Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Leyes

Leyes

MINISTERIO DE TRABAJO, Decreto 394/1974, de 31 de enero

BOE de 19 de febrero de 1974, núm. 43.

Se dictan normas en materia de invalidez Permanente del Régimen General de la Seguridad Social.

La Ley veinticuatro/mil novecientos setenta y dos, de veintiuno de junio, ha llevado a cabo un profundo perfeccionamiento de la acción protectora del Régimen General de la Seguridad Social, siendo la invalidez permanente debida a enfermedad común y accidente no laboral la contingencia que, sin duda, ha sido más intensamente afectada por el indicado perfeccionamiento. No obstante, esa profunda acción de la Ley veinticuatro/mil novecientos setenta y dos en la invalidez permanente es susceptible de un desarrollo reglamentario que establezca determinadas medidas de tal carácter, cuya implantación se considera conveniente en grado sumo por la mejora que las mismas han de aportar.
Previsto en el número dos del artículo catorce de la Ley veinticuatro/mil novecientos setenta y dos, de veintiuno de junio, que en la determinación de los distintos periodos de carencia exigidos para acreditar el derecho a las prestaciones deberán ser computadas las cuotas correspondientes a la situación de incapacidad laboral transitoria, y con el fin de evitar que el cumplimiento del período mínimo requerido para tener derecho a las prestaciones por invalidez permanente debida a enfermedad común pueda depender, en determinados casos, del tiempo que el trabajador permanezca dado de baja para el trabajo a consecuencia de la enfermedad, se estima procedente que, a los exclusivos efectos de la determinación del indicado período mínimo de cotización , se considere como cotización asimilada a la efectivamente realizada la que hubiese correspondido a los días que, en su caso, falten para agotar el período máximo de duración señalado para la situación de incapacidad laboral transitoria. Asimilación que se lleva a cabo en aplicación de lo previsto en el número dos del artículo noventa y dos de la Ley de la Seguridad social de veintiuno de abril de mil novecientos sesenta y seis, precepto que establece la posibilidad de la misma y su declaración mediante disposiciones reglamentarias.
De otra parte, la exigencia de un período mínimo de cotización de mil ochocientos días, fijado con abstracción de la edad en la que sobrevenga la invalidez permanente del trabajo, implica, de hecho, cuando se trata de trabajadores jóvenes, una limitación del derecho a las consiguientes prestaciones en razón a la edad del trabajador o una grave dificultad para que dichos período pueda ser cubierto. Por consiguiente, se considera aconsejable establecer una fórmula que salve los inconvenientes señalados, teniendo en cuenta, para ello que el número dos del artículo once de la Ley veinticuatro/mil novecientos setenta y dos recoge un principio tendente a que la edad de los trabajadores no repercuta de forma limitativa en materia de prestaciones por invalidez permanente y la facultad conferida al gobierno, en el número tres del artículo ciento treinta y siete de la Ley de la Seguridad Social, para modificar el período mínimo de cotización establecido en el número uno del mismo precepto.
Las dos medidas que quedan expuestas coinciden, en el fondo, con sugerencias formuladas en las conclusiones del Congreso Nacional del Mutualismo Laboral, que proponían, de una parte, que se redujese, con carácter general el período de cotización exigido para la invalidez permanente derivada de enfermedad común y, de otra, que se estableciese un período aún más reducido para los trabajadores que no hubieran alcanzado determinada edad.
En su virtud, a propuesta del Ministro de Trabajo, con informe de la Organización Sindical y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día dieciocho de enero de mil novecientos setenta y cuatro,

D I S P O N G O :

Artículo primero.- El período mínimo de cotización de mil ochocientos días establecido en el número uno del artículo ciento treinta y siete de la Ley de la Seguridad social de veintiuno de abril de mil novecientos sesenta y seis para poder causar, en el Régimen General, las prestaciones por invalidez permanente debida a enfermedad común, deberá estar comprendido dentro de los diez años inmediatamente anteriores al día siguiente a aquel en que se haya extinguido la incapacidad laboral transitoria de la que se derive la invalidez permanente.

Artículo segundo.- En el caso de trabajadores que no hayan llegado a agotar el período máximo de duración señalado para la situación de incapacidad laboral transitoria, incluida su prórroga, los días que falten para agotar dicho periodo se asimilarán, de acuerdo con lo previsto en el número dos del artículo noventa y dos de la Ley de la Seguridad Social, de veintiuno de abril de mil novecientos sesenta y seis, a días cotizados a efectos del cómputo del período mínimo de cotización exigido en el Régimen General para el derecho a las prestaciones por invalidez permanente debida a enfermedad común.

Artículo tercero.- Los trabajadores declarados en situación de invalidez permanente debida a enfermedad común, que tuvieran menos de veintiún años de edad en la fecha en la que se haya producido su baja en el trabajo, a consecuencia de la enfermedad determinante de la invalidez, basará para que puedan tener derecho a las prestaciones por invalidez permanente del Régimen General de la Seguridad social con que tengan cubierto el período mínimo de cotización, inferior a mil ochocientos días, constituido por los dos sumandos siguientes:

    1. El equivalente a la mitad de los días transcurridos entre la fecha en la que hubieran cumplido los catorce años de edad y aquella en la que se haya iniciado la situación de incapacidad laboral transitoria.
    2. El correspondiente a la situación de incapacidad laboral transitoria, computado por aplicación, en su caso, de lo dispuestos en el artículo anterior.

DISPOSICIÓN FINAL

Lo dispuesto en el presente Decreto entrará en vigor el día de su publicación en el «boletín Oficial del Estado» y será de aplicación a todas las situaciones de invalidez permanente por enfermedad común que se declaren a partir de dicha fecha.

Así lo dispongo por el presente Decreto, dado en Madrid a treinta y uno de enero de mil novecientos setenta y cuatro.

FRANCISCO FRANCO

El Ministro de Trabajo,
LICINIO DE LA FUENTE Y DE LA FUENTE

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