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Plus Ultra: noventa años de una hazaña irrepetible

Se cumplen noventa años del épico vuelo del hidroavión Plus Ultra entre España y Argentina a cargo de Ramón Franco, Julio Ruiz de Alda, el teniente Juan Manuel Durán y el cabo mecánico Pablo Rada

El hidroavión Dornier Do J “Wal” pasó a la historia de la aviación como “Plus Ultra”.

El hidroavión Dornier Do J “Wal” pasó a la historia de la aviación como “Plus Ultra”

Los cuatro protagonistas de la primera gran hazaña de la historia de la aeronáutica española partieron de Palos de Moguer a las ocho menos cinco de la mañana del 26 de enero de 1926, en una aeronave Dornier Do J “Wal” (ballena en alemán) de 16,25 metros de longitud y 1,75 metros de altura, con dos motores de 450 caballos capaces de desarrollar una velocidad de crucero de 180 kilómetros por hora, cargado de 3.900 litros de combustible, un peso total de 6.800 kilos y con una autonomía de vuelo de diez horas.

El objetivo del “raid”, en siete etapas, no solo era batir el récord del mundo de distancia recorrida por escalas, sino además abrir una línea de correo veloz a través del Atlántico. El vuelo, que partía del mismo lugar que lo hiciera siglos antes Cristobal Colón en busca del Nuevo Mundo, iba a recorrer 10.270 kilómetros en 59 horas y 30 minutos, y tenía al frente un piloto, Franco, un observador, Ruiz de Alda, un segundo observador enviado por la Armada, Durán, y el mecánico Rada.

Las etapas del raid eran: Palos–Las Palmas (1.300 kilómetros); Las Palmas–Porto Praia, Cabo Verde (1745 kilómetros); Porto Praia– Noronha, Brasil (2.305 kilómetros); Noronha–Pernambuco (540 kilómetros); Pernambuco–Río de Janeiro (2.100 kilómetros); Río de Janeiro–Montevideo (2.000 kilómetros); Montevideo–Buenos Aires (220 kilómetros).

El piloto y líder de la expedición, Ramón Franco, que abrazó la carrera militar desde que tuvo uso de razón, fue un precursor y un as de la aviación desde el mismo momento en que cambió el fusil por los mandos de un avión. Su bautismo de fuego lo recibió en África, pero se hizo aviador en la base de Cuatro Vientos, cuando subirse a aquellos frágiles aviones de ochenta kilos era firmar casi una sentencia de muerte, pero pronto se hizo un verdadero experto en pilotar hidroaviones y realizaría más de ciento cincuenta vuelos durante su participación en la guerra de Marruecos.

Aunque la iniciativa estuvo apoyada por personalidades como el mismísimo rey de España, Alfonso XIII, y el dictador Primo de Rivera, el dinero para adquirir un avión de las características del Dornier salió del bolsillo de Ramón Franco. En total, el aviador tuvo que desembolsar 300.000 pesetas, cifra considerada una auténtica fortuna en aquellos tiempos.

Duran, Franco y Ruiz de Alda

De izquierda a derecha: Juan Manuel Durán, Ramón Franco y Julio Ruiz de Alda

El capitán Ruiz de Alda, mayor de una familia de doce hermanos, llegó a comandante de artillería, pero luego también se hizo piloto de aviación. El teniente Pablo Durán, nacido en Jerez de la Frontera, no completó el vuelo, pues desembarcó en Cabo Verde para aligerar carga de la hidronave, y desgraciadamente moriría en julio de este mismo año, durante una exhibición aérea en Barcelona. Y desde luego, el menos conocido debido a su baja graduación, fue el mecánico navarro Pablo Rada Ustarroz, pese a lo cual tiene dedicada una humilde callecita en la Dehesa de la Villa, de Madrid.

Pero el Plus Ultra tuvo predecesores: el año 1919 se caracterizó por un buen número de raids protagonizados por italianos, franceses, ingleses y norteamericanos. En 1924 aviadores norteamericanos emprendieron la vuelta al mundo en patrulla; los ingleses culminaron la ruta Londres- Rangún-Londres; Holanda vio cómo sus pilotos volaban de Amsterdam hasta Yakarta (entonces llamada Batavia) y los portugueses cubrían Lisboa –Macao. Eran retos que los impacientes españoles seguían con enorme expectación y sana envidia, y, en 1923, aprovechando un período de relativa calma en el frente africano, las autoridades militares decidieron que llegada era la hora de llevar a cabo un vuelo entre Larache y Las Palmas, a cargo de la patrulla aérea Breguet XIV A-2 escoltada por un hidroavión Dornier Wal, a cuyo mando iría el entonces capitán Ramón Franco.

Ese experimento preliminar arrancó el 3 de enero de 1924, con el Dornier haciendo la ruta Melilla - Cádiz para encontrarse con el Breguet en Casablanca. El 30 de enero se cubrió el tramo Gran Canaria – Tenerife y el 16 de febrero el Dornier recorrería en dieciséis horas la distancia entre Ceuta y Las Palmas. En total el raid cubrió 817 kilómetros, lo que representaba la distancia más larga recorrida por la aviación española.

