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Entrevista Boris Izaguirre

Sobre la mesa queda su última aportación literaria. "Un jardín al Norte" es una novela de amor, intriga y espías en la que muchos ven mensajes como el que aporta el propio autor, Boris Izaguirre. "El miedo no existe", asegura quien nunca se propuso ser valiente, pero la vida le obligó a serlo. Nació en una Venezuela"que se creía importante en el mundo", hijo de escritor, crítico e historiador del cine venezolano y de una bailarina de ballet. Aquel niño que escribía con 16 años en el Nacional de Caracas lo que otros no se atrevían a decir, se ha convertido en un adulto resignado fuera de su país: "La Venezuela que yo tuve no existe hoy dia; ahora que me he vuelto mayor fuera de mi país pienso ¿qué necesidad tiene querer recuperar algo que es irrecuperable?".

Boris Izaguirre con su última aportación literaria “Un jardín al norte”

Hablamos de su libro y del protagonismo de Rosalind Fox. Esta mujer que conquistó con su belleza - su físico es clave en los acontecimientos de su vida- e inteligencia a muchas personas, entre ellas a Winston Churchill o Maria Dueñas, ¿de qué aspecto se enamoró Boris Izaguirre?

Sobre esta espía inglesa que llevó una vida fascinante que transitó por los grandes acontecimientos del pasado siglo Churchill llegó a decir que “la guerra hubiera seguido siendo un sendero diferente si no fuera por Rosalind Fox”. La gente que me fascina es la que me provoca una cierta perturbación más que fascinación. Lo que a mí me gusta de una novela es que el lector pueda evadirse de su propia vida y cotidianidad.

¿Qué similitudes encuentra Boris Izaguirre con el personaje de Rosalind Fox?

Yo no soy tan valiente como ella. No hay muchas similitudes porque ella ve la vida como una carrera de obstáculos en la que es capaz de superar cualquier problema. Yo me he caído muchas veces y me ha costado levantarme. Tampoco soy tan perspicaz para entender a la gente o saber cómo moverme en determinadas circunstancias. En definitiva, ella es una superhéroe y yo no.

Lo dice con resignación, pero sin complejos. Aunque se resista a reconocerlo, Boris Izaguirre fue un adelantado a su tiempo. Trabajó en los medios a los 16 años, en el diario El Nacional de Caracas donde escribió una columna social llamada “Animal de frivolidad”. ¿Qué inquietudes pasaban por su papel a tan joven edad?

Lo tuve muy claro, era una columna de sociales en la que reflejaba todo lo que un niño de 16 años no puede hacer, como ir a los bares gays de Caracas, a las fiestas de gente adulta…mi familia en cambio fue muy condescendiente conmigo, siempre me dicen que no hizo falta que fuese a la universidad porque realmente estaba en la casa de mis padres. Reconozco que tomé la decisión más importante de mi vida al dejar mi país, algo que ha marcado mi forma de ser, ¡pero de lo que no me arrepiento para nada¡. Todos los días tenemos que tomar decisiones, por eso no debemos de perder la capacidad de decisión.

“Yo determino mi vida, nada más” es una de las frases que define la vida de heroína de Rosalinda. ¿también es parte de la filosofía de Boris Izaguirre?

(silencio) Yo no creo en el destino, pero yo determiné ser Boris Izaguirre. La primera vez que publiqué un artículo firmé como Boris Rodolfo Izaguirre Lobo. Entendí que debía de tener un nombre obviamente más corto, y a partir de ahí, hacer a la persona que lo acompañe.

Tu padre se fue a París a estudiar derecho y cine, tú eres un viajero empedernido que has vivido en Caracas, Londres, Miami o Madrid. ¿Qué parte de ese destino lo encontraste en los viajes de tu padre?

Mi padre abandonó completamente el derecho por el cine, fue una decepción gigantesca en mi familia. ¡Imagínate un venezolano en la Sorbonne de los años 50¡¡ Tengo que decir que no me gusta París, la vida está hecha de dos maneras: o te gusta Verdi o te gusta Puccini; o te gusta Londres o París…pero que quede claro, Madrid es mi casa.

En una reciente entrevista, la escritora cubana Yanitzia Canetti decía que “mi país de origen, el de mi infancia y mis vivencias, habita en mí, va conmigo a todas partes”. De manera progresiva parece que cada ciudad te ha hecho mejor escritor hasta llegar aquí….

Sobre todo me ha hecho entender mucho mejor la globalidad, que es algo en lo que todos los días pienso. Las mismas cosas suceden en todos los lugares, sólo cambia el escenario. ¿No te encuentras el mismo par de zapatos de una gran marca en Londres, París o cincuenta ciudades más de este planeta? Claro que sí. A mí me encanta que llueva en Londres, que haga frio en invierno, que anochezca a las cuatro tarde, y que haya sol cuando toque. Cada situación tiene su momento y espacio. En España se oye mucho la frase de “no puedo con el clima” sea en invierno o en verano, no lo entiendo.

Por cierto, parece consolidarse una tendencia: ¿es Madrid la nueva Miami? Si la capital de Florida fue el paraíso en la tierra para latinoamericanos en décadas anteriores, hoy es Madrid la capital de esa influencia intercultural y de negocios?

