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Vacaciones en El Dorado

A principios de los años 30 del siglo XX, un puñado de técnicos, artistas y escritores españoles se instalaron en Hollywood, con el fin de rodar las dobles versiones en español de las primeras películas sonoras.

Aunque El cantante de jazz (1927) no fue el primer film hablado, sí fue sin duda el más exitoso y las primeras palabras de Al Jolson ante la cámara, «Un momento, ustedes aún no han escuchado nada», abrieron una nueva época cinematográfica. Aparte de arrumbar al cine mudo al desván de la historia, la llegada del sonoro, “the Talkie era”, supuso profundos cambios en la técnica y expresión cinematográficas, entre los que destaca como es obvio la relevancia del diálogo. La aparición de la voz obligó a la industria del cine a buscar fórmulas para mantener el negocio entre los públicos no angloparlantes y creó una necesidad de traducción a otras lenguas que durante el reinado de la imagen silente no se había hecho sentir.

María Alba y José Crespo

María Alba y José Crespo en pleno rodaje

Durante la época muda, ya habían triunfado en Hollywood algunos actores latinos, como José Crespo, María Alba, que trabajó al lado de Douglas Fairbanks o Lionel Barrymore, el barítono Andrés de Segurola, Luis Alberni, secundario de lujo, y, sobre todo, Antonio Moreno, que protagonizó filmes con todas las estrellas de la época, como Pola Negri, Marion Davies, Clara Bow o Greta Garbo.

Helena D¿Algy con Rodolfo Valentino

Helena D´Algy con Rodolfo Valentino

Con el triunfo del cine sonoro, un puñado de actores, escritores y técnicos españoles arribaron a los imponentes estudios de las majors, primero para la confección de calcos en español de los éxitos de Hollywood, las llamadas dobles versiones, y después empeñados en la quimérica empresa de producir películas en español desde California. Liderados por Edgar Neville, contratado para la Spanish Unit de la Metro y cuyo dominio del inglés le convertió en cicerone de recién llegados e intérprete entre americanos y celtíberos, se embarcaron para Cinelandia autores como José López Rubio, Enrique Jardiel Poncela, Baltasar Fernández Cué, Eduardo Ugarte, Luis Buñuel, Gregorio Martínez Sierra y Antonio de Lara, Tono.

Conchita Montenegro con Leslie Howard

Conchita Montenegro con Leslie Howard

En la misma estela llegaron estrellas nacionales como Imperio Argentina, María Fernanda Ladrón de Guevara, Ana María Custodio, Rafael Rivelles, Catalina Bárcena, Miguel Ligero, Carlos Villarías, que fue el “Drácula” español, Juan de Landa, Rosita Díaz Gimeno, Enrique Vilches, Julio Peña y, en especial, Conchita Montenegro, la única que se consagró como estrella internacional, en el margen que permitía su condición latina. La mayoría volvieron pronto a España o se instalaron en papeles secundarios durante el resto de sus carreras.

Rosita Moreno en El rey de los Gitanos (2)

Rosita Moreno en el rodaje de "El rey de los gitanos"

A pesar del corto vuelo de la experiencia y del parco resultado en películas estrenadas, la estancia a orillas del Pacífico supuso, de manera especial para los escritores, “una posibilidad de ampliar horizontes o de contactar con la efervescencia internacional de los últimos 20 y primeros 30”. No hay que olvidar que Chaplin, precisamente uno de los más conspicuos denostadores del cine sonoro, acogió con tal entusiasmo al grupo de españoles que Scott Fitzgerald bautizó a su casa en Beverly Hills the house of Spain. Jardiel resumió la aventura americana con una célebre frase: “En Hollywood pasé la mitad del tiempo tumbado sobre la arena mirando las estrellas, y la otra mitad, tumbado sobre las estrellas mirando la arena”.

Conchita Montenegro en The Cisco Kid

Conchita Montenegro en The Cisco Kid

Con el perfeccionamiento de las técnicas de doblaje, el despilfarro que suponía mantener los departamentos de lenguas extranjeras (se cuenta que a Tono le pagaron 10.000 dólares por un solo chiste) se cortó en seco, y su cierre puso fin a esos días de vacaciones que para muchos de los que estuvieron allí fueron los mejores días de sus vidas.

J. Rodher

Para saber más:

Los que pasaron por Hollywood. Florentino Hernández Girbal, Juan B. Heinink, Robert G. Dickson.

Una aventura americana. Españoles en Hollywood. Álvaro Armero.

Crítica de “Hollywood Talkies” (Óscar Perez, Mia de Ribot, 2011). Adrián Esbilla.

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