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El mayor viñedo del mundo

Nuestro país es un mar de vino. Desde el “ahítos de vino malo” de Machado hemos aprendido mucho y hoy junto con Francia e Italia copamos el mercado de vinos de calidad

vino tinto 

España es el líder mundial en superficie cultivada de viña según datos de 2016, con un millón de hectáreas de viñedo. La comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, que forman las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo, acoge el 50% del total español de cultivo de viña. Estamos ante el mayor viñedo del mundo.

El vino en España es un asunto milenario. Hay constancia de que los fenicios -que conquistaron Cádiz hacia el año 1.000 a. de C.- empezaron a mercadear con el vino, aunque parece claro que ya existía su cultivo anteriormente. Recientemente se ha descubierto en el yacimiento arqueológico de Dessobriga -entre Melgar de Fernamental (Burgos) y Osorno (Palencia)-restos de vino en una ofrenda funeraria de los vacceos, pueblo de origen céltico asentado en Castilla. Los fenicios mejoraron el cultivo y después los cartagineses. La conquista de Hispania por el Imperio Romano puso el vino español en el mundo. En la época romana eran muy apreciados los vinos de la Tarraconense y los de la Bética.

Viñedos en espaldera en La Rioja

Viñedos en espaldera en La Rioja

El rango geográfico ideal para el cultivo de la vid en el hemisferio norte está entre los 34º y los 49 º de latitud. España está entre los paralelos 36 y 44, en una situación privilegiada para el cultivo de la uva. Trascendental en este cultivo es la pluviometría. España siendo el viñedo más extenso solo es la tercera en producción por la menor pluviometría que en Italia y Francia. Importante también son los terrenos y su orientación microclimática.

Las zonas más productivas de España están asociadas a las depresiones de los cuatro grandes ríos: el Ebro (Rioja, Navarra y Aragón), Duero (Ribera del Duero, Rueda, Toro), Tajo-Guadiana (Madrid, La Mancha, Valdepeñas, Extremadura) y Guadalquivir (Jerez, Montilla-Moriles, Condado de Huelva).

Las características climáticas, geográficas, de irrigación y del tipo de terreno marcan la personalidad de cada denominación de origen y de cada vino, aunque estén elaborados con la misma variedad de uvas. Por ejemplo: la uva tempranillo (una de las más abundantes) sirve para hacer los vinos tintos de Rioja, Ribera del Duero, Toro y La Mancha y debido a las características citadas dan vinos muy diferentes.

vinos de Rioja

Los vinos de Rioja son los más conocidos internacionalmente

En España en la actualidad, el 82% del viñedo se cultiva en secano. Por otra parte, el 98% de la superficie vitícola se dedica a la producción de uva de vinificación, repartiéndose al 50% la producción de vinos blancos y de vinos tintos y rosados

De las diecisiete comunidades autónomas españolas solo dos –Asturias y Cantabria más las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla- no tienen alguna denominación de origen. Y aun así en Asturias tenemos los Vinos de Calidad de Cangas y en Cantabria los Vinos de la Tierra Costa Cantabria y Vinos de la Tierra de Liébana.

racimo de uvas

Las denominaciones de origen
Los vinos D.O. (Denominación de Origen) son vinos de prestigio que proceden de un área de producción delimitada y son elaborados en función de unos parámetros de calidad y tipicidad, estando reglamentada cada DO por un consejo regulador que se encarga de velar por aspectos tan importantes como las variedades de uvas autorizadas, los rendimientos por hectáreas, las formas de elaboración o los tiempos de crianza. Para que un vino pueda ser amparado por la Denominación de Origen, la zona de producción deberá haber sido reconocida previamente, al menos con una antelación de cinco años, para la elaboración de vinos de calidad con indicación geográfica.

La categoría Vinos con Denominación de Origen Calificada (DOCa) está reservada a aquel vino que haya alcanzado altas cotas de calidad durante un dilatado periodo de tiempo. La primera denominación en conseguirlo fue Rioja, en abril de 1991. En 2000 también le fue concedida al Priorato. Entre los requisitos necesarios para alcanzar este status se incluyen: que hayan pasado al menos 10 años desde el reconocimiento como DO y que todos los productos amparados se comercialicen embotellados desde bodegas situadas en la zona de producción o que sigan un adecuado sistema cualitativo desde su organismo de control.

