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Ricardo Sicre, el espía práctico

Este catalán fue una pieza clave en las relaciones políticas y económicas entre España y Estados Unidos gracias a su inteligencia y a su pragmatismo aprendido de los estadounidenses

Ricardo Sicre con su amigo Paulino Riudeubas

Ricardo Sicre con su amigo Paulino Riudeubas

El documental “Agente Sicre. El amigo americano”, dirigido por Pablo Azorín y Marta Hierro, ha traído a la actualidad la novelesca peripecia de Ricardo Sicre Cerdá, un catalán al servicio de la OSS (Oficina de Servicios Estratégicos) estadounidense, precedente de la CIA.

La primera aparición en la escena de Ricardo Sicre fue en 1937, como militante de Esquerra Republicana de Catalunya al parecer participó en la organización de la defensa de Bellver de Cerdanya (Girona) ante el ataque de una partida de la CNT-FAI, encabezada por el sanguinario Antonio Martín Escudero, “Cojo de Málaga”, quien murió de un disparo hecho desde lo alto del pueblo mientras los anarquistas cruzaban el puente sobre el Segre. Sicre luchó en la Guerra Civil aunque no se sabe en que unidad, aunque pudo ser en alguna de las unidades de guerrilleros. Pasa a Francia tras la derrota republicana junto a su amigo Paulino Riudeubas al campo de Argelés sur mer. Gracias a la novia de Riudeubas –una enfermera británica- pueden salir hacia Gran Bretaña.

Algún tiempo después Ricardo Sicre está trabajando en una barbería de Londres, como ayudante, barriendo el suelo, etc. En este establecimiento entra un día el escritor Robert Graves – que había residido en Mallorca- que le oye hablar en catalán y se hacen amigos. Por intercesión de Graves y gracias a su experiencia militar aparece, hacia 1940, como instructor de oficiales de la Home Guard (una especie de ejército en la reserva ante una hipotética invasión nazi de las islas) a las órdenes de Tom Wintringham, ex comandante del batallón británico de las Brigadas Internacionales. En 1941 Churchill traspasa el British Home Guard al ejército, sobre todo para deshacerse de los muchos oficiales comunistas.

Con uniforme estadounidense en Francia en 1944

Con uniforme estadounidense en Francia en 1944

Poco después Sicre viaja a Estados Unidos, como pinche de cocina en un barco del que ha de tirarse para no ser detenido. En Nueva York es captado por la inteligencia estadounidense, la recién creada OSS y es instruido en contraespionaje. Cambia su nombre por el de Richard Sickler y su primera operación, montada por el oficial de la OSS Donald Downes es entrar en la embajada de España en Washington y salir con cuatro maletas con documentos y los códigos de comunicación de la embajada con el ministerio de Asuntos Exteriores, que fotografían en un piso cercano y devuelven unas horas después antes de que regresen los funcionarios españoles que están en una fiesta. Esta operación se hizo varias veces, cada vez que se cambiaban los códigos de comunicación. Hasta que una vez fueron interceptados por el FBI y se acabó la fiesta, pues era el FBI quien tenía las competencias en inteligencia exterior y una manifiesta aversión a los “novatos” de la OSS y a su jefe el general William “Wild Bill” Donovan.

En noviembre de 1942 la operación Torch desembarca en Argelia y Marruecos tropas británicas y estadounidenses con ellos viene Sicler-Sicre que empezó a moverse como pez en el agua en el Protectorado Español de Marruecos, que era un vivero de nazis. Se traslada a las costas de Málaga para participar en la «operación Banana», organizada por el espionaje militar estadounidense, al mando estaba Donald Downes y fue un rotundo fracaso.

Ricardo Sicre reaparece en el sur de Francia a finales de 1944 con uniforme militar y grado de capitán de ejército estadounidense, adscrito a la división X-2 (contraespionaje) de la OSS. Establecida su base en Thuir a pocos kilómetros de Perpignan se encarga de hacerse con la voluntad de los espías nazis que habían sido abandonados a su suerte por sus superiores tras el Desembarco de Normandía. Aquí conoce a Betty Lussier, canadiense, agente también de la OSS y una experta piloto de transporte. Se casaron en secreto para no ser separados por la OSS.

Con Ava Gardner y el embajador estadounidense en la plaza de toros de Valencia

Con Ava Gardner y el embajador estadounidense en la plaza de toros de Valencia

Acabada la guerra Sicre y Lussier vuelven a Estados Unidos con la idea de montar una empresa pero fracasan. Vuelven a España y de la mano del enigmático Frank T. Ryan, que había sido el responsable de la OSS en Washington de la península ibérica durante la guerra, Sicre entra a trabajar en la World Commerce Corporation (WWC), una empresa norteamericana -tapadera de la recién creada Central Intelligence Agency (CIA)- que tiene oficinas por todo el mundo y que emplea a veteranos agentes de la OSS. La WCC aúna comercio con tráfico de influencias y espionaje.

Estados Unidos es ya la primera potencia mundial con una Europa arrasada y una Unión Soviética reconstruyéndose. Los estadounidenses toman el control del mundo y expanden un anticomunismo combativo. Con Franco y su régimen se aseguran un aliado anticomunista que trae un período de ajuste del régimen con la firma de tratados (públicos y secretos) entre España y Estados Unidos, las bases militares de Torrejón, Morón y Rota y el desembarco de productos americanos en España.

Ricardo Sicre con sus influencias entre americanos y el régimen de Franco consigue la franquicia de la Pepsi Cola y después la de whisky JB, que le hicieron millonario. A partir de 1955 se independiza de la WCC y se convierte en un hombre de negocios espectacularmente bien relacionado. Los Sicre fueron los primeros en instalarse en La Moraleja (Madrid), fueron vecinos y buenos amigos de Ava Gardner.

Mantuvo gran amistad con Salvador Dalí, Ernest Hemingway, Robert Graves, Orson Welles. Con el tiempo fijo su residencia en Mallorca donde era visitado por muchos de sus amigos. En sus últimos años estableció una buena amistad con Narcis Serra, ministro de defensa socialista y con la filántropa Cristina Macaya. Ricardo Sicre, el amigo americano falleció en Palma en 1993 a los 74 años.

Carlos Piera
 


 

 

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