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Mbini o cuando Guinea ecuatorial era Guinea Española

En 1944, una expedición cinematográfica desembarcó en Guinea Ecuatorial con el fin de filmar y fotografiar aquel territorio africano, entonces en poder del gobierno de España

Nativos guineanos, sobre una canoa, en una de las playas del país ecuatorial

A pesar del tratado de San Ildefonso, firmado en el año 1778, por el que Portugal cedía a España lo que entonces pasó a denominarse Territorios Españoles del Golfo de Guinea, nuestro país no empezó a ocuparse realmente de la Guinea Española hasta principios del siglo XX.

Antes, diversas expediciones, misioneros y aventureros como el vasco Manuel Iradier, habían visitado Fernando Poó, Corisco, Elobey Chico, Elobey Grande , Río Muni y Annobón, pero no fue hasta el 10 de marzo de 1903, cuando el Ministerio de Estado dictaminó la conveniencia para España de conservar los Territorios Españoles del Golfo de Guinea por consideraciones de orden más bien económico que político: su pérdida no afectaría grandemente a la integridad de la patria, sino al comercio español que perdería su mercado.

Y, concluida la guerra civil española, España comenzó a interesarse seriamente por lo que hoy se conoce como Guinea Ecuatorial. Y, fue en ese contexto en el que tuvo lugar la primera expedición española que, cámaras en mano, puso rumbo a la entonces Guinea Española con el objetivo de recoger imágenes cinematográficas de la fauna, la flora y el paisaje humano de la colonia española. El grupo lo formaban el director de cine madrileño Manuel Hernández Sanjuán, el operador de cámara, Segismundo Pérez Prado, alias Segis; el montador, Luis Torreblanca y el guionista Santos Núñez.

llegando a la playa

El equipo de la productora Hermic Film, a cuyo frente estaba Hernández Sanjuán, puso pie en Santa Isabel (hoy Malabo) en diciembre de 1944, y durante dos largos años se dedicó a escudriñar todos los rincones de Guinea en un arduo trabajo que se tradujo en treinta y una películas de entre siete y diez minutos de duración y 5.500 fotografías que retratan desde la vida cotidiana de los nativos de la Guinea Española hasta los partidos de fútbol, fiestas, procesiones, niños jugando en los poblados, colonos en las plantaciones, reuniones en la Casa de la Palabra o misioneros en pleno uso de sus ejercicios eclesiásticos. Fue, en toda regla, un trabajo documental único en su género que refleja como ninguno la presencia de España en ese país, hoy independiente y soberano, que conocemos como Guinea Ecuatorial.

¿Por qué, cómo se gestó y desarrolló un proyecto de esa envergadura? Según Hernandez Sanjuán, “Se trataba de documentar cómo funcionaban las instituciones y la vida colonial. Todo empezó cuando me llamó el general José Díaz de Villegas, director de Marruecos y Colonias, y me preguntó si me interesaba ocuparme de una expedición cinematográfica documental sobre Guinea. Así de sencillo fue. No sé decir si nuestra expedición se hizo por imitación a lo que hacían otros países con sus colonias. Díaz de Villegas era un hombre culto y supongo que sabía lo que hacían los otros países.

con un misiionero

Hernández Sanjuán afirma que el documental “Fue una propuesta oficial, pero, al contrario de los otros países europeos, nuestro trabajo era privado. No era una producción oficial, ni había una institución cinematográfica oficial que nos apoyara económicamente. Fue lo que hoy llamaríamos una producción privada. Nos ayudaron a financiar los viajes y nos facilitaban la logística sobre el terreno, pero todas las inversiones y gastos de la expedición los pagamos nosotros”.

Para Segis, el cámara, “hoy, cuando cómodamente arrellanado en una butaca contemplo la proyección, un ligero estremecimiento me recorre todo el cuerpo” y no es para menos ya que el equipo captó instantáneas de un mundo fascinante que veían por primera vez en sus vidas, un mundo extraño, diferente que se perfilaba ante las lentes de las cámaras, un mundo exuberante y generoso que ellos sin embargo debían reproducir en el blanco y negro de la época.

