplido los 40, porque me parecía muy complejo y preferí irlo dejando para más delante.

Decía Borges que lo único excitante que había acontecido en la literatura española tuvo lugar en el Siglo de Oro, ¿está usted de acuerdo con tal aserto?

Borges era muy exagerado, y además a veces ocultaba sus bazas. De hecho arremetió bastante contra Gracián y escribió un soneto muy famoso, donde se mofa de él y le dibuja como mero estilita, cuando en realidad lo imitó bastante, sobre todo lo que se refiere al arte de la memoria en el personaje de Funes el Memorioso y en esa idea de la Biblioteca como paraíso, idea que luego retomaría Umberto Eco a la zaga de Borges.

¿Qué se puede hacer para que las nuevas generaciones se interesen por nuestros autores clásicos?

Resulta complicado, creo que la gente joven a la zaga de las nuevas tecnologías prefiere los textos breves y fragmentados, y les cuesta mucho leer un libro largo, de muchas páginas, pero es evidente que se puede hacer con mucha paciencia y sobre todo llevándolos de lo particular a lo general. En el caso de Gracián, habría que empezar con sus obras más fáciles, como El Discreto o el Oráculo manual y arte de prudencia, así, a lo mejor, luego, despierta su interés, y se leen El Criticón. Lo mismo ocurre con Cervantes. Si empiezas por poemas sueltos, un entremés o una novela ejemplar, a lo mejor consigues que luego se lean el Quijote completo, obra que, a pesar de lo que se presume, no todo el mundo ha leído, ni siquiera los que estudian filología española.

¿Cree en el rap? ¿Piensa que los intérpretes de hip-hop son nuestros nuevos trovadores?

No estoy muy enterada de estos movimientos, aunque procuro estar al día, pero compararlos con los trovadores de la Edad Media me parece un tanto exagerado, aunque entiendo que hay que divertirse, porque eso también es bueno.

¿Escritores como Delibes o Cela serán nuestros próximos clásicos?

Resulta complicado pronunciarse en ese sentido, porque el tiempo, como decía Margarita Yourcenar, es un gran arquitecto y todo lo destruye. A veces tenemos una idea de quiénes van a ser en el futuro nuestros clásicos, y luego no se hace realidad. Pongo por caso, en el Siglo de Oro, a un escritor como Alonso de Ledesma, que fue un autor muy publicado y muy leído, y que ahora nadie conoce. Sin embargo, Góngora, que no publicó ni un solo libro, a partir de principios del siglo XX se ha convertido en el poeta más grande y más moderno de la literatura española. O sea, es muy complicado saber qué va suceder en el futuro, aunque creo que los dos, tanto Cela como Delibes, por distintas razones, resistirán el paso del tiempo, aunque no siempre es fácil ejercer de zahorí del futuro.

¿Qué le sugiere el sillón B de la RAE?

La letra que me ha tocado en suerte es mayúscula, y para Platón la mayúscula recoge lo bueno y bello, pero por otro lado siento la responsabilidad de continuar una larga trayectoria en la que he de contar con José Luis Borau, cuyo apellido empezaba por B.

Aurora Egido

¿Vio su film Furtivos?

Sí, por supuesto. Lo recuerdo perfectamente porque el cartel era muy llamativo y me acuerdo del cine en el que lo vi, en el Paseo de la Independencia, en Zaragoza, en el cine Palafox. Fue todo un hito en su momento.

¿Ya tiene preparado el discurso de ingreso?

No, porque tengo que reflexionar sobre ello. He estado ocupadísima con las clases y el final del curso, y otros compromisos como un congreso sobre Calderón, en Viena. Meditaré sobre ello cuando vuelva de vacaciones, en septiembre, y una vez que elija el tema, iniciaré el camino de la investigación hasta llegar a algún puerto.

¿No cree que hay pocas mujeres en la RAE?

Eso se debe al curso de los tiempos. No debemos exagerar. Ha pasado en todos los ámbitos, y poco a poco irá cambiando. Pasa como en todo. Hace años no había casi mujeres en las facultades de Medicina o Económicas, y ahora son mayoría. Dentro de poco tiempo la jurisprudencia o la medicina contarán con más mujeres, y entonces no creo que se pidan cuotas para que haya más hombres, porque a la gente sólo le interesará que el médico o la médico los cure. En ese sentido no soy muy drástica y, aunque creo que a veces se pueden cometer injusticias, también se producen del lado masculino. Lo que debemos procurar entre todos es lograr una sociedad sea más justa en todos los sentidos.

¿Tiene claro en qué va a consistir su cometido en la Academia?

Cada uno tendría que atender al ámbito de su especialización. En mi caso, quizá mi dedicación a los clásicos del Siglo de Oro y mi conocimiento de las bibliotecas me permitan trabajar con ahínco en el ámbito del hispanismo. Lo que tengo claro es que, a esta altura del camino, entrar en la RAE es un honor, y lo hago con gran ilusión y también temor, debido a ese factor de responsabilidad y aquello que decía Machado de que “es más difícil estar a la altura de las circunstancias que au dessus de la melee”.

La existencia de más de cuatrocientos millones de hispanohablantes ¿garantiza por sí sola la supervivencia del español?

Creo que no debemos confiarnos tanto en lo del gran número de hispanohablantes, y hay que empujar mucho más para que el español esté representado en los foros internacionales. Muchas veces grandes obras que se escriben y publican en español no son conocidas fuera porque no se traducen, y este es un reto en el que todos tenemos que trabajar. Así mismo, hay que conseguir que el español no se pierda en algunos sitios remotos (Guinea Ecuatorial e Islas Filipinas), y hay que ayudar al español emergente.

Luego, el español es un arma cargada de futuro.

Eso lo dijo Celaya con respecto a la poesía, pero no me gusta hablar de armas porque las carga el diablo, creo que el español tiene mucho futuro frente al inglés, al francés, o al chino. Cada vez se estudia más, en Europa, en Estados Unidos, y en el mundo entero, y ahora, gracias a Internet, espero que nuestra lengua crezca en calidad y cantidad a través de portales como, por ejemplo, el de la biblioteca Miguel de Cervantes, que es uno de los más potentes del mundo, y por la fuerza de los hispanohablantes e hispanistas y extranjeros con gusto por hablar español, ya sea por medios normales o virtuales.

¿Qué piensa sobre el papel, piensa como tantos otros intelectuales y analistas que acabará por desaparecer?

Continuará. Creo que ahora gastamos más en papel que antes, porque copiamos e imprimimos en nuestras casas todo lo que obtenemos de Internet, porque siempre es mucho más cómodo leer en papel que en pantalla. Creo que objetos como el e-book son un medio y no un fin, lo importante es que la literatura y sus contenidos sigan siendo nuestras mejores herramientas de comunicación, porque no hay nada mejor que LA PALABRA.

Paco Zamora

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