Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Portal Carta de España.Españolas en Irlanda

Carta de España Online Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Gobierno de España.

Carta de España Online. Consejo General

Españolas en Irlanda

El país celta, de tradición emigrante, tiene una amplia colonia de españoles, mayoritariamente empleados en trabajos cualificados

DSC_0004 

La emigración española a Irlanda es un fenómeno relativamente nuevo, iniciado en los años finales del pasado siglo, producto del crecimiento económico del país, al que se le llegó a llamar “El tigre celta”. Existe una historia de relaciones humanas y políticas entre España e Irlanda. La ciudad de Galway ha mantenido estrechas relaciones comerciales con España a través de poblaciones costeras de Galicia, especialmente La Coruña.

También los lazos religiosos han sido fuertes, originando apoyos militares españoles a favor de los irlandeses contra los ingleses, colonizadores de la isla verde, especialmente a través de armadas, posteriores a la de Felipe II. Los españoles que han emigrado a Irlanda tienen, en su mayoría, estudios superiores. Y son una población joven o muy joven que, poco a poco, se integra en un mercado laboral cualificado: ingenieros informáticos, médicos, farmacéuticos, enfermeras… no tienen problemas de integración y un porcentaje pequeño se casa con irlandeses/as. En poco tiempo manejan la lengua inglesa con soltura, a partir de la formación adquirida en España.

El Consejo de Residentes Españoles, el CRE de Dublín, se creó formalmente el 9 de mayo de 2012. Por vez primera, un grupo de españoles conformaba una entidad migratoria como respuesta a una realidad reciente: la emigración española a Irlanda. Según las estimaciones de la Consejería de Empleo y Seguridad Social, la emigración española a Irlanda, país de emigrantes, se inicia en la década de los 90 y se compone principalmente de fuerza joven, cualificada.

Un ejemplo típico es el de jóvenes que van a Irlanda a mejorar su inglés, encuentran trabajo y pareja y se asientan definitivamente en Irlanda. Años más tarde, los progenitores advierten que sus hijos necesitan un entorno hispanoparlante si quieren inculcarles con éxito la lengua y cultura propia. De esa concienciación nació un movimiento ciudadano asociativo, liderado por mujeres, que sería la base del CREIrlanda. Leticia Medina Andrés es la presidenta del primer Consejo de Residentes en Irlanda (CREI). Explica la formación de la entidad: “Fue una casualidad. Nadie conocía el organismo y de hecho, en el año 2011, quedó desierta la convocatoria. A finales de ese año un grupo de personas nos enteramos por casualidad del aviso de la segunda convocatoria. Empezamos a investigar el asunto, nos pareció una oportunidad excelente de agrupación de los intereses de residentes españoles y empezamos la movilización social que, gracias a las ventajas de la era informática, daría lugar a la convocatoria de elecciones y posteriormente a la formación de CREIrlanda”. En la directiva del CREI actualmente están: Marta MartínAragón Pérez, Mayte Villanueva Antón, Karmele Matellán Vaquero, Leticia Medina Andrés, Miriam Alonso Álvarez, Miriam Cagigal Martín y Mónica Díez Campa.

Uno de los proyectos en los que más se han volcado, por la propia dimensión de la empresa, es el ALCE, con su propia página web: “Desde el CRE de Irlanda —añade Leticia Medina— reclamamos el derecho a que nuestros hijos, de entre 6 y 17 años, aprendan español, con clases complementarias y gratuitas de lengua y cultura españolas. Lo que pedimos, se hace en otros once países”. En las dos primeras semanas de funcionamiento, desde que empezaron a difundir el formulario para registrar el interés de otros españoles residentes en Irlanda, han conseguido 200 niños de entre 0 y 17 años. Para la próxima solicitud de inscripción, sólo podrán optar los nacidos entre 1996 y 2006; y de esos, sólo constan 50 niños. Calculan que necesitan triplicar o cuadruplicar la cifra para poder organizar grupos suficientes como para llenar la carga docente correspondiente a la plaza de un profesor. Además, actualmente buscan colegios de primaria o secundaria que estén dispuestos a ceder sus aulas en horario extraescolar, de manera totalmente gratuita, para que se puedan impartir las clases de español: “Con informaciones puntuales y actuales, nuestro gran reto consiste en poder difundir nuestros proyectos y existencia al mayor número posible de españoles residentes en Irlanda”.

