Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Portal Carta de España.Román Morales, el kayakista erudito

Carta de España Online Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Gobierno de España.

Carta de España Online. Españoles en el mundo

Román Morales, el kayakista erudito

Este tinerfeño se ha convertido en el primer navegante en conectar en kayak las tres cuencas fluviales sudamericanas en una travesía de 10.500km

Morales trabajando en su kayak

Román Morales García se presentó a la entrevista con CdE como un hidalgo de antaño, sus dos tesoros –sus libros- bajo el brazo. Sus manos curtidas permiten vislumbrar mil y una vicisitudes. Son manos de marinero, con llamativas manchas. Él mismo nos explica que contrajo lepra allá en el Amazonas de muy joven y la secuela quedó visible en el dorso de su mano derecha. Versado en historiografía de América, literatura, botánica, zoología y geografía a partes iguales, no parece que estemos ante un simple viajero, sino ante un hombre de una gran cultura, naturalista a la vieja usanza, casi de la estirpe de los más aventurados descubridores de la América mítica. Su más reciente publicación Caminos de Agua, desbroza las trochas del Mato Grosso y vadea las orillas de los principales ríos de Sudamérica en una gesta sin precedentes.

¿Cuáles fueron los antecedentes vitales de tus dos libros?, supongo que antes de los grandes viajes habrás hecho aproximaciones,intentonas, trayectos más cortos que te curtirían para las aventuras mayores, al estilo de los grandes expedicionarios americanos… Mi formación sensitiva primigenia es montañera o caminante, ya de adolescente con 13 años empecé a caminar en Anaga -Tenerife- que nos queda a los santacruceros a tiro de piedra. Y es un tesoro natural que, aún a día de hoy la gente le sigue dando la espalda.Después ya pasé a las Cañadas, Teno y Garajonay en la Gomera, Marcos y Cordero , los montes palmeros. Ahí se fue forjando un amor por la montaña y un afán de nomadeo que me ha acompañado siempre. Mi primer viaje a Sudamérica lo hice con 17 años, estaba obsesionado con el Amazonas, y quise conocer esa expresión máxima de la naturaleza mundial. Los bosques umbrófilos de la Amazonia, remontando en distintos barcos a motor desde Belem de Pará hasta Manaos y de allí hasta Iquitos. Luego seguí por tierra a Pucallpa, los Andes, hasta llegar a Cuzco y Machu Pichu. Más tarde descendí por Chile, el desierto de Atacama, pasé a Argentina y finalicé en Uruguay. La segunda vez perfilé la idea de descender el curso natural del Amazonas de Iquitos hasta Belem de Pará, ya con 19 años. Y ahí en el año 1982 intenté hacer ese periplo, pero caí enfermo de paludismo y tuve que dejarlo en Manaos.

¿Cómo y cuándo fue tu primera aventura fluvial? Yo contaba unos 23 años. Para esta aventura me compré no una curiara o canoa indígena de las horadadas en un solo tronco, sino un bote más convencional de cuadernas, lo calafateé con brea, le hice un techo con hojas de palma y zarpé desde Balazán, al lado del barrio de Belén en Iquitos y de ahí, descendiendo, llegué hasta Manaos. Al barco lo bauticé Hermano Pablo en homenaje a Neruda, unos de mis ídolos de juventud.

A continuación vendría tu segunda gran gesta, a pie por los Andes… Sí , eso ya fue con 26 años -de los 26 a los 30-. Quise hacer a pie, una senda pleistocénicapor la cordillera de América de Norte a Sur.Fueron 3 años y medio, que se dice fácil. Partí de Santa Marta, Colombia, empecé a darle por los ramales del ferrocarril y en cuanto la orografía cambió me trepé a la cordillera y hice todo su transcurso por Colombia. Mi idea inicial era seguir por la cordillera también por Perú, pero eran años duros de la guerra entre el ejército peruano y Sendero Luminoso así que tuve que desistir de pasar por Ayacucho, Abancay o Cajamarca. Con ellos no tuve ningún roce, pero sí me pasó algo reseñable en Boyacá. Tuve un pequeño encontronazo con las Farc; era allá por 1988 y por suerte no pasó de un susto. El recorrido constituyó mi primer libro, Buscando el Sur.

Atravesando el desierto costero de Perú

Como testigo privilegiado de una naturaleza salvaje e indómita me imagino que habrás comprobado in situ los desmanes a la tierra madre de la multinacionales de la madera, las petroleras, las farmacéuticas, las megacorporaciones agrícolas, las grandes explotaciones ganaderas,etc.¿Crees que hemos llegado a un punto de no retorno en lo que a degradación del planeta se refiere? Yo lo veo mal, sobre todo cuando tomamos como punto de referencia la naturaleza americana porque ha sido bárbaramente demolida . Por ejemplo cuando asciende a su primer mandato Lula da Silva, fue muy aplaudido por su modelo de sostenibilidad económica y ambiental, pero cuando se conoció realmente que su modelo de aceleración económica consistió en destruir buena parte de los recursos naturales de Brasil y la introducción de manera intensiva del cultivo de soja transgénica, en especial de la Amazonia, gente como Marina Silva, ministra de Medio Ambiente, de alguna manera hija espiritual del asesinado Chico Mendes, decidieron dimitir en protesta a esa deriva ultraliberal. Su último desencanto, por así decirlo fue la construcción definitiva de la represa del Alto Madeira, la cuenca más importante del Amazonas brasileño, que viene a morir al este de Manaos en el estado de Rondonia, donde están las cachoeiras –cataratas-.

