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Una aventura australiana

Una joven madrileña relata las peripecias de su traslado a Australia, su acomodo en Sidney y sus impresiones sobre el país y sus habitantes, con la intención de ayudar a quienes estén pensando en seguir el camino a las antípodas

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 Para entrar en Australia se necesita visado aunque vengas de vacaciones. En nuestro caso, los trámites se hicieron en la Embajada de Australia en Madrid (en su página web encontrareis información en castellano de cómo empezar una vida en Australia). También pueden realizarse los trámites necesarios en el Consulado Honorífico de Australia en Barcelona o, a través, del Departamento de Inmigración y Ciudadanía del Gobierno de Australia.

España no tiene Convenios o Tratados que permitan a los españoles venir a Australia a trabajar como sí tienen otros países de nuestro entorno, como Francia, Alemania, Italia o Grecia. Así que la mayor parte de los españoles entran o bien con visado de turista (que no les permite trabajar) pero intentan buscar empleo y regularizar aquí su situación laboral, son los menos pues es una locura, o bien con visado de estudiante, el grueso de la mayoría de españoles que conozco está en esta situación. Este visado les permite trabajar 20 horas semanales, para conseguirlo hay que informar sobre el curso que se va hacer, duración, lugar, lo que cuesta pues vas a trabajar para sufragarlo. En esta situación hay ingenieros, arquitectos, economistas, abogados….trabajando de camareros u otros trabajos que los australianos no quieren hacer. Algunos tienen como objetivo mejorar su inglés y volver cuanto antes a España pero otros buscan contactos e intentan encontrar un trabajo cualificado. Extremo que no es imposible pero si muy difícil.

Y es que para trabajar en este país necesitas un sponsorship, es decir, que una empresa australiana te reclame para trabajar y, en este caso, la empresa tiene que justificar al Gobierno que no hay ningún australiano que pueda hacer ese trabajo y pagar, por ese sponsor, entre 5000-10000$. Pero, además del sponsor, hay que pasar un examen de inglés (IELTS) y superarlo con una nota superior a un siete. Es el caso de médicos y enfermeras.

Otra forma de conseguir el sponsor es viniendo de la mano de una empresa española, como es nuestro caso, no necesitas pasar ese examen y tienes un visado 457 (con una duración de cuatro años prorrogable a cinco o siete años, de ahí su nombre) que te permite trabajar a tiempo completo pero, claro, el sueldo no es australiano… no se puede tener todo. Este visado es el objetivo de todo inmigrante, pero el Gobierno Australiano lo concede con cuentagotas. Fue una reivindicación de los sindicatos aquí el pasado 1 de mayo.

Otra cosa necesaria para entrar en este país es tener seguro médico privado. Los inmigrantes tenemos las mismas obligaciones que los australianos pero no los derechos. No tenemos acceso a la sanidad, ni a la educación pública. Ni a cualquier prestación o ayuda pública. Esta también fue una reivindicación de los sindicatos el mayo pasado.

Sydney

Sydney

Hace diez meses llegamos a Sydney después de un viaje largo y con un jet-lag importante. Nos encontramos con una ciudad de dimensiones descomunales, como todo en Australia, y bulliciosa.

Lo primero que nos llamó la atención es lo amables y cercanos que son los australianos (Aussies como ellos se autodenominan) y, es que, en este aspecto, se parecen bastante a los latinos: les gusta la vida en la calle, con muchos eventos al aire libre, se vuelven locos con las barbacoas y la cerveza, son bastante ruidosos, practican multitud de deportes. Sin lugar a dudas, lo mejor de esta ciudad y, por extensión el país, son sus gentes… aunque no pueden ocultar su origen anglosajón… en el aspecto culinario se come mal y muy caro.

Australia es un país, históricamente hablando, joven por ello no encontraremos grandes monumentos o museos que impresionen pero ofrecen, además de su hospitalidad y buen tiempo, una naturaleza singular. Tiene una fauna maravillosa muchos de ellos parecen peluches como los canguros, koalas y, otros menos cariñosos, como los cocodrilos o tiburones que , sin embargo, no son los que más muertes causan al año, de eso se encarga una diminuta araña que vive en zonas oscuras y que se caracteriza por tener telarañas en forma de embudo.

