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Señor Wences: It's all right

Aunque bastante desconocido en España, el ventrílocuo salmantino Wenceslao Moreno Centeno, que hablaba ocho idiomas y hacia once voces diferentes, llegó a ser uno de los artistas de variedades más famosos de los Estados Unidos durante los años 40 y 50 del siglo XX. Su frase recurrente, "S'awriiight!", forma todavía hoy parte del imaginario colectivo norteamericano. Un tramo de la calle 54 entre la Octava Avenida y Broadway lo recuerda por su nombre artístico: Señor Wences.

Wenceslao, uno de los 19 hijos de Antonio Moreno Ros y Josefa Centeno Lavera, nació en Peñaranda de Bracamonte a las dos de la madrugada del 17 de abril de 1896. Trabajó de pintor con su padre, de confitero y de tornero de topes de vagón e intentó debutar como novillero, pero su facilidad para hablar con el estómago y su admiración por los ventrílocuos callejeros de su infancia le impulsaron a formar dúo con su hermano Felipe “el verdadero artista de los dos” diría de él Wences), con quien comenzó a actuar por los pueblos de Salamanca. Ya como Wences Moreno, recorrió toda España junto a Pastora Imperio, Celia Gámez o Imperio Argentina. En 1918 se presentó con la compañía de la Argentinita en el teatro Novedades de San Sebastián y en 1924 debutó junto a su hermano en el circo Price al lado de Pompoff y Thedy. En 1934 consiguió reunir las 9.000 pesetas que le permitieron cruzar el Atlántico y llegó a Buenos Aires.

Senor Wences - 's-All Right, 's-All Right

Carátula del disco “ ‘s all right, ‘s all right”

En 1935 actuó por vez primera en Nueva York, en un club de Greenwich Village. Desde esa fecha, el Señor Wences actuó en los mejores teatros de Nueva York, donde residió durante más de 60 años: el Radio City Music Hall, el Roxy, el Capitol o el Paramount. Durante varios años intercaló giras por Paraguay, Uruguay, Perú, Bolivia, Buenos Aires, Río de Janeiro, Caracas, Méjico y La Habana. En 1937 Wences y Felipe actuaron en Londres ante el Rey Jorge y la Reina María y en El Cairo ante el Rey Faruk de Egipto. Durante la II Guerra Mundial, como Teniente de las Fuerzas Armadas de los Estados Unido, llenó con sus muñecos las enormes carpas que el ejército americano habilitaba para animar a los combatientes en el frente. Sus habituales apariciones en el show de Ed Sullivan (por cada una de las cuales cobraba 10.000 dólares, cifra astronómica para la época) a lo largo de más de 20 temporadas, en Broadway y en el circuito del music hall convirtieron a este emigrante salmantino en uno de los españoles más conocidos para los estadounidenses.

Wences y Walt Disney

El señor Wences con Walt Disney

En la cumbre del éxito. En sus años de triunfo, intervino en algunas películas y trabajó en el Lido de París. Acompañó a Danny Kaye en una gira alrededor del mundo que arrancó en el London Paladium de Londres. Trabajó junto a Dorothy Lamour, Zsa Zsa Gabor y Sammy Davis Jr. Apareció en los shows televisivos de Jack Benny y Perry Como y compartió escenario en Las Vegas con Dean Martin y Jerry Lewis. Durante siete años, hasta mediados de los años setenta, el Señor Wences trabajó en París haciendo galas en el Olimpia y en el Crazy Horse. Fue amigo de Spencer Tracy y Frank Sinatra, con el que compartió camerino en 1939 en Nueva York. Conoció a Unamuno y a Jacinto Benavente, hizo amistad con Orson Welles, Alfred Hitchcock, Walt Disney y Ava Gardner. Ya anciano, su admirador Jim Henson, creador de Barrio Sésamo, le invitó a intervenir en uno de los programas del Show de los Teleñecos. Por esos años apareció en el programa nocturno de máxima audiencia de David Letterman.

Tras separarse de su primera esposa, Esperanza Martín, con quien tuvo dos hijos, contrajo segundas nupcias en 1951, en la legación de Estados Unidos en el Líbano, con Natalie Cover, más conocida como Taly, una inglesa de padres rusos y origen judío, que había sido una gran danzarina y se convirtió en su secretaria, manager y compañera.


señor wences-1980

Sr. Wences con Johnny en 1980

En sus últimos años pasaba largas temporadas en su pueblo, a cuyos vecinos deslumbraba con sus cochazos, y en el Hotel Benedictino de Alba de Tormes, la villa donde murió Santa Teresa, de cuyas fiestas locales fue pregonero en agosto de 1996. En marzo de 1988, la Asociación Española de Amigos del Circo acordó por aclamación conceder su Medalla de Oro al señor Wences, en reconocimiento a los excepcionales valores de calidad que logró en el ejercicio de su noble profesión como artista circense, valores que, en su día, ya fueron reconocidos por los públicos de todo el mundo y que hoy perduran en el recuerdo de los amantes del circo. El 24 de septiembre de 1996 el Ayuntamiento de Salamanca otorgó su nombre a una calle y erigió un monolito en su honor. En Estados Unidos, el manager neoyorquino Marty Fisher coordinó un homenaje al cumplir Wences cien años. El Ayuntamiento de Nueva York concedió su nombre a una calle de Broadway, próxima a los estudios donde se emitía el show de Ed Sullivan. Recibió un multitudinario reconocimiento de la ciudad de Las Vegas y el sindicato de actores de América le distinguió como el actor más longevo.

Michelle LaFong con Senor-Wences-Puppets

Michelle LaFong con las marionetas del Sr. Wences

Un mundo de muñecos. En sus espectáculos, el Señor Wences, además del frac confeccionado en las mejores sastrerías de Londres que fue siempre su uniforme sobre el escenario, usaba sobre todo a dos muñecos: uno se llamaba Pedro y no era más que una cabeza dentro de una caja; el otro se llamaba Johnny, o Juanito, y era simplemente su mano con unos ojos y unos labios pintados. El primer Pedro lo había confeccionado su padre, pintor decorador, para las actuaciones de los Hermanos Moreno por los pueblos remotos de su tierra. En una ocasión el tren en el que viajaba Pedro camino de un espectáculo sufrió un accidente que destrozó el cuerpo del muñeco. Haciendo de la necesidad virtud, el ventrílocuo hizo el número sólo con la cabeza en una caja, cambiando la voz según estaba la caja cerrada o abierta. A partir de entonces Pedro quedó sólo como una cabeza y llegaría a ser conocido mundialmente como “el hombre de la caja”. Pedro y Johnny estuvieron con Wences hasta el final de sus días en su residencia neoyorkina, junto a sus otros personajes: Cecilia, la gallina parlanchina, la vieja regañona Joaquina, el médico francés Monsieur Lafouret y el británico Mr. Foster, ocasionalmente empleados en las actuaciones europeas. De ellos, él mismo decía: “Durante mucho tiempo, mis muñecos, fueron mis mejores amigos”.

J. Rodher

Para saber más:

La extraordinaria vida del Señor Wences. Jorge San Román.

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