Hablando del río Madeira, por allí siempre ha habidogarimpeiros-buscadores de oro- que merecen mención aparte en la sociología de Brasil, ¿no? Sí claro. Ya en 1980, Jaques Cousteau nos emocionó con aquellas imágenes que luego reproduciría fielmente Sebastiao Salgado en Serra Pelada en el estado de Pará. En la década de los 80, los desposeídos de Brasil tuvieron dos polos de atracción en cuanto a la fiebre del oro, uno en Pará y otro en Rondonia, por el Madeira. A nivel de oro aluvional, el gran foco por aquellos años fue en el Alto Madeira. Fue una fiebre que llevaba a los garimpeiros brasileños a traspasar la frontera de Bolivia y buscar oro en los afluentes bolivianos. En aquella época el mercurio contaminó en cantidades letales por esta causa el río Madeira. Cuando baja el río ponen en funcionamiento unas grandes mangueras que llaman “macacos” que succionan el lecho del río. Esta maquinaria está ubicada en unas casas-balsa flotantes y es un espectáculo ver cómo cubren todo el río. En mi último viaje, recogido en Caminos de Agua, me quedo pernoctando en uno de esos campamentos y descubro, con cierta satisfacción que ya existe una fiscalización de los métodos de extracción, ya el mercurio se separa y no se desecha como antes, entrando en la cadena trófica de los peces y envenenando el hábitat indígena. Pero sigue habiendo invasiones y continúa la historia sangrienta y las escaramuzas entre los explotadores de la tierra, garimpeiros, fazendeiros, los lobbies representantes de la multinacionales y los pobladores naturales de esas tierras.

Cuéntanos tu última aventura, la que constituye Caminos de Agua, la histórica concatenación en kayak de las tres cuencas fluviales sudamericanas. ¿Por dónde comenzaste ese titánico reto? Aterricé en Rio de Janeiro y me fui a la cabecera del Rio Paraguay en el Mato Grosso brasileño, en concreto a Sao Luis de Cáceres. Opté por no intentar entrar por el Río de la Plata ya que subir a contracorriente por aquella autopista enorme de agua, era tarea imposible. De manera que lo que hice en el primer tramo fue descender el Paraguay y seguir por su tributario el Paraná que confluye en Corrientes, para acabar en Buenos Aires. Es decir hice el trayecto en sentido descendente.

¿Y cómo hiciste para remolcar el kayak de nuevo hasta Brasil para continuar tu aventura? Pues conocí un camionero aficionado al remo que viajaba tres veces al año de Buenos Aires a Río llevando mercancía y se convirtió en mi ángel de la guarda. Se comprometió a transportarme el kayak hasta Río. Claro que él tardabatres meses en llegar, por lo que estuve varado en Río todo aquel tiempo. Una vez me trajo el kayak a tierras cariocas, una empresa de transportes que se había solidarizado conmigo me permitió trasladar por sólo 300 reales el kayak hasta Cuiabá, capital de Mato Grosso. Después de Cuiabá debía desplazarme no sólo hasta San Luis de Cáreces sino específicamente a Villabela da Santísima Trindade que está en la cabecera del Guaporé, desde donde seguiría mi travesía fluvial y eso significaban casi 400 km que tuve que hacer a dedo, en camiones. Cerca de ahí ya el río se convierte en frontera natural entre Brasil y Paraguay. Son fronteras totalmente sui géneris donde no hay presencia ni del estado y las comunidades de ambos lados del río están exentas de ese nacionalismo lacerante de otras latitudes, de hecho, se ayudan unas a otras y se llaman a si mismos brasiguayos.

en lacomunidad juruti de Rio Negro

En Caminos de Agua, también haces una semblanza de la misiones jesuíticas en el Norte de Argentina y parte del Paraguay… Efectivamente, yo quiero rescatar esa parte de la historia de América. Algunos historiadores han tildado a los emplazamientos jesuíticos de campos de trabajo de mano de obra gratuita, pero a mí me gustaría romper una lanza a favor del funcionamiento de esas misiones. Por más que existiera un afán evangelizador, los españoles fueron mucho más humanos y solidarios con los indios que por ejemplo, los portugueses, verdaderos bárbaros excesivos que cortaban orejas y cabezas.