Según Manuel Hernández (fallecido en Madrid en 2008), “la fotografía era mi otra gran pasión, retratamos con precisión aquellos dos años de expedición y a varios cientos de personas allí. Piensa que teníamos dos cámaras Leica haciendo fotos constantemente. Lo retratábamos todo, en los rodajes y cuando no rodábamos. Era como un documental de cine, pero con fotografías. Imagínate. Dos años y dos máquinas. Por eso llegamos a esa cantidad de imágenes tan grande, tan exhaustiva. Luego se publicó una selección pequeña de ellas en un número especial de la “Revista Geográfica Española” dedicado a Guinea y en algún libro, pero el mejor material fotográfico nunca se vio”

niños jugando

A su vuelta a España, y por diversos motivos, el laborioso trabajo de Manuel Hernández y sus compañeros de viaje cayó en el olvido, y nadie volvió a interesarse por aquel material elaborado por encargo de las autoridades franquistas con intenciones propagandísticas. Tuvieron que transcurrir sesenta años para que el azar hiciera que el periodista Pere Ortín se diera de bruces con aquel material percatándose, inmediatamente, de que se hallaba ante un pequeño tesoro de indudable valor artístico, cultural e histórico, tanto para España como para Guinea.

Durante diez años, Ortín al frente de un equipo de profesionales procedentes de diversos campos de la cultura agrupados en We Are Here! Films (WAHF) estudio, clasificó, y recuperó el material rodado por Hermic Films para publicar finalmente un libro titulado”Mbini, cazadores de imágenes en la Guinea Colonial”. El libro contiene un DVD en el que se incluyen cinco películas originales. Son tres de las treinta y una películas rodadas por Hernández Sanjuán y su equipo durante aquel viaje a la Guinea colonial (“Balele”, “Una cruz en la selva” y “Bajo la lámpara del bosque”). Las otras dos películas del DVD son documentales actuales producidos y realizados por We Are Here! Films (“Le Mal d’Afrique” y “Cazadores de imágenes”) que analizan, desde planteamientos experimentales y miradas audiovisuales contemporáneas, las experiencias, sensaciones y vivencias de aquella sorprendente expedición cinematográfica española al corazón del África Negra colonial.

grabando la vida de los nativos

Además de diversos textos de análisis que contextualizan las imágenes de la expedición Hermic Films, presenta una larga entrevista con su director, Manuel Hernández Sanjuán. En el libro se muestra, además, una amplia selección de casi doscientas imágenes procedentes del extraordinario archivo fotográfico personal sobre aquellos años de rodajes en África que el mismo Hernández Sanjuán cedió a We Are Here! Films.

Para Pere Ortín y su equipo de colaboradores, “Mbini. Cazadores de imágenes recupera los trabajos de un viaje cinematográfico pionero que constituyó el esfuerzo más importante, serio y significativo realizado nunca para documentar el universo colonial español en África Negra. Mbini surgió, como casi siempre suceden las cosas interesantes, fruto de una casualidad, de un comentario sin importancia aparente de un anciano en un viaje a Guinea Ecuatorial. Él nos puso sobre la pista de un trabajo que, durante los últimos años y con ayuda de algún técnico de la Filmoteca Española como Margarita Lobo y el apoyo final de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), hemos tratado, primero, de recuperar y estudiar con calma para, posteriormente, ponerlo en valor público y destacarlo como una joya olvidada del documental español".

foto de colonos con nativos

De los muchos enfoques posibles que se plantearon a la hora de encarar un material como éste, se escogió el más audiovisual y humano. Mbini es un trabajo sobre fotografías, películas y los hombres que las hicieron, un trabajo de imágenes y sobre imágenes. Mbini no es, ni pretende ser, un libro de historia, ni un ensayo sociológico sobre la política colonial en Guinea; tampoco es el lugar adecuado para repasar el evidente atropello humano, físico y cultural que supuso el colonialismo”.

Trabajar con aquel anciano- afirma Pere Ortín cuando habla de Hernández Sanjuán- fue más que un reto periodístico “desde el día que nos enseñó sus papeles de los rodajes y aquella maleta de madera en la que guardaba su archivo fotográfico personal de Guinea, que nos cedió, y a través del cual nos dejó escudriñar en sus ideas y adentrarnos de manera profunda en los muchos matices de su mirada. Manuel Hernández Sanjuán construyó un material fotográfico y cinematográfico de gran calidad y con un gran interés histórico, social, cultural, etnográfico y antropológico. Nunca olvidó la intención propagandista de su trabajo, pero consiguió plantearla como una insólita y atractiva mezcla de intención visual apasionada, ideología colonial, observación privilegiada, fascinación aventurera e interés documental”.

P.Z.
Fotos: Hermic Films/Manuel Hernández Sanjuán/Archivo Pere Ortín Andrés
 

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