A Australia, como sabéis, no le ha afectado la crisis mundial o, al menos de momento. Vive fundamentalmente del comercio de la minería con China y del sector servicios. Otras profesiones cualificadas demandadas son ingenieros superiores, arquitectos, médicos y enfermeras. Los australianos para buscar empleo utilizan páginas web como Gumtree, MyCareer o JobSeeker pero lo que realmente funciona son los contactos y recomendaciones.

El nivel de vida es altísimo, de hecho, Sydney es la cuarta o quinta ciudad más cara del mundo. Os paso a enumerar el precio medio de algunas cosas esenciales: la vivienda se paga semanalmente, un piso de una habitación, un baño y salón amueblado cuesta unos 800$ (3200$ al mes). Para alquilar una casa es necesario rellenar una aplication y presentarla con una serie de documentos: pasaporte, statement (recibo del banco que demuestre que tienes más de 2500$) visado y carta de recomendación a la inmobiliaria. Fue difícil encontrar una casa decente ; se puede optar por alquilar una habitación compartida, en este caso, estaríamos hablando de 150$ y, si es una habitación individual, unos 200$ (reitero semanales); la cesta de la compra, el kilo de ajos ( somos españoles no lo podemos evitar ) los pagamos a 16$, el de tomates entorno a los 6$, el salmón de Tasmania 30$ el kilo o las pechugas de pollo 12$ el kilo; billete sencillo de autobús para tres zonas ( equivale a número de paradas) 4.75$ si compras el de 10 viajes sale por 36$; ocio, una cerveza 8$ ( tienen la hora feliz a 5$ ) entrada de cine 30$, el zoo un adulto 45$... efectivamente los sueldos australianos, la mayoría, están acorde a este nivel de vida y, de hecho, el salario mínimo está en 2.500$.

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Creo sinceramente que la idea que llega a España de Australia está distorsionada. Las opciones de encontrar un trabajo cualificado acorde a la formación de cada uno son muy limitadas.

Nosotros llegamos hace nueve meses a Sydney por el trabajo de mi marido. Su empresa le trasladó para el estudio de un proyecto y, en su caso, ejecución del mismo. Yo no trabajo o, mejor dicho, de momento mi trabajo es el inglés. Además de clases, intercambio español por inglés con unas personas con las que contacte a través de una página web (Conversation Exchange) lo que me permite, además de aprender y practicar el idioma, conocer mejor esta cultura y hacer amistades. El resto del día queda para las labores cotidianas de una familia y practicar un poco de deporte. En el fin de semana hay que planificar hacer cosas porque aquí no está ni la familia ni los amigos de toda la vida y esto no lo llevamos muy bien… Por eso nos hemos alquilado un coche y nos hemos ido a conocer la costa de Nueva Gales del Sur, si algo tiene este país son enormes playas naturales, hemos visitado varios zoos, una de nuestras mejores experiencias el día que fuimos a ver la migración de las ballenas jorobadas.

El hecho de tener que trabajar y estudiar, por no haber convenio que permita trabajar con un visado que no sea de estudiante, restringe, aún más, esas posibilidades pues no quieren contratar a nadie con este tipo de visado pues saben que tú estancia es limitada. Además hay que añadir, la desventaja de competir con angloparlantes (británicos, estadounidenses, canadienses) que están aquí con el objetivo trabajar. Otra opción podrían ser las prácticas en las empresas pero no son remuneradas y, para conseguirlas has de tramitarlo a través de empresas especializadas que te cobran por ello y que, en el caso de conseguir dichas prácticas, no te garantizan que te ofrezcan un empleo. A todo esto hay que añadir la falta de acceso al ámbito público.

Mucha gente en España nos pregunta si merece la pena dejarlo todo y venir a Australia. No me atrevería a contestar pues depende de las circunstancias, necesidades y objetivos de cada uno. Nos limitamos a contar lo que vemos y vamos conociendo. Nuestra experiencia no es la realidad de la mayoría de los españoles. Mi marido trabaja para una empresa española, luego partimos de una posición de privilegio en cuando al tipo de visado y de seguridad, pues ante cualquier eventualidad estás respaldado, asesorado….en fin no estás sólo y, aún así, hay días que se hacen muy difíciles.

Lourdes Díaz Morata

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