Volviendo al decurso de tu viaje, el siguiente trecho comienza en el Guaporé…
Exacto. Descendí aguas abajo el Guaporé que desemboca en el Mamoré, que es boliviano y es el río amazónico madre. Del trópico boliviano hay que destacar dos, el Beni y el Mamoré que es el más voluminoso e inmediatamente se forma una estrella fluvial alucinante donde confluyen el Beni, el Abuná, etc y todos terminan formando el Madeira que tiene unas dimensiones enormes. En mi libro aparece alguna foto emblemática de la historia social amazónica como El Ferrocarril de Diablo -en el Río Purús- que fue construido durante la fiebre del caucho entre Bolivia y Brasil. Durante la misma, Bolivia se vino a enterar tardíamente de que 60.000 sigingueiros –trabajadores del caucho-brasileños estaban explotando su preciada savia, sin permiso. Una vez al tanto el gobierno boliviano reclamó daños y perjuicios a Brasil, el cual pagó 1 millón de libras esterlinas y firmó un compromiso ineludible de construir una red de ferrocarril que permitiera al caucho boliviano llegar hasta Manaos para que pudiera ser desde allí exportado. Y así se hizo este famoso ferrocarril que costó unas 10.000 vidas.

¿Y la tercera cuenca?
Lascachoeiras – aguas turbulentas con saltos de agua innavegables- las tuve que pasar entre el GuarajáMirim y Portobello por tierra en camión por una carretera toda bacheada. Llegué a Manaos y entonces tenía el Río Negro en contra, de modo que subí a motor hasta la boca del Negro, en la boca del Casiquiare, y descendí a remo, hasta Manaos. En pocas palabras, iba deshaciendo a remo lo que había hecho a motor, aunque aquello significaban hacer el mismo viaje tres veces. Iba ligando tramo a tramo. Y ahí ya entré en el mítico Casiquiare, trecho fluvial que une el Amazonas con el Orinoco se dice que descubierto por primera vez por Humboldt en el S.XIX.

Cocinando con aldeanos aymaras, Bolivia

Sí, en la historia de la geografía americana, el naturalista alemán aparece como el descubridor del mítico paso entre los dos grandes ríos, Amazonas y Orinoco.
Pues hete aquí que en 1740 el prior de la orden jesuítica del medio Orinoco San Fernando de Atabá, un tocayo mío, el padre Román fue remontando el río y resultó ser el que dio la primera noticia del Casiquiare, de modo que Humboldt, muy astutamentesólo tuvo que guiarse por aquellos escritos, lo cual te enseña que siempre hay que ir hacia atrás en la historia para averiguar la verdad. Gran lección de historia, y ¿ cómo se desarrolló el último tramo de tu travesía?
Llegué hasta San Felipe del Guanía, una población tomada por las Farc. Lo que en Brasil se llama Negro, en Colombia le dan el nombre de Guanía. Del Guanía entra un defluente del Orinoco –algo bastante extravagante- . Bajé ese defluente y vine a ligarlo con el mismo Alto, Medio y Bajo Orinoco para desembocar en el Delta.

O sea que pudiste culminar sin obstáculos la odisea fluvial… Pues no precisamente sin obstáculos. Yo agarré a favor el Orinoco hasta llegar al Delta, de los infinitos caños de salida, cogí el caño Mano que me vino a dejar exactamente frente a las costas de la isla de Trinidad. Pero antes de eso en Ciudad Bolívar tuve un problema grave que me mantuvo más de un mes en el dique seco. Corría el año 2007, me acusaron de ser espía del Imperio, el chavismo delirante me veía como un miembro de la entente internacional en contra de los intereses de la República Bolivariana. Me confiscaron el kayak, informaron al Ministerio de Defensa, a la Cancillería. A 400 km de concretar la gran travesía, me vi detenido, con el kayak en seco y con serias posibilidades de que me llevaran a juicio en un absurdo proceso por espionaje. Una noche, vagando por la ciudad, hastiado de mi situación y casi borracho, saqué subrepticiamente mi kayak del depósito de la Capitanía General y me tiré río abajo para llegar al Delta. Pero dos días después, la Armada Venezolana, ya con una orden específica de busca y captura peinando el río me apresó. Me llevaron a Puerto Ordaz, me encerraron en los destacamentos de la Armada. Estando detenido pedí hablar con el Consulado Español en Puerto Ordaz y se dio la fortuna de que el cónsul era de Hermigua, la Gomera. Una vez conocida mi procedencia y habiéndole contado mi historia, hizo causa común conmigo y me sacó de allí bajo promesa de que estaría a mi cargo y de que yo actuaría dentro de la legalidad. Está claro que era poderoso. Me puso un piso y comida como si fuera su querida. Entre este buen hombre, de nombre Manolo García y la cónsul general de España en Caracas, se liberó todo. Además me pidieron institucionalmente disculpas en la Capitanía y, lo que es más increíble, me pasaron un teléfono por el que me habló una voz del gobierno venezolano, que para mí era el mismísimo Hugo Chávez, ya que utilizaba una retórica añeja, donde ensalzaba mi labor y me pedía encarecidamente disculpas. Cuando fui a preguntarle su nombre, simplemente colgó.

Ezequiel Paz  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Comparte esta noticia en:
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter

Pie de página

© Carta de España Online 2015