En la actualidad existen en España sesenta y nueve denominaciones de origen, siete de vinos de calidad con indicación geográfica y catorce de vinos de pago, que es una indicación geográfica española que garantiza la procedencia de las uvas de una zona geográfica con unas características específicas. Es decir, cuando en una zona concreta existe un microclima particular y una composición del terreno específica que la diferencian y distinguen de otras zonas de su entorno.

También existe una denominación de origen Cava, que agrupa a las bodegas productoras de espumosos por el método tradicional y que abarca varias zonas de España: La Rioja, Valencia, Extremadura, Aragón y principalmente Cataluña que produce el 95 % del cava español.

Viñedos riojanos con San Vicente de la Sonsierra al fondo

Viñedos riojanos con San Vicente de la Sonsierra al fondo

El vino español en el mundo
Los vinos españoles más conocidos internacionalmente son los de Rioja, Ribera del Duero, Jerez y el cava y desde hace ya décadas. La producción española es tan inmensa y variada que muchas otras denominaciones de origen se están dando a conocer internacionalmente en los últimos tiempos. El gran problema del vino español en el extranjero es su comercialización en un estatus de calidad, tarea que han emprendido algunas denominaciones de poca producción que han apostado por los vinos de calidad. Un ejemplo reciente es que en los últimos premios Bacchus 2017, los más prestigiosos del mundo, de los 18 mejores vinos del mundo, 15 son españoles y entre ellos están dos de Rias Baixas (blanco gallego de uva albariño), un Valdeorras (también blanco gallego fermentado en barrica) y un tinto de la denominación origen Conca de Barbera, que se reparten las provincias de Tarragona y Lleida.

Hay denominaciones de origen que exportan hasta el 90 % de su producción como es el caso de Priorato, que produce vinos de gran calidad y alto precio y muy apreciados en los países del norte y este de Europa.

España lideró en 2015 las exportaciones mundiales en el sector del vino con unas ventas de casi 24 millones de hectolitros y 2.638 millones de euros, un nuevo récord. Con estas cifras, se superan ampliamente los menos de 20 millones de hectolitros exportados por Italia y los casi 15 millones de hectolitros de Francia, segundo y tercer exportadores mundiales. Sin embargo, en términos de valor, España sigue muy lejos de los más de 8.000 millones de Francia o los más de 5.000 de Italia. La razón: el precio medio de venta español es de solo 1,10 euros por litro, un 2,9% menos que en 2014.

España exporta mucho vino a granel, sobre todo a Francia y Alemania, aunque va descendiendo poco a poco. Tampoco ayuda que el consumo de vino en España esté estancado en 17 litros per cápita (2015) mientras que el de cerveza está en 47 litros.

vino rosado

El denostado vino rosado repunta como vino de calidad, amable y veraniego

Tinto, blanco o rosado
Desde tiempo inmemorial España ha sido tierra de tintos. Desde los vinos recios de taberna, casi siempre de Valdepeñas o La Mancha, baratos y contundentes hasta la complacencia burguesa por el Rioja y luego el Ribera del Duero, en el que el Vega Sicilia era lo más de lo más. De estas dos procedencias hay marcas míticas. Pero los tiempos cambian que es una barbaridad y a España la proliferación de la investigación enológica y la tecnología del vino y la viña casi le ha dado la vuelta al panorama de nuestros caldos. El secreto está en la cantidad, de la que la ciencia y las buenas prácticas han sacado calidad, muchísima calidad.

Hace cuarenta años en España no había casi un vino blanco que no tuviese que acompañarse de antiácidos al consumirlo. Hoy producimos vinos blancos de muchísimos quilates: el ubicuo verdejo de Rueda, los albariños y ribeiros gallegos, el emergente Valdeorras, los chardonnays aclimatados de Navarra, Aragón y Cataluña y hasta el txacoli euskaldún ha dejado de ser “el mejor vinagre del mundo” en afortunada frase de un desaparecido tabernero madrileño.

Los rosados son la nueva frontera. Tradicionalmente se han elaborado con uva garnacha. De un tiempo a esta parte se han sumado la uva tempranillo, la merlot y la difícilmente aclimatable uva borgoñona pinot noir. Se consiguen vinos amables con cierta personalidad, propios del verano con unas tapas a la sombra de una sombrilla o una terraza.

En resumidas cuentas: nuestro mar de vino goza de buena salud con alta producción y cada vez calidad, aunque tienen que superar algunos escollos en el plano de la comercialización y de intensificar su presencia en mercados decisivos como el estadounidense y el de oriente lejano. Salud.

Carlos Piera

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