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Fátima Báñez condecora a Aurelio Miras y Fernando Amarelo

Miras Portugal y Fernando Amarelo de Castro, a título póstumo, recibieron la Medalla de oro de Honor de la Emigración

Premiados y autoridades

La viuda de Amarelo de Castro, segunda por la izquierda, y Aurelio Miras posan con la ministra Báñez, Alberto Núñez Feijóo y Marina del Corral

La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, hizo entrega, junto al presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, de dos Medallas de Honor de la Emigración, en su categoría de Oro, a Aurelio Miras Portugal y a Fernando Amarelo de Castro, a título póstumo, en un acto tuvo lugar en el Pazo de Raxoi en Santiago de Compostela. Al acto también asistieron, entre otras autoridades, la secretaria general de Inmigración y Emigración, Marina del Corral; el director general de Migraciones, Ildefonso de la Campa; y el secretario general de Emigración de la Xunta, Antonio Rodríguez Miranda.

Fátima Báñez comenzó su intervención resaltando la importancia de esta distinción, creada por “haber destacado por su abnegación, esfuerzo y trabajo personal en favor del emigrante español”.

“Hoy vamos a hacer entrega de este galardón en su calidad de Oro a dos gallegos ilustres, dos personas que han dedicado su vida a los emigrantes españoles desde diferentes puestos de responsabilidad tanto en la Administración General del Estado como en la autonómica”, afirmó la ministra.

Los condecorados son Fernando Amarelo de Castro, a título póstumo, y Aurelio Miras Portugal, gallegos comprometidos con Galicia y con la España en el exterior, y que “supieron trasladar al ámbito de las administraciones autonómicas y general del Estado esos valores adquiridos y que ya son parte del ADN de todos los emigrantes: solidaridad, responsabilidad, sensatez en la gestión y un espíritu de trabajo inquebrantable”, subrayó Fátima Báñez.

“Fernando Amarelo de Castro hoy no está con nosotros, pero sí su familia”, expresó la ministra, “que va a recibir en su nombre esta medalla y con ella nuestro reconocimiento a toda una vida ejemplar, cimentada en la responsabilidad y construida con el compromiso con sus paisanos de ambas orillas”.

Medalla a Amarelo

La viuda de Fernando Amarelo de Castro con el presidente de la Xunta y la ministra

El trabajo de Fernando Amarelo se centró en fomentar la integración y la equiparación de los gallegos del exterior con los gallegos del interior, impulsando programas destinados a mejorar sus condiciones de vida, mediante ayudas sociales y asistenciales, a la vez que reforzaba los lazos de los emigrantes con su tierra de origen.
Aurelio Miras Portugal, de quien destacó la ministra que “siempre dio lo mejor de sí mismo para mejorar las condiciones de vida de nuestros paisanos en el exterior, cuidando especialmente de los más vulnerables, de nuestros mayores y de los que por una razón u otra, quedaron apartados del éxito en su vida migratoria”. “Ha conocido a fondo –destacó la ministra Báñez- los problemas de la emigración, con empatía y humanidad hasta casi convertirse en emigrante él mismo”. Y por eso ha logrado que esta medalla cuente con el apoyo unánime del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior.

Fátima Báñez finalizó su intervención resaltando que estas medallas son un premio impulsado desde la propia emigración, destinadas a quienes supieron construir puentes de afecto, de solidaridad y de compromiso. Y a los premiados “por esas trayectorias llenas de valores humanos, que son la verdadera razón por la que ambos reciben la Medalla de Honor de la Emigración en su categoría de Oro”.

Por su parte, Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia, reivindicó el compromiso de Galicia con la diáspora y la importancia de que este esfuerzo sea correspondido por el Gobierno central. Para el titular autonómico, “los derechos de los emigrantes son los nuestros”, por lo que resulta imprescindible ayudar a los gallegos del exterior que están pasando por una situación difícil.

El presidente de la Xunta ha recordado que la emigración ha sido “una prioridad” para “todos los presidentes de Galicia” tras el empeño de Manuel Fraga Iribarne en esta cuestión y recordó que Amarelo de Castro fue responsable de las relaciones con la emigración en los gobiernos de Fraga durante tres legislaturas, tras lo que ha lamentado, visiblemente emocionado, que no haya podido recibir en vida esta mención. De ambos galardonados, Feijóo ha asegurado que fueron “la voz de Galicia permanente en cualquier lugar del mundo”.

La viuda de Amarelo de Castro ha sido la encargada de recoger el reconocimiento, que ha agradecido recordando que su marido habría estado “satisfecho” de recibirla y haciendo mención a los seis meses que se cumplen desde su fallecimiento.

Medalla a Miras

Aurelio Miras se mostró agradecido y emocionado por la distinción

Por su parte, Miras Portugal ha destacado la importancia que para él tiene que esta medalla haya sido entregada por sus propios compañeros, así como solicitada por unanimidad por el Consejo General de la Emigración, compuesto “por los propios emigrantes” y que supone un órgano “variopinto”.
Aurelio Domingo Miras Portugal, natural de Carballino (Ourense), dejó sus cargos en la función pública a finales de 2016 después de una larga trayectoria, casi siempre relacionada con el mundo de la emigración. Desde 2012 hasta 2016 estuvo al frente de la Dirección General de Migraciones, dependiente de la Secretaría General de Inmigración y Emigración dirigida por Marina del Corral. Miras Portugal ha sido un político vinculado a la emigración, ya que fue conselleiro de Emigración en el último gobierno de Manuel Fraga entre 2001 y 2005.

Fernando Amarelo de Castro falleció el pasado mes de enero a los 79 años de edad. Natural de Muras (Lugo), fue durante doce años el referente del Gobierno gallego para los residentes en el exterior desde el cargo de secretario para las Relacións coas Comunidades Galegas –hoy Secretaría Xeral de Emigración–, lo que le obligó a viajar por los principales países de acogida de emigrantes y establecer contacto con la colectividad, entre la que consiguió desarrollar y mantener estrechos lazos afectivos.

Amarelo de Castro aceptó el cargo de secretario para llevar las riendas del departamento de Emigración de la Xunta en 1990, con la llegada de Manuel Fraga al Gobierno gallego, y permaneció en el mismo hasta septiembre de 2001, después de tres legislaturas ocupándose de los asuntos de la ‘galeguidade’.

Redacción C. de E. 

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