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La vida excesiva de Jean Leon

Fue un hombre inquieto, un relaciones publicas nato, curioso y pionero. Encandiló al Hollywood de los cincuenta con su restaurante La Scala y produjo el primer cabernet sauvignon español

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Está claro que Ángel Ceferino Carrión era un culo de mal asiento, aunque acuciado por la necesidad y el destino. Su historia daría para una novela o una película. Para empezar su familia tuvo que salir por pies de Santander cuando tras el pavoroso incendio de 1941 se quedaron si casa y sin nada, emigrando a Barcelona. Meses después su padre y su hermano mayor –marinos mercantes-perecen al torpedear la marina británica el mercante en el que servían y que al parecer llevaba material de guerra para los nazis. Ceferino Carrión empezó a trabajar como planchista en la factoría barcelonesa de Pegaso. Al ser reclutado por edad para el ejército de Franco decide largarse a Francia con un par de amigos y lo hicieron a pie, cruzando los Pirineos. Trabajó en Paris de camarero y de lo que salía, pero sus metas estaban más lejos. Hasta siete veces le interceptaron como polizón en un barco hacia América. A la octava fue la buena, gracias a la protección de un marinero pudo desembarcar en Puerto Rico y poco después llega a Nueva York con poco más que una mano delante y otra detrás.

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De izq. a dcha., los actores Tony Franciosa, Zsa Zsa Gabor y Bárbara Rush, el músico Rugolo y Jean Leon

A los pocos días, mientras dormía en un banco en Central Park le robaron la documentación. Al renovar los papeles, cambió su nombre por el de Justo Ramón León, que con el tiempo evolucionaría hacia el afrancesado Jean Leon. Durante unos meses, trabajó de recogeplatos en el Rockefeller Center, pero cuando quisieron movilizarle para la guerra de Corea, optó por poner tierra por medio e irse a California. Allí conoció a José Cansino, tío de Rita Hayworth, que tenía un estudio de baile flamenco. Se hizo amigo de él y también de Rita. Mientras trabajaba de camarero en el Villa Capri, Jean Leon conoció a algunas estrellas del cine, como Gary Cooper, Paul Newman, Clark Gable, Liz Taylor, Natalie Wood y Barbra Streisand. El Villa Capri era propiedad de Frank Sinatra y Joe DiMaggio, estrella del beisbol y efímero segundo marido de Marilyn Monroe. Una noche, los dos abren a patadas las puertas de un hotel, buscando a un supuesto amante de la actriz. La actriz no estaba, pero parece ser que hubo intercambio de golpes con el hombre que ocupaba la habitación. Este denunció a los dos gallitos, y Jean Leon se brindó a proporcionarles una coartada, declarando que los dos habían estado en el restaurante toda la noche. Parece ser que este turbio asunto le brindó la amistad eterna de "La Voz" y le facilitó el acceso al mundo del más puro glamour hollywodiense.

Cuando era camarero en el Villa Capri, Jean Leon trabó amistad con James Dean. Se hicieron tan amigos que en 1955 proyectaron fundar juntos un restaurante, pero el 30 de septiembre de ese año Dean murió al volante de su Porsche y los planes se fueron al agua. Dos años después, sin embargo, en 1957, Jean Leon pudo por fin fundar en Beverly Hills La Scala, el que se convertiría en restaurante de las estrellas de Hollywood. Su cocina mediterránea y su ambiente afrancesado consiguieron un éxito fulminante y en sus mesas podía verse a Warren Beatty con Joan Collins, a Nathalie Wood con Robert Wagner y a Truman Capote con Marilyn Monroe. En la carta no tardaron en aparecer homenajes a los clientes más asiduos y podían encontrarse por ejemplo unos fettuccini a la Marilyn, la granadina de buey a lo Paul Newman, el pollo a lo Dean Martin y los scalopini Sal Mineo. A Liz Taylor, por cierto, le gustaban tanto los canelones de La Scala que en alguna ocasión se los hizo enviar por avión al hotel Savoy de Londres.

 homenaje Jean Leon

Jean Leon organizaba grandes fiestas en su casa de Malibú y no tardó en hacerse amigo de muchas estrellas. Además de los nombres ya citados, pasaron por su restaurante Billy Wilder, Ernest Hemingway, Orson Welles, Marlon Brando, James Stewart, Xavier Cugat y un largo etcétera de famosos. Los que más bebían, fieles a su papel de duros de la pantalla, eran John Wayne y Lee Marvin.

Un episodio mítico, la muerte de Marilyn, también guarda relación con el restaurante. La noche anterior a su muerte, el 4 de agosto de 1962, Marilyn Monroe, que iba casi todos los días a La Scala en los últimos meses de su vida, llamó al restaurante para que le mandaran la cena a casa. La llevó Jean Leon en persona, que fue una de las últimas personas que la vieron con vida.

Jean Leon había triunfado, pero el hombre seguía inquieto. No encontraba el vino ideal para servir con sus platos, y decidió fabricárselo él mismo. La segunda parte de la leyenda comienza aquí. Jean Leon viaja por Europa buscando el sitio idóneo para montar una bodega que produjese un vino digno de sus clientes. Al final acaba en Cataluña, en la localidad de Torrelavit, en el corazón del Penedés. Compra 150 hectáreas de terreno y hace algo que sorprende y escandaliza a los tradicionales viticultores de la zona: arranca todas las cepas autóctonas.

uno de sus vinos

Acto seguido, viaja a Francia y obtiene cepas de viña francesa de variedades no cultivadas en España (unos dicen que pagándolas a precio de oro, pero en el documental "3055 Jean Leon" se habla de una incursión nocturna en unas viñas francesas, en fin, otro asunto no muy aclarado). Vuelve a Cataluña con las preciadas cepas de Cabernet Sauvignon, Chardonnay y Merlot de prestigiosas bodegas francesas, y planta las nuevas vides. Finalmente, se construye la bodega, se pone en manos de su compinche en temas vinícolas, el prestigioso enólogo Jaume Rovira (recientemente jubilado, aunque todavía supervisa la elaboración de los vinos) y en 1969 nace el primer Cabernet Savignon elaborado en España.

En 1993, la revista Wines elige su Cabernet como uno de los 10 mejores vinos del mundo. El impulso definitivo a su vino se produce en 1981, cuando el presidente electo Ronald Reagan elige vinos Jean Leon para ser servidos en los festejos de su investidura.

Jean Leon murió de un cáncer de laringe en 1996. Apuró los últimos momentos de su vida viajando con su barco por Tailandia, tras pedir que sus cenizas fueran esparcidas por el Pacífico. Había vendido sus bodegas al grupo Torres, que sigue produciendo los vinos Jean Leon. Mantienen la tradición de utilizar exclusivamente cepas francesas como cabernet sauvignon, cabernet franc, merlot y chardonnay para hacer sus tintos, blancos y rosados, desde los diez euros la botella a más de cien.

Carlos Piera

 

 

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