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Blasco Ibáñez, un personaje incómodo

La sala capitular del monasterio de Sant Miquel dels Reis (Valencia), ha sido el escenario de la exposición “Vicente Blasco Ibáñez. Un valenciano universal”, montada para conmemorar el 150 aniversario del nacimiento del escritor valenciano

B. Ibañez

Vicente Blasco Ibáñez (Valencia 1867 – Menton, Francia 1928) fue un personaje incómodo para el poder. Político, periodista, escritor… se manifestó abiertamente contra las políticas conservadoras de los monárquicos alfonsinos y contra la iglesia. Sus posicionamientos políticos le valieron aliados y grandes enemigos. Al cumplirse 150 años de su nacimiento, la exposición “Vicente Blasco Ibáñez. Un valenciano universal” nos acerca a un personaje con una vida y obra apasionante, auténtica pesadilla para los políticos reaccionarios

La muestra permitió ver, en 154 piezas, los trabajos que Blasco Ibáñez desarrolló, desde sus novelas valencianas y de costumbres contemporáneas, a las obras sociales, psicológicas, evocativas y de guerra. En 13 paneles se mostraban todas las veces que el autor cruzó el Atlántico para viajar hasta Argentina y EE UU. La última parte de la exposición es "el Blasco trascendido" con textos de sus contemporáneos: reflejan su popularidad.

Se licenció en Derecho, en 1888, aunque nunca llegó a ejercer. Ingresó en la masonería un año antes, con el nombre de Danton. Asistió a las reuniones del Partido Republicano Federal. En sus intervenciones públicas descubrió que estaba dotado para la oratoria, con una gran capacidad de persuasión. Blasco Ibáñez se enfrenta a la realidad de Valencia, una región que en aquellos años sufría condiciones de vida precarias y analfabetismo, denunciando los abusos contra los pobres. Cuando el pretendiente carlista, el marqués de Cerralbo, visitó Valencia en 1890, hizo un llamamiento desde el periódico “La Bandera Federal” para boicotearle. Blasco Ibáñez será acusado de injurias al poder público. Tuvo que huir vestido de pescador: se ocultó en algunos pueblos, antes de marchar a París, donde pasará el invierno de 1891. Empieza su etapa periodística.

Blasco Ibañez en París rodeado de, entre otros, Unamuno y Corpus Barga

Blasco Ibañez en París rodeado de, entre otros, Unamuno y Corpus Barga

Desde su vuelta y hasta 1905 se dedica enteramente a la política. Será el político más popular de Valencia, el más temido por su capacidad de convocatoria de las masas. Un diputado carlista clamará: “En Valencia no se puede salir a la calle sin el permiso del señor Blasco Ibáñez y de sus amigos”. La actividad de Blasco Ibáñez se centró en su oposición a la monarquía y sus ideales republicanos. Fundó en 1894 el periódico El Pueblo, donde publicaría cerca de mil artículos, e incontables gacetillas o crónicas sin firma. Las clases populares se reconocían e identificaban con el medio. En torno a su figura se creó un movimiento político denominado “blasquismo”: propugnaba el republicanismo, el anticlericalismo y el reformismo económico mediante el reparto de la propiedad (los antecedentes se encuentran en los sans-culottes de la Revolución Francesa: la soberanía popular no se delega, se ejerce). Fue perseguido por la justicia y encarcelado en distintas ocasiones por manifestarse contra la iglesia y contra la monarquía.

En los años de activismo político escribió sus novelas más conocidas: Arroz y tartana (1894), Flor de mayo (1895), La barraca (1898), Entre naranjos (1900), Cañas y barro (1902), La catedral (1903), El intruso (1904), La bodega (1905), La horda (1906)… En 1908 abandonó la política, para centrarse en la Literatura. Se trasladó a Madrid, relacionándose intensamente con otros escritores y artistas. Ese año publica Sangre y Arena, una de sus novelas de mayor éxito internacional.

Retrato de Blasco y el sello que le dedicó la República.

Retrato de Blasco y el sello que le dedicó la República

Tras el extraño proyecto de colonizar la Patagonia con agricultores valencianos, que le arruinó, Blasco Ibáñez decidió convertirse en un escritor internacional, fabricante de best-sellers. Se marchó a París y cuando en el verano de 1914 estalla la Primera Guerra Mundial, ve la ocasión de colocar en la prensa grandes reportajes. Empieza a publicar en su editorial valenciana una “Historia de la guerra europea” en fascículos. Visita los frentes y la retaguardia, adoptando un punto de vista favorable a los aliados. Al mismo tiempo comienza a escribir la novela que le hará famoso en el mundo entero y definitivamente rico: “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”. Después le seguirían la novela “Mare Nostrum” (1918), y “Los enemigos de la mujer” (1919), que completaría la trilogía sobre la “Gran Guerra”.

Volvió a la vida política para luchar contra la dictadura de Primo de Rivera (1923-1928). Ante la tumba de Emile Zola pronuncia unas hermosas palabras: “Nació en un tiempo en que era preciso defender la libertad y la verdad, y las defendió ofreciendo bienestar, fama y vida… a ningún hombre que pueda tener eco en España y en el mundo entero le es lícito callar en estos momentos”.
Blasco Ibáñez publicó después “Una nación secuestrada”, donde ataca duramente a la dictadura del general Primo de Rivera, un texto de gran repercusión, ampliada tras la denuncia de Primo de Rivera por supuestas injurias al rey. El escritor también renunció a formar parte de la Academia. La Prensa, en su conjunto en manos de las derechas de la época, inició una durísima campaña denigratoria contra el político y escritor.

Entierro de Blasco Ibañez

Multitudinario entierro de Blasco Ibáñez en Valencia

Cuando empezaba una nueva novela, relato de su vida, “La juventud del mundo”, murió de una neumonía en su residencia Fontana Rosa, en Menton (Francia), el 28 de enero de 1928, un día antes de cumplir los 61 años. Sus restos fueron trasladados a Valencia después de la proclamación de la segunda República.

Blasco Ibáñez fue un político y un escritor maldito para las dictaduras del siglo XX. No querían que su obra y su activismo político se conocieran, por su republicanismo y anticlericalismo. Su enorme prestigio internacional incomodaba al poder: buscaba desprestigiarle con bulos y falsedades, hacerle “desaparecer”.

La obra de Blasco Ibáñez, actualmente no se conoce, o se conoce poco y mal. Es de esperar que esta exposición se lleve a distintas ciudades de España para aproximar la realidad de un político y un escritor a su tiempo.

Pablo Torres 

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