Leticia Medina

Leticia Medina Andrés salió de España al acabar sus estudios universitarios (Filología Hispánica) en 1997. Tras estancias en Corea del Sur, Alemania y China impartiendo clases de español, pero también siguiendo a su marido alemán en sus ascensos profesionales, recalaron en la bahía de Dublín (2006), con su primer hijo: “Seis años más tarde estoy empezando a interiorizar que nuestra estancia aquí probablemente sea ya permanente. Nuestra familia ha aumentado con dos mellizos, que, a diferencia de su hermana mayor, son irlandeses. (Cuando volamos siempre intento llevar los pasaportes variados para liarme menos al juntarlos con las tarjetas de embarques, así que utilizo los pasaportes irlandeses de los mellizos, los pasaportes alemanes de la niña mayor y su padre, y mi pasaporte español). Dejé de trabajar cuando nacieron los mellizos y ahora estoy volcada totalmente en mi tarea como consejera del CRE”. KARMELE MATELLÁN. Llegó a Irlanda en el año 2000. Karmele, secretaria del CRE en el país celta, deseaba viajar, ver mundo. Sólo quería quedarse seis meses… y los seis meses se transformaron en 13 años. Su marido, cuando se conocieron, le prometió que viajarían… pero su destino parece ser Irlanda. Karmele está diplomada en Turismo por la Universidad de Deusto (Bilbao) y tiene un postgrado en Tesorería Corporativa por la Dublin City University (DCU).

Hasta el nacimiento de su primer hijo, trabajó en el mayor banco de Irlanda, el AIB, como analista financiera. En la actualidad, además de colaborar en el CRE, es profesora de español a tiempo parcial: “Cuido de mis dos maravillosos hijos. Y, por supuesto, me gustaría volver a España algún día. Pero ahora mismo la situación económica y profesional no lo permite. La participación en el CRE de Irlanda me ha aportado una realización profesional como nunca había pensado que fuera posible fuera del mundo corporativo. Es una labor que me reporta una tremenda satisfacción personal, y me consta que a mis compañeras también. Como todos saben, no nos mueve ningún interés político más allá del de ayudar a nuestros compatriotas”. MÓNICA DÍAZ CAMPA. Nacida en el País Vasco, asturiana de adopción, llegó a Irlanda en 1999 con una beca Erasmus para estudiar el último año de ingeniería industrial en la NUI de Galway: “Me ofrecieron un trabajo de investigadora y después de acabar la carrera volví a Galway en 2001 para trabajar en la universidad y hacer un master de ciencia aplicada. Desde entonces he residido en Irlanda. En Galway conocí a mi marido y por motivos de trabajo nos mudamos a Dublín en 2002”.

Mónica, que tiene dos hijos, en la actualidad ingeniera en investigación y desarrollo, es gerente de calidad en una empresa de suplementos alimenticios. En el año 2011 fundó con otras once españolas la Asociación de Familias Hispanohablantes (ASPI) de la que es presidenta: “Lo peor de Irlanda es el mal tiempo, pero me parece un país bonito, con rincones casi vírgenes, como Connemara. Los irlandeses son personas respetuosas, simpáticas, sencillas, sin pretensiones. Nunca me han tratado diferente por ser extranjera o por machismo. La maternidad en el trabajo se vive con más naturalidad. Lo que peor llevo es que los irlandeses no dicen lo que piensan”.