Totalmente, ¿pero sabes por qué Madrid es tendencia? Porque los latinoamericanos lo entendemos todo y no hace falta que nos lo repitan, es muy cómodo. Madrid es la capital de los latinoamericanos. Aquí todo es genial, los edificios y las calles son buenas, la gente es guapísima, más que en Venezuela, que los que había tuvieron que emigrar (lo dice irónicamente pero proponiendo la siguiente pregunta)

Hablas de emigrar, ¿pero cuántos motivos conoces para tener o querer dejar un país como Venezuela?

Aquí también ha emigrado mucha población. No hay un sitio dónde no te encuentres a españoles. Supuestamente la principal causa de que un millón de venezolanos hayan dejado su país en los últimos cinco años es por la inseguridad. En España es por la falta de empleo. ¿Los motivos son diferentes, verdad? Yo emigré hace 23 años y creo que es vital para el ser contemporáneo, no puedes quedarte en un sitio sólo porque hayas nacido en él cuando tienes todo el mundo por explorar.

Boris ya se siente un madrileño más.

Boris ya se siente un madrileño más.

¿Cuáles fueron las primeras referencias que tuviste de España?

La primera vez que vine a España fue en 1975, justo después de la revolución de los claveles en Portugal. Por este motivo sufrimos un cambio en el vuelo y pasamos por Madrid para llegar a Amsterdam. Con los años mi fascinación por España no fue tan pasajera e inédita –en aquella ocasión ni se bajó del avión por consejo de su madre, en contra totalmente del régimen que se vivía en nuestro país- sino Almodovariana y enloquecido por el Vogue español de los años 80, una bocanada de aire fresco en la Venezuela de aquellos años. Al final fue en 1991 cuando estando en Argentina me propusieron, ¡escribir una telenovela en Santiago de Compostela! y lo hice. Siempre he tenido curiosidad y fascinación por España, porque estando en Madrid, por ejemplo, siempre encuentras algo histórico, determinante y apasionante, las tres cosas que me gustan.

La España que veían tus ojos la idealizaban muchos caraqueños como tú. ¿Un destino idílico que el tiempo se ha encargado de cambiar?

Ahora la gente siente que esta crisis no termina de cerrarse en España, pero sigue habiendo grandes colas en la oficina de visados del consulado español en Caracas porque es un país muy atractivo…siempre he dicho que la gastronomía española es la identidad cultural, algo que hemos descubierto y de lo que me siento partícipe, aunque nunca he llegado a entender es la cantidad de aceite que se echa en las ensaladas. También fui partícipe en su momento del crecimiento de las libertades individuales.

Boris recuerda su última estancia en Miami, donde el tópico a la añoranza de la gastronomía española se convirtió en una realidad que llegó a entender.

Cuando estuve en Miami a finales de 2014 me di cuenta de lo mucho que se echa de menos la tortilla de patata o el plato de jamón. ¡La comida es tan mala fuera de España¡ En estos últimos 23 años ha sido España la que ha puesto el nivel de modernidad y tecnología al servicio de la gastronomía. Lo puedes comprobar en los mercados de ahora. En Florencia se ha puesto de moda uno que está enfrente de las tumbas de los Médicis, y piensas que es el mercado de San Miguel que se ha convertido en tendencia, y es verdad.

¿Qué historia de Venezuela podemos aprender de la lectura de “Villa Diamante” (finalista Premio Planeta 2007) a través de los ojos de una niña como Elisa? Ella y su hermana Irene son acogidas por una familia, convirtiéndose en el verdadero comienzo de todo: un mundo tan confortable como terrorífico.¿ Es así como Boris Izaguirre sigue viendo la actual situación de Venezuela o vale para cualquier parte del mundo?

“Villa Diamante “es una novela sobre la Venezuela que ha provocado el Chavismos contado a través de una mirada muy íntima y precisa. Detrás de la historia en la que la protagonista quiere ser recordada como una persona que apoyó a un arquitecto a hacer una de sus mejores obras, está la imagen de un país (Venezuela) y una sociedad que empezó el siglo sumido en una dictadura terrible y terminó el siglo apresado por otra dictadura más polémica.

¿Cómo es el caraqueño? Te lo pregunto porque he visto una foto de tu padre con 35 años cogiéndote en brazos en la que decías que le veías pleno en un país con espíritu emprendedor de gente que trabajaba en lo que tenían pasión…?

Es verdad, recuerdo que mi padre me sostenía a la altura de sus ojos, la manera en la que siempre me ha hablado, lejos de pensar que era un niño mi papá nunca estableció una diferencia entre nosotros. Cuando nací Venezuela estaba decidida a ser uno de los países más importantes del mundo, una manera de pensar muy de mi país. Creo que yo soy producto de ese esplendor que llego a transmitir. Durante un tiempo viví asombrado porque la gente pensaba que era rico cuando no fue así. Lo que transmito no es riqueza sino esplendor, y eso me parece una estupenda manera de pensar de mí mismo. Siempre me parece que estoy bien. Soy optimista en la gente y en la evolución.

Se despide sentado en uno de los sofás esplendorosos que dan fondo al salón del hotel. Comienza a leer la revista “Carta de España” y medita sus palabras…

¿Sabes lo que añoro de mi país? La Venezuela que yo tuve no existe hoy día. Este año he ido mucho por la enfermedad de mi madre y cada vez me doy cuenta de que hasta la gente es diferente, pero ahora que me he vuelto mayor fuera de mi país pienso ¿qué necesidad tiene querer recuperar algo que es irrecuperable?

Texto y fotos: Miguel Núñez

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