La primera etapa del Plus Ultra fue Palos - Las Palmas. “La recalada -escribe Franco- se hizo muy difícil por estar el archipiélago canario rodeado de una atmósfera que nos impedía casi la visibilidad…A las cuatro y tres minutos llegamos al Puerto de la Luz , recibiendo el homenaje de la población canaria, que nos esperaba en los muelles”.

mapa del vuelo plus ultra

Trayecto del Plus Ultra de Palos a Buenos Aires

Desde la bahía de Gando (Las Palmas) y apoyado desde el mar por el crucero “Blas de Lezo” y el contratorpedero “Alsedo”, el Plus Ultra puso el martes 26 rumbo a la isla portuguesa de Porto Praia, situada a 1.745 kilómetros de distancia que el avión recorrió en 9 horas y 50 minutos. “El vuelo- escribe Ramón Franco- se hizo sin dificultad. La recalada por las mismas razones que en Canarias, fue muy difícil. No vimos la isla de la Sal, del archipiélago de Cabo Verde, hasta llegar a su vertical, y eso gracias a la blancura de las rompientes del agua, que resaltaban a través de la sucia atmósfera de sutil polvillo que arrastrado desde el lejano desierto rodeaba a las islas”.

Se consideraba que la tercera etapa sería la que más dificultades plantearía, ya que conllevaba cruzar el océano Atlántico para alcanzar Brasil. En primer lugar se precisaba una mar ideal y aligerar la carga del avión hasta los 3.625 kilos de peso, lo que incluyó prescindir del equipaje personal y de un tripulante, Pablo Durán.
Entre Porto Praia y Noronha había 2.305 kilómetros y el Dornier partió a las 6 horas 11 minutos del 30 de enero y después de celebrar el paso del Ecuador brindando con una copita de coñac, llegó a su destino: “Eran las ocho y cincuenta y cinco minutos cuando quedamos amarados, sin ayuda alguna del exterior, en el Puerto de San Antonio, en espera de que se presentara alguien, pues hasta entonces todo parecía misterioso”, escribió Franco.

El mecánico Pablo Rada Ustárroz sobre el fuselaje del Plus Ultra

El mecánico Pablo Rada Ustárroz sobre el fuselaje del Plus Ultra

Quien sí apareció fue el “Alsedo”, y tras hacerse con herramientas, repuestos, tomar un ligero refrigerio y recoger a Durán, el maltrecho Plus Ultra despegó hacia Pernambuco a pesar de la mar brava.

Pero la que se presumía iba a ser una dulce etapa, se acabó transformando en la más dura y complicada pues se rompió la hélice principal del avión y el mecánico Rada tuvo que poner a prueba toda su habilidad para reparar la pieza en pleno vuelo. Y, lo logró, aunque eso significó perder algo más de una hora. “Ordena (palabras de Franco) que se tiren al mar todos los repuestos y equipajes y parte del combustible. Mientras se efectúa la operación, el avión sigue perdiendo altura”.

En Pernambuco, también según Franco, los héroes del Plus Ultra comenzaron ya a saborear las mieles que el éxito depara a los héroes. Con una nueva hélice y tras recorrer 2.100 kilómetros, el Plus Ultra amerizó en Río de Janeiro el 4 de febrero, tras lo que Ruiz de Alda calificó como un viaje “sport”, a pesar de que estuvo doce largas horas al mando del “Dornier”.

El Plus Ultra tras amerizar en el Río de la Plata el 10 de febrero de 1926

El Plus Ultra tras amerizar en el Río de la Plata el 10 de febrero de 1926

Y si en Pernambuco las pasiones y los agasajos fueron enormes, la pasión se desbordó en Río: “El recibimiento merece verdaderamente los honores de brutal. Cientos de miles de personas, autoridades, abrazos, policías, discursos elocuentes, cohetes, aplausos, gritos, y nosotros aprisionados en el centro de esta masa que camina hacia el centro de la ciudad, sin lograr poner los pies en la tierra”.

Cinco días después, el Plus Ultra ponía rumbo a Buenos Aires, pero sus protagonistas estaban tan cansados que se hizo obligado aterrizar en Montevideo, reponer fuerzas y acabar amerizando en las aguas del río de La Plata, a las 12 y 27 minutos del día 10 de Febrero de 1927. “En Buenos Aires -escribe Franco- el recibimiento que nos tributó el pueblo argentino pasaba de todo límite y era indescriptible. Aquello fue una verdadera locura”.

En España, el entusiasmo llegó a las cotas más altas y los nombres de Franco, Ruiz de Alda, Durán y Rada rebasaron las nubes, y la hazaña sirvió de ejemplo para otros “raids” como el vuelo España – Guinea.

Tal fue la repercusión del vuelo del Plus Ultra, sobre todo en Argentina, que hasta el famoso intérprete, Carlos Gardel, compuso un tango en su honor titulado “La gloria del águila”. Decía así:

 

Desde Palos, el águila vuela
y a Colón, con su gran carabela,
nos recuerda con tal emoción
la hazaña que agita el corazón
Y cantarán con todas las naciones
entrelazando los corazones
y en el clamor surge un tango argentino
que dice a España, madre patria de amor
Dos países en un noble lazo
con el alma se dan un abrazo
Es la madre que va a visitar a los hijos
que viven en otro hogar…

 

Texto P.Z
Fotos: Servicio Histórico y Cultural del Ejercito del Aire

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