DSC_0014

Lo normal, al principio, es que viajen mucho para conocer el país, que no es demasiado grande. Irlanda, por su poca población, tiene rincones poco o nada explorados: “Conozco sitios que muchos dublineses no conocen y probablemente conozco mejor Irlanda que España. En Galway hacía submarinismo y, a través de ese deporte, conocí a muchos rincones escondidos de Irlanda. Desde que tengo hijos, no tenemos mucho tiempo para hacer esas escapadas”. MIRIAM CAGIGAL. Nacida en Suiza de padres emigrantes, criada en Premiá de Mar (Barcelona), Miriam Cagigal es ingeniera informática por la Universidad Autónoma de Barcelona. Llegó a Irlanda por primera vez a estudiar inglés en 1994, y conoció a un irlandés con el que entabló una relación. Regresó a Barcelona, aunque siguió viajando y trabajando con el que más tarde sería su esposo en Londres, Alemania y Singapur. En 2001 fijaron su residencia en Dublín: “Nos casamos en el 2002 y tenemos tres niños. Nos sigue encantando viajar y lo hacemos mucho tanto por Irlanda como en España. Nos encantaría poder llegar a trabajar en España pero, tal y como están las cosas, pasará algo de tiempo hasta que podamos hacer realidad nuestro sueño”.

De momento se conforman con las vacaciones y con esperar que mediante el CRE puedan conseguir la creación de una ALCE para que sus hijos conozcan la lengua y la cultura españolas: “La mayoría de los irlandeses conocen sólo el sur de España, pero de vez en cuando te encuentras con alguno que ha hecho el Camino de Santiago o que ha estado de vacaciones por la costa del Cantábrico y que se ha quedado maravillado por las similitudes con Irlanda. La influencia celta, presente en todo el norte de España, les fascina”. MARTA MARTÍNARAGÓN. Gallega de La Coruña, vive en Dublín norte. Llegó a la isla esmeralda en 2003, con 26 años. Marta MartínAragón Pérez es bióloga. Tras analizar el panorama laboral, y negarse a trabajar gratis con contratos de prácticas, decidió preparar las maletas. Encontró trabajo en Irlanda, donde los horarios se respetan y el ambiente laboral es bueno. En 2004 conoció a un irlandés que hoy es su marido. Tienen dos hijos: “Sin querer caer en el tópico, mis hijos son lo mejor que me ha pasado en la vida. En un principio vine a cuidar niños y trabajé como camarera. Cuando perfeccioné mi inglés, me concedieron una beca para trabajar en el Botánico de Londres. Después volví a Irlanda y trabajé como bióloga en Dublín, primero analizando aguas de riego en la industria privada y después en el departamento de Biotecnología, en la universidad (DCU).

La experiencia en ambos lugares ha sido inmejorable”. Para Marta Martín Aragón lo mejor de Irlanda son sus gentes: “Destacaría dos cosas: su honestidad y educación. La gente paga su billete en el tren sabiendo que no van a pedírselo. Se guardan las colas y son amables. En momentos de conflicto muestran una templanza y respeto envidiables. Estas cualidades me impresionaron mucho”. Por supuesto, quiere que sus hijos conozcan la lengua y cultura españolas: “Es fundamental que mis hijos puedan conocer mi cultura, pese a haber nacido y criarse aquí. Por ello pertenezco y participo activamente en ASPI, una asociación de padres españoles en Irlanda, de reciente formación. Mi hija mayor, con tres años sabe hablar correctamente español e inglés. Aunque no me veo volviendo a España, me siento muy orgullosa de mis raíces, y quiero que mis hijos las conozcan y lleguen a apreciar”. MIRIAM ALONSO. Toledana de Fuensalida, llegó a Irlanda en noviembre del 2001 para aprender inglés, mientras terminaba la carrera de Políticas en Madrid.

La idea era quedarse sólo en invierno y regresar a Toledo en verano. Pero conoció a un alemán y alargó su estancia: “Trabajaba en una cafetería en las afueras de Dublín. Entraba a las seis de la mañana y por las tardes estudiaba en la Universidad de Dublín. Fueron meses duros: aprendí a sobrevivir, a valorar el tiempo, el dinero, la familia… Regresé a España para terminar los estudios, hice un máster y realicé entrevistas de trabajo. Pero mi relación con Michael iba muy bien y volví a Dublín, donde encontré un trabajo que me gustaba y me quedé. Llevo en Irlanda once años. Tengo dos niños pequeños y acabamos de comprar una casa. Todos los años nos planteamos irnos a España, pero por ahora somos felices aquí. Nuestra vida está en Dublín. Miriam Alonso tiene una muy buena opinión de los irlandeses: “Son las personas más relajadas de mundo. Aquí dicen mucho “I will cross that bridge when I’ll come to it”. Es decir, “Me preocuparé de las cosas cuando llegue el momento, ni antes ni tampoco después”. Para mí, ésa es la definición de un irlandés y una filosofía que yo me aplico. Los irlandeses valoran y aprecian mucho a los españoles. Es verdad que piensan que somos los más fiesteros del mundo, pero también respetan nuestra manera de trabajar, las ganas y motivación que tenemos. Algo que a mí me llama mucho la atención es que en España, normalmente una mujer con niños es vista en el trabajo como poco efectiva, pues sus prioridades son los niños y no el trabajo. En Irlanda, una mujer trabajadora es vista como muy eficaz, pues es capaz de hacer su trabajo en el tiempo previsto. A la hora de contratar, un empresario prefiere una mujer con niños que otro tipo de perfil, por el “time management”.

Hay una historia común entre España e Irlanda. Miriam ha viajado por distintos lugares de la isla esmeralda: “los irlandeses conocen más la historia en común con España que los españoles con Irlanda. He conocido a varios irlandeses cuyos padres lucharon en la Guerra Civil española. También en la costa oeste de Irlanda tienes “la playa de los españoles”. En ese lugar es donde los españoles se quedaron cuando la Armada acudió en ayuda de los católicos. Todos los irlandeses conocen esa parte de la historia. Los irlandeses, en general, han viajado mucho a España, e identifican España con sol y playa. Muchos también se han preocupado en saber y conocer la historia de España”. MAYTE VILLANUEVA. Llegó a Irlanda en 1996 guiada por sus estudios de Turismo.

Su intención era pasar seis meses para mejorar su inglés, pero se “enganchó” a Irlanda. Mayte Villanueva aprovechó el progresivo crecimiento que experimentaba Irlanda, que repercutía en el nivel de vida espectacularmente, hasta el punto de sobrepasar el de muchos Estados del resto de Europa. Irlanda era The Celtic Tiger: “Era estremecedor oír la radio, leer los periódicos y sentir la energía positiva… todo eran buenas noticias, se respiraba muy buen ambiente en general y pensé que era el lugar donde había que estar. Las oportunidades de trabajo se multiplicaban cada día y había para elegir. Mi experiencia laboral en Irlanda ha sido siempre en multinacionales financieras. Y he trabajado hasta que me quedé embarazada de mi hijo, que ahora tiene tres años y medio”. Conocí al que sería mi marido en el año 2002. El resultado de la pareja multicultural es muy positivo. Hemos podido dar a nuestro hijo la oportunidad de aprender las dos lenguas y hablarlas simultáneamente sin problema a la edad de tres años. Ya me hubiera gustado a mí este regalo de niña”.

Mayte siempre ha buscado involucrarse en trabajos de voluntariado: “Mi prioridad ha sido siempre pasar el mayor tiempo con mi hijo. Empecé con una pequeña ONG (PAL, Partnership America Latina) con proyectos en Latinoamérica, en la que todavía colaboro. Así que cuando surgió la idea de colaborar en el CRE fue muy satisfactoria por muchos motivos: hacer algo para mí, fuera de las tareas de casa; ayudar a la colonia española en todo lo posible; dar importancia a la lengua y cultura española; reunirme con las colaboradoras del CRE que, además de ser todas madres, tenemos la inquietud de ayudar; tener la oportunidad de aprender, debatir, cooperar, colaborar, participar… Con todas estas experiencias vividas, totalmente satisfecha, el número de años cumplidos en Irlanda casi llega a los 17, cuando mi estancia iba a ser de ¡¡seis meses!!

Pablo Torres Fotos: Pablo T. Guerrero

Más información sobre el CRE de Irlanda en: http://www.creirlanda.com/
 

 

  • Comparte esta noticia en:
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter

Pie de página

© Carta